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| 8/8/1983 12:00:00 AM

"CENTROAMERICA SE ESTA LIBANIZANDO"

ENTREVISTA DANIEL ODUBER

Daniel Odúber Quiroz, 61 años, es uno de los políticos más influyentes en Costa Rica. Ocupó la Presidencia de su país en el período 1974-78. Es graduado en Derecho, con estudios de Filosofía en la Sorbona. Fundador del Partido Liberación Nacional, actualmente en el poder, es miembro de su comisión política Odúber es, además, vicepresidente de la Internacional Socialista y miembro de la Comisión de Partidos Populares de America Latina, COPAL. Veronica López.de SEMANA, lo entrevistó en su residencia de Escazú, San José. Apartes:
SEMANA.:¿Cual es su evaluación de primer año de gobierno de Luis Alberto Monge.?
DANIEL ODUBER.: En lo económico lo ha hecho muy bien. En lo político, está la crítica que le hacemos todos los días: que le falta más poder de decisión, más autoridad frente a sus ministros, mayor énfasis en la integración del Estado para evitar diferencias de criterio de los funcionariós. En relaciones exteriores tomó el buen camino. Veremos si en las relaciones interiores hace lo mismo.
S.: Para muchos el gobierno de Monge aparece muy pro-norteamericano. ¿Eso es así?
D.O.: En sus primeros meses de gobierno, él se mostró más proclive de la cuenta hacia lo norteamericano. Pero yo diría que el gobierno hoy se ha colocado a la par de la posición de los países que integran el grupo Contadora.
S.:¿A que se debe eso?
D.O.: A que el gobierno sacó sus propias conclusiones de que por el camino que iba no era el más adecuado, por ejemplo, en cuanto a sus relaciones con Nicaragua. Ello tendía a crear conflictos más serios que los que el país podía soportar y me parece que hubo una clara evolución del pensamiento del gobierno y del país en general al respecto.
S.: ¿ Usted ayudó en esa evolución?
D.O.: No se trata de ayudar. Si se estudia una encuesta nacional de febrero de este año, un 75% del país está en contra del régimen sandinista pero, a la vez, un 80% está en contra de cualquier política que nos pueda traer algún conflicto con Nicaragua. No creen en el régimen sandinista pero tampoco creen que Costa Rica deba meterse a ayudar a ningún movimiento que signifique un cambio en las relaciones con sus vecinos. Menos en el caso de Nicaragua porque desde 1812 todos los muertos que ha tenido Costa Rica en su historia se deben a conflictos de Nicaragua. Internos de Nicaragua, no nuestros.
S.:¿Qué opina del Grupo Contadora?
D.O.: Que este grupo debería convencer a los nicaraguenses, a los hondureños y a los salvadoreños que dejen de poner los muertos. Tiene el apoyo de Cuba, de la Unión Soviética, de los Estados Unidos, de América Latina y de los países europeos occidentales. Todos estos países, aunque tengan contradicciones entre ellos, consideran que América Latina puede solucionar sus propios problemas sin injerencia extraña, tal como lo dijo el Papa. Si nosotros fracasamos como latinoamericanos, entonces no nos quejemos que sean las superpotencias las que entren a solucionar nuestros problemas.
Para mí, el grupo Contadara es un punto de referencia para las fuerzas antagónicas de América Central, donde todos nos podemos dirigir a presentar nuestros problemas y buscar soluciones. Y la tarea no se hace, como lo sugieren algunos enemigos del grupo Contadora, en ocho días, sino que requiere de tiempo y paciencia.
S.: Muchos consideran esta instancia sólo como una descalificación de la OEA después de Las Malvinas.
D.O.: La OEA no existe después de Las Malvinas. Lo que se haga por reconstruirla puede ser interesante, pero tiene muy pocas posibilidades.
S.:¿ Qué papel estima usted que está cumpliendo Honduras en el conflicto centroamericano?
D.O.: Es evidente que en Honduras hay campamentos de enemigos del régimen de Nicaragua, como los hubo en la época de Somoza. Estos tienen absoluta libertad para moverse como les dé la gana y hacer lo que les dé la gana, y deben tener personas, no instituciones, que los protegen. De eso a que haya una agresión del ejército hondureño contra Nicaragua, no me parece. Creo, sí, que hay territorio para que fuerzas enemigas del gobierno de Nicaragua deambulen preparando sus ataques a Nicaragua.
En la zona del río San Juan también hay campamentos, no del lado costarricense sino del lado nicaraguense, desde donde también la gente puede molestar el gobierno de Nicaragua, salir corriendo, cruzar el río y estar en Costa Rica.
¿S.: ¿Piensa usted que los problemas existentes entre Honduras y Nicaragua podrán tener un desenlace de mayores proporciones?
D.O.: Seguirá muriendo la gente, como ha venido ocurriendo, pero solución militar no hay para Nicaragua, para El Salvador ni para Nicaragua-Honduras ni para Honduras-EI Salvador. Pero no habrá guerra. Lo que ocurre es que continuará la misma guerra que hay, cada día más sangrienta. Cuba refuerza a Nicaragua y Estados Unidos refuerza a Honduras. Los dos grandes señores en este pleito se llaman Cuba y Estados Unidos.
S.: ¿Cree posible una intervención norteamericana directa en el conflicto?
D.O.: No. Aunque depende de qué tipo de intervención. Cuba está hasta las orejas en Nicaragua. Lo mismo que Alemania Oriental, Bulgaria, Libia, los Palestinos y, por el otro lado, están interviniendo los Estados Unidos, posiblemente Honduras, y se está hablando de otros países como Inglaterra e Israel, de manera que lo que le está pasando a Centroamérica es que se está libanizando y que las grandes guerras no son ya más entre dos paises limítrofes o entre un país y otro, sino que son reflejo de la alineación de los países del Tercer Mundo en los grandes conflictos del planeta.
S. :¿Cuál ha sido el costo humano de este conflicto.?
D.O.: De acuerdo con las cifras, lleva más de 125.000 muertos en el curso de los ultimos cinco años y más de un millón de personas desplazadas. Sólo los salvadoreños viviendo en Guatemala llegan a los 200 mil.
S.: ¿Por qué razones históricas, culturales y otras, Costa Rica no ha sido la bomba de tiempo que han demostrado ser El Salvador y Nicaragua.?
D.O.: Costa Rica no es indoamericana sino latinoamericana. Se fundó en 1560 y cuando llegaron los españoles no encontraron ni indios ni minerales. Este valle fue poblado paulatinamente con gente muy pobre que trabajaba duramente la tierra para poder subsistir y se creo entonces una sociedad muy igualitaria. Este país no produjo caudillos ni oligarquías, en el verdadero sentido de la palabra. Aquí fue normal que todo costarricense fuera dueño de su tierra y que todos trabajaran a la par. Así sobrevivimos hasta la llegada del café, que cambió la sociedad. Pero el espiritu que quedó en Costa Rica es un espiritu democrático, no en lo legal y funcional, sino en la forma de vida.
S.:¿En los próximos años usted formará parte nuevamente del gobierno de Costa Rica?
D.O.: No. A pesar de que sé que la gente está de acuerdo en que se reforme la constitución para permitir la reelección presidencial. Sin embargo, creo que para hacer la obra que se necesita hacer aquí no es preciso estar en la presidencia. Hay que estar dedicado a las fuerzas sociales más que políticas, a los partidos, a los sindicatos, a las universidades.
S.: ¿Costa Rica ha entrado en un proceso desmilitarización?
D.O.: No. Muy por el contrario y ahora yo pediría aquí un poco más de atención sobre los problemas de seguridad, no sólo por el conflicto de Centroamérica sino por problemas en la seguridad privada. Aqui hemos llegado a extremos en que quedan impunes los criminales que entran a una casa a robar, sobre todo en poblaciones populares, donde la gente no puede defenderse.
S.: ¿Es partidario de un ejército?
D.O.: No. El país es muy pobre para mantener vagabundos
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