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| 11/12/2011 12:00:00 AM

Castigo en las urnas

Todo indica que en las elecciones generales del 20 de noviembre, el Partido Popular arrasará al Socialista y Mariano Rajoy se convertirá en el presidente del gobierno.

Ya no hay tiempo de llorar. Tras casi ocho años en el poder y una pésima gestión de la crisis económica, que tiene a cinco millones de personas desempleadas, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) está al borde de sufrir una derrota histórica en las elecciones generales. Las encuestas auguran un triunfo demoledor del conservador Partido Popular (PP), que obtendría el mejor de sus resultados y conseguiría la mayoría absoluta en el Parlamento para legislar a su acomodo.

España lleva más de tres años sufriendo una de las peores crisis económicas de su democracia y el próximo gobierno hallará una economía al borde de la recesión. Los años de bonanza apoyada en el turismo (el principal ingreso del país) y en la construcción ya quedaron atrás. En 2008 estalló la llamada 'burbuja inmobiliaria', que dejó sin trabajo a más de dos millones de personas y cerró miles de empresas de golpe, y el PSOE y el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no supieron enfrentar este problema. "Primero negaron la crisis, y cuando esta se les vino encima, comenzaron a lanzar toda suerte de normas desesperadas hasta que acabaron aprobando medidas de corte duramente conservador y derechista, medidas que avergüenzan a los partidos de izquierda y por las cuales pagarán en las urnas", dijo a SEMANA Xavier Porta, analista político de la Universidad de Barcelona.

Por eso, el político peor considerado en las encuestas es justamente Rodríguez Zapatero, quien, ante la andanada de críticas por sus medidas impopulares, decidió no presentarse a una segunda reelección, convocó a elecciones anticipadas y orquestó el nombramiento de su ministro del Interior y mano derecha, Alfredo Pérez Rubalcaba, como su sucesor al frente del PSOE y, por lo tanto, como candidato a reemplazarlo en La Moncloa.

Como era de esperarse, Pérez Rubalcaba, de 60 años, doctor en Ciencias Químicas y político de larga trayectoria en el partido, desde un comienzo quedó segundo en las encuestas. La opinión no dudó en señalar sus preferencias por su contendor del PP, Mariano Rajoy, de 56 años (nombrado a dedo por el expresidente José María Aznar), quien a pesar de haber perdido las últimas dos elecciones con Zapatero (en 2004 y 2008), se ha mantenido al mando de su partido con mano firme y ha sabido sacar provecho electoral del mal gobierno del PSOE.

La distancia entre los dos aspirantes ha venido creciendo paulatinamente hasta el contundente último estudio del oficial Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que vaticina un triunfo arrollador de Rajoy el próximo domingo. El CIS asegura que el PP obtendrá la mayoría absoluta en el Congreso con más de 190 diputados, y el PSOE se quedaría con entre 116 y 121 diputados, en el peor resultado de su historia.

Esta ventaja notable de Rajoy en las encuestas ha hecho, según los analistas, que el candidato conservador "se deje llevar casi en silencio hasta la meta". Al principio de la campaña, algunos portavoces del PP anunciaron con bombos y platillos que su partido iba a generar más de tres millones de empleos y a fomentar la creación de millares de empresas, pero estos anuncios fueron rápidamente acallados por la cúpula del PP, que optó por no prometer nada y se negó a formular pronunciamientos fuertes que pudieran afectar su favorabilidad en los sondeos.

Quienes conocen a fondo a Rajoy, dicen que el líder del PP cree que el éxito en política depende de no cometer un error. Y eso ha hecho en su campaña. Ya se ha desgastado casi ocho años criticando a Rodríguez Zapatero y al PSOE, y ahora saca partido del desgaste y el desprestigio que se ha ganado el PSOE por su mala gestión de la crisis.

Rajoy también ganó el único debate televisivo entre los dos candidatos, celebrado en Televisión Española el lunes 7 de noviembre. Obtuvo su estrecho margen al no realizar muchos anuncios sobre su programa de gobierno para salir de la crisis y al ratificarse en sus críticas a Zapatero y al PSOE. Pérez Rubalcaba, en cambio, atacó con vehemencia sugiriendo que el PP tiene un "programa oculto" que favorecerá a los ricos y desprotegerá en salud y educación a las mayorías sin empleo y sin recursos económicos.

Lo cierto es que esta crisis económica se ha cebado con los más pobres y con los más de seis millones de inmigrantes, entre ellos cerca de 400.000 colombianos. Hoy se estima que unos diez millones de personas viven en España por debajo del umbral de pobreza, y las previsiones económicas muestran un panorama muy oscuro para los próximos años. Según organismos oficiales europeos y españoles, el PIB del país debe crecer al menos un 2,5 por ciento al año para crear empleo, pero sus tasas estimadas no superarán el 1 por ciento en los próximos años. La suerte de los cinco millones de desempleados es una incógnita y, para numerosos analistas, el cambio de partido en el gobierno no garantiza la salida de la crisis.

Este clima de desconfianza de los políticos causó el surgimiento en España del Movimiento 15-M, conocido como Movimiento de los Indignados, que se expandió rápidamente por toda Europa y luego saltó a Estados Unidos. María Vázquez, líder de este movimiento en Madrid, dijo a SEMANA que los candidatos "solo representan los intereses del mercado" y que "se niegan a hablar y resolver el problema de la corrupción en los partidos, en el Estado, y a detener la voracidad de los bancos y de las grandes empresas".

El desengaño ante los dos grandes partidos, PSOE y PP, también ha generado un fortalecimiento de la izquierda, en especial de la tercera fuerza política de España, Izquierda Unida, cuyo candidato, Cayo Lara, aseguró que en esta campaña ha ganado "Botín (Emilio Botín, mayor accionista del Banco Santander), el bipartidismo, y han perdido los pobres y los desempleados". Para Lara, los dos candidatos mayoritarios son "recortadores, ya que el PP ha seguido una política de recortes en sanidad y educación, y el PSOE se unió a este modelo en mayo de 2010, cuando Zapatero anunció la bajada de los sueldos públicos y la congelación de las pensiones".

Con el triunfo previsible de Rajoy según las encuestas, muchos politólogos, como Manuel Gutiérrez, del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Complutense, afirman que el PSOE "solo se juega en estas elecciones un resultado digno que le permita reconstruir el partido". Dentro del PSOE, la mayoría cree que Pérez Rubalcaba podrá enfrentar este reto de cambio, pero los analistas aseguran que si el PSOE cae estrepitosamente en estas elecciones, lo más sensato será propiciar un cambio generacional de fondo en el partido. Porque, sobre todo en la turbulencia de las aguas políticas actuales, camarón que se duerme, se lo lleva la corriente.

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