Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2009/04/04 00:00

Cerca de la dictadura

En una ofensiva que se parece cada vez más al totalitarismo, Hugo Chávez busca encarcelar a sus opositores a como dé lugar.

El general retirado Raúl Baduel, en la foto, fue amigo cercano y aliado de Hugo Chávez, y lo rescató del golpe que lo sacó brevemente del poder en 2002. Hoy es opositor y el jueves fue detenido en oscuras circunstancias

Ser opositor del presidente venezolano, Hugo Chávez, es cada vez más peligroso. El jueves, el arresto del general Raúl Baduel, ex ministro de Defensa convertido en disidente político, pareció más un secuestro que una diligencia judicial. Los funcionarios de la División de Inteligencia Militar (DIM) no tuvieron reparo en apuntarle a la cabeza con armas cortas y largas y, según cuentan sus familiares, lo montaron a punta de golpes y empellones a un vehículo sin identificar. Su hijo denunció en los medios que el ex militar no supo de qué se trataba hasta que llegaron a Fuerte Tiuna. "Simplemente como unos cuatreros hicieron este secuestro político a mi padre", declaró.

Chávez, que estaba de gira en Oriente Medio, denunció tras el arresto y por enésima vez que la "oligarquía" venezolana quiere darle un golpe de Estado y le restó importancia a ese " militar retirado que creo que fue detenido". Pero aunque se haga el desentendido, Chávez tiene perfectamente claro quién es Baduel, pues hasta su retiro el 5 de julio de 2007 era uno de sus más cercanos aliados. Fue él quien lo rescató y lo devolvió al poder después del fugaz golpe de Estado de 2002, al fin y al cabo son compadres, pues el Presidente es el padrino de bautizo de su hija. Pero desde que se retiró se convirtió en una voz opositora y tuvo un importante papel en la campaña por el 'No' en el primer referendo sobre la reelección indefinida, en 2007. Ese es un pecado imperdonable en la Republica Bolivariana.

A Baduel lo acusan de enriquecimiento ilícito, pero cuesta creer que su arresto no se debe a una persecución política. No es un caso aislado. En octubre, Chávez declaró que estaba decidido a "meter preso" al alcalde de Maracaibo, ex gobernador del Zulia y ex candidato presidencial Manuel Rosales, uno de los principales líderes de oposición. Sus deseos son órdenes para el poder judicial, y hace algunos días la Fiscalía solicitó encarcelar a Rosales. Para rematar, el jueves en la Asamblea Nacional, dominada por el oficialismo, una diputada pidió investigar por evasión de impuestos a otra de las figuras de la oposición, Teodoro Petkoff, el director del diario Tal Cual.

Chávez sufrió importantes derrotas en el referendo de 2007, cuando ganó el 'No', y en las elecciones regionales de noviembre en las que la oposición se quedó con cinco de las gobernaciones más importantes y la Alcaldía Mayor de Caracas, en manos de Antonio Ledezma. Pero desde que ganó en el referendo para aprobar la reelección indefinida, el 15 de febrero, Chávez ha recuperado terreno y ha lanzado su aparato estatal a perseguir a sus adversarios. Primero fueron las 272 inhabilidades políticas que sacaron del camino a populares opositores. Después, la ofensiva para quitarles funciones y poder a las alcaldías y gobernaciones alcanzadas por la oposición hasta convertirlas en un cascarón vacío. Y ahora, los carcelazos.

"Es una gran ofensiva para lograr por la vía de la acción del Estado lo que no logró por la vía de los votos, imponer su proyecto y pulverizar a la oposición. Se trata de un acoso avasallante, absolutamente inexplicable, pero además planificado. Es el Estado convertido en un ejército contra los ciudadanos", dijo a SEMANA Alberto Barrera, coautor de la biografía Hugo Chávez sin uniforme. "Para Chávez, la oposición no tiene derechos. Está actuando sin sonrojo. Ya no le preocupa la hoja de parra", asegura, por su parte, el sociólogo Amalio Belmonte, profesor de la Universidad Central de Venezuela.

En el oficialismo celebran las últimas acciones como una prueba de que la justicia funciona. Pero a cambio nadie investiga las denuncias inconvenientes, como por ejemplo las de corrupción en Barinas, donde gobierna la familia Chávez. Human Rigths Watch, en un sonado informe, aseguró que la discriminación política y el desprecio de la autonomía de los poderes son las características definitorias de la presidencia de Chávez. Sus acciones le dan, cada día más, la razón.

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