Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1997/05/12 00:00

CERRANDO PUERTAS

La nueva ley de inmigración de Estados Unidos le complica la vida a millones de latinoamericanos.

CERRANDO PUERTAS

Para muchos latinoamericanos que viven en Estados Unidos el famoso "sueño americano" se ha convertido en pesadilla. Lo que les ha dañado sus noches es una nueva ley de inmigración que endurece la actitud del gobierno federal ante la permanencia de extranjeros en el país. La nueva norma afecta a los más de cinco millones de indocumentados, la mayoría mexicanos y centroamericanos y no pocos colombianos.El presidente Bill Clinton ha rechazado como "exagerada" la alarma de los grupos defensores de los inmigrantes y de los gobiernos de Nicaragua y El Salvador, que temen una repatriación masiva de los miles de ciudadanos que se refugiaron en Estados Unidos para huir de sus respectivas guerras civiles. Pero lo cierto es que la nueva ley es un triunfo de los grupos ultraderechistas liderados por políticos como Pat Buchanan, para quien la presencia extranjera, y particularmente latinoamericana, es una "verdadera invasión que hay que repeler".Con la nueva ley el Servicio de Inmigración y Naturalización (INS, por su sigla en inglés) podrá deportar con más facilidad y sancionar más fuertemente a los infractores. Sin embargo, para la mayoría de los indocumentados que se mantienen en la clandestinidad, la nueva ley significa muy poco. Quienes resultan verdaderamente afectados son los que quieren legalizar su estatus y, muy especialmente, los refugiados de Centroamérica.Aunque las autoridades han dicho que no habrá deportaciones masivas, lo cierto es que ya comenzaron a llegar miles de citaciones para audiencia de asilo a los refugiados de El Salvador, Nicaragua y Guatemala. Hasta el pasado primero de abril, fecha de entrada en vigencia, si un ilegal había vivido en Estados Unidos por siete años, poseía una casa, pagaba impuestos, obedecía la ley y tenía hijos nacidos en ese país, podía tener una buena posibilidad de recibir permiso para quedarse. Miles de centroamericanos consiguieron ese objetivo, y otros miles estaban esperando completar los siete años para intentarlo con buenas posibilidades de éxito.Pero ahora los solicitantes deben haber vivido 10 años en Estados Unidos y demostrar "una excepcional y extremadamente inusual situación de privaciones" para un ciudadano estadounidense, como por ejemplo un hijo dependiente.Los defensores de la ley sostienen que la amnistía otorgada en 1990 para la permanencia de los centroamericanos en el país era por corto término. "Tienen la obligación moral de regresar a reconstruir sus países", dijo Dan Stein, director de la Federación para la Reforma de las Leyes de Inmigración. Pero las organizaciones de inmigrantes sostienen que la indefinición en que se mantuvieron sus solicitudes de asilo les llevó a creer que podrían quedarse y por eso echaron raíces. Y señalan que las economías de sus países no podrían resistir perder los millones de dólares que envían sus emigrantes, y mucho menos recibir a cientos de miles de repatriados.Pero los efectos de la ley en los inmigrantes legales también han levantado ampolla. La norma limita los beneficios para los extranjeros, así sean legales, con la idea de estimular la nacionalización. Pero muchos de ellos, que por estar enfermos o ancianos, no puedan acceder a ella, van a perder un ingreso llamado "Supplemental Security Income" , que para muchos es el único dinero que tienen para vivir. En este aspecto coinciden Clinton y el alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, en la necesidad de reformar la norma.Hay, además, un efecto indirecto de la ley en la salud pública, porque muchos ilegales, por temor a ser descubiertos, van a dejar de solicitar tratamientos a los que tienen derecho en caso de enfermedades infecciosas, urgencias y vacunas. Para la muestra un botón: casi la mitad de la tuberculosis de Nueva York se presenta en personas nacidas fuera de Estados Unidos.Por todo eso, ya se han presentado varias demandas en lo que parece ser una avalancha de acciones legales contra la ley. Pero para cuando se resuelvan, muchas personas que creyeron haber iniciado una nueva vida habrán visto sus esperanzas hechas pedazos. n Antes+ Los refugiados podían solicitar asilo político en cualquier momento después de entrar a Estados Unidos.+ Los refugiados retenidos al momento de entrar a Estados Unidos podían solicitar asilo y tener el derecho automático de una audiencia ante un juez de inmigración.+ Los inmigrantes que fueran condenados a la deportación podían obtener el derecho a permanecer en Estados Unidos si habían vivido allí los últimos siete años y probaban que la deportación les causaría privaciones y sufrimiento.+ Los visitantes extranjeros con visa podían dejar Estados Unidos para viajar u obtener nuevas visas sin que se les prohibiera regresar.+ A los inmigrantes que eran deportados y luego trataban de regresar a Estados Unidos se les podía prohibir el ingreso por cinco años.+ Los ciudadanos de Estados Unidos que patrocinaban el ingreso de parientes tenían que garantizar que el inmigrante no se convertiría en una carga para el gobierno.Después+ Los aspirantes a asilo deben solicitarlo dentro del año siguiente a cuando entraron a Estados Unidos, aunque las nuevas reglas no se aplicarán hasta el primero de abril de 1998.+ Los aspirantes a asilo deben convencer a los funcionarios de inmigración de que temen regresar a sus países, y si no lo logran pueden ser deportados inmediatamente. Si el asilo es negado, la apelación debe ser presentada ante un juez de inmigración dentro de los siete días siguientes.+ Los inmigrantes condenados a deportación pueden obtener el derecho a permanecer en el país si han vivido allí 10 años y pueden probar que la deportación causaría extremas privaciones y sufrimiento a un ciudadano de Estados Unidos o a un residente ilegal.+ Los visitantes cuya visa expire deben regresar a sus países para solicitarla de nuevo. A cualquier persona que permanezca ilegalmente en Estados Unidos de seis meses a un año se le puede prohibir el reingreso por un término de tres a 10 años.+ Los inmigrantes que han sido deportados y quienes tratan de reingresar a Estados Unidos ilegalmente no podrán volver a entrar a Estados Unidos en su vida. + Para que los ciudadanos de Estados Unidos puedan patrocinar el ingreso de sus parientes deben probar que pueden sostenerlos con el 125 por ciento del nivel de pobreza hasta que se conviertan en ciudadanos o hasta que cumplan 10 años de estar trabajando.

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