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| 12/3/2011 12:00:00 AM

Candidato de telenovela

A pocas semanas de candidatizarse por el PRI a la Presidencia de México, sorprende el acelerado ascenso de Enrique Peña Nieto en las encuestas electorales para 2012. ¿Quién es este hombre joven, guapo y modelo del nuevo partido?

Fresco y lozano, sonriente, inmutable, moderno y divinamente peinado, el candidato más joven a la Presidencia de México, Enrique Peña Nieto, parece tener el camino trazado hacia el poder. Hace 45 años nació este posible próximo presidente, en Atlacomulco, municipio del estado de México, cuna de caciques y políticos como los Montiel, los Del Mazo, los Peña y los Nieto, de donde surgen sus padrinazgos en la carrera política, a los que se suma Carlos Salinas de Gortari.

Como de guion de ficción, su historia al poder ha sido directa, corta y sin contratiempos. Abogado de la Universidad Panamericana (hermana de la Universidad de la Sabana), fue miembro oficial del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a los 18 años y tras ser secretario de Desarrollo Económico y de Administración de Gobierno del estado de México, en 2003 ya era diputado local de su municipio y, de un solo brinco, en 2005 fue elegido gobernador del estado.

Su corta y vertiginosa carrera pública, respaldada por la fuerte maquinaria de un PRI deseoso de volver a Los Pinos y por la incondicionalidad de un sinnúmero de empresarios de peso, revela que más que un político de carrera ha sido un político de crianza. De derecha, autoritario y ambicioso, hace parte de la nueva camada de priístas, yuppies, pragmáticos, dispuestos a negociar con quien convenga para conseguir sus objetivos.

También es percibido como perfeccionista, sano, conciliador, sensible ante la comunidad y familiar, punto clave en un país que rinde culto al concepto de hogar. Y justamente de la mano de esa noción de hombre de familia hace fuerte su imagen: después de ser un viudo consagrado a sus hijos tras la muerte repentina de su primera esposa, el año pasado se casó con la famosa actriz de telenovelas Angélica Rivera, siempre recordada por ser la 'Gaviota' mexicana de Destilando amor, la versión azteca de Café con aroma de mujer.

Su notoriedad se apoya en un hecho clave: su continua presencia en los medios, no solo como gobernador, sino como figura social y modelo de la familia mexicana. Cuenta con el apoyo de Televisa, en una especie de pacto implícito del cual muchos especulan. Lo cierto es que la cobertura de su romance con Rivera ha tenido un generoso espacio en la pantalla. La politóloga y analista Denise Dresser lo resume con sarcasmo: "Existen un hombre guapo y una actriz famosa que están construyendo su amor, y nosotros los ciudadanos debemos cooperar para que sean felices".

La idea de perfección que ha construido cuidadosamente queda plasmada en la frase gancho de su página web: "Soy parte de la generación que quiere contribuir a la grandeza de México. Gracias a Angélica y a mis hijos por ser mi inspiración". Además, en su campaña publicitaria lleva a miles de mujeres a exclamar, en mítines de campaña, "Peña Nieto bombón, te quiero en mi colchón".

Como gobernador, ganó fama y reconocimiento, aunque tuvo tropiezos que le restaron popularidad, como el apoyo a los padres de Paulette, una niña misteriosamente asesinada en su casa. Es visto por los ciudadanos como un político que cumplió los 500 compromisos que firmó ante notarios antes de su administración, pero la realidad es que deja al gobierno del estado de México con una deuda mayor a 67.000 millones de pesos.

Por otro lado, Peña es la nueva cara del PRI, detrás de la cual hay una coalición del partido tradicional, del cual marca distancia. El candidato se anuncia como abanderado de un PRI democrático, que ideológicamente tiene poco que ver con el partido de sus abuelos. Uno de los rasgos que hace una diferencia de fondo respecto a lo que ha sido el PRI es que este político no se educó en una preparatoria pública ni hizo la carrera en la Unam, como la mayoría de los candidatos del partido. Tiene una cosmovisión diferente de México.

Para sus detractores, Peña tiene proyecto de vida -ser presidente- pero no de país. También arguyen que no es un hombre de ideas, sino de asesores. Quienes lo respaldan, por su parte, hablan de una cara fresca, un PRI nuevo y mejorado, una alternativa posible en un contexto en el que el PAN ha fallado a sus promesas y el PRD muestra la desorganización propia de los partidos de izquierda resurgidos.

El libro Si yo fuera presidente: el 'reality show' de Peña Nieto, de Jenaro Villamil, retrata al "mexiquense metrosexual como una figura política construida con carretadas de dinero, por lo menos 3.500 millones de pesos en cuatro años de autopromoción mediática". Mientras tanto, politólogos como Marco Arellano piensan que el candidato no ha vivido el proceso de introspección en las catatumbas del poder debido a su meteórica carrera. "La preocupación es que en el ejercicio del poder se vuelva un Nerón en un momento tan complejo para el país".

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