Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 3/8/2013 12:00:00 AM

Chávez se une a Lenin, Ho Chi Min y Mao

Como otros líderes de izquierda, el cuerpo del mandatario venezolano será expuesto al público.

A partir de ahora, Hugo Chávez Frías se hace inmortal. Al menos, en su apariencia física pues su cuerpo será embalsamado en línea con la tradición revolucionaria iniciada tras la muerte del líder bolchevique Vladímir Lenin, cuya momia yace en el mausoleo de la Plaza Roja de Moscú desde 1924.

Lenin fue embalsamado nada más morir, en enero de 1924, para, como decía entonces el diario ‘Pravda’, dar la posibilidad a “todos los trabajadores” de despedirse del “líder del proletariado mundial”. Los expertos afirman que las actuales tecnologías rusas, heredadas de los antecesores soviéticos que las inventaron, permitirán conservar la momia de Lenin durante “un tiempo indefinidamente largo”.


Según algunos conocedores, la momia conserva apenas una cuarta parte de los tejidos originales, aunque Iliá Zbarski, el científico que cuidó el cuerpo durante dieciocho años, afirmó en 2000 que éste aún debía conservar moléculas del ADN y podría incluso ser clonado.

La conservación de la momia es resultado tanto del embalsamado como del sofisticado sistema de mantenimiento que se ubica bajo el Mausoleo de Lenin, en la Plaza Roja de Moscú. La única vez que el cadaver de Lenin estuvo ausente del mausoleo fue en el curso de la Segunda Guerra Mundial, cuando las tropas nazis se acercaron a Moscú y fue evacuada durante 1.360 días a la ciudad siberiana de Tiumen.

Dos días después de su muerte, el cuerpo de Lenin fue expuesto al público en la Sala de las Columnas, antigua pista de baile de la aristocracia moscovita que a partir de entonces se convirtió en el lugar de los velatorios de todos los líderes comunistas soviéticos.

Simultáneamente, comenzó el diseño y construcción del primer mausoleo, que el 27 de enero de 1924 abrió sus puertas a la interminable hilera de gente que desde entonces y hasta el día de hoy pasa junto al sarcófago transparente, diseñado por el ingeniero Nikanor Kurochkin, quien también creó el cristal de rubí para las estrellas de las torres del Kremlin.

En 1930 aquel mausoleo provisional de madera fue sustituido por la actual pirámide escalonada de mármol, granito, labradorita y pórfito, obra del arquitecto Alexéi Schusev.

Bajo ese edificio, sin el cual ya resulta difícil imaginar la famosa Plaza Roja y desde cuya tribuna en tiempos soviéticos los líderes comunistas saludaban los desfiles militares, funcionan una sala de máquinas y todo un laboratorio especial, llamados a conservar la momia del fundador del Estado soviético.

Un complicado sistema se encarga de crear las condiciones óptimas de temperatura, humedad, presión atmosférica, iluminación y otros parámetros en el sarcófago y en otras instalaciones donde yace la momia.

Todos los días, quince minutos antes de la apertura del mausoleo al público, la momia es sacada de un féretro de metal, donde se guarda cuando no es exhibida, luego es humedecida con un aerosol especial y colocada en el sarcófago de vidrio a prueba de balas. Ambos recipientes son totalmente herméticos y para guardar la momia se llenan con un gas especial.

Ahí mismo, bajo el Mausoleo, todos los años los restos momificados de Lenin son sometidos durante dos meses a una serie de procedimientos químicos y biológicos para garantizar que permanezca incorruptible. Simultáneamente se revisa el estado de los equipos técnicos que aseguran la temperatura y humedad necesarias para la conservación óptima de la momia.

El mausoleo fue objeto de peregrinación obligatoria en tiempos de la URSS, y, aunque cada año las visitas descienden, todavía atrae a turistas y curiosos, incluidas parejas de novios que acuden a celebrar su boda en la Plaza Roja. Al mismo tiempo, en la sociedad rusa surgen esporádicamente debates sobre la posibilidad de poner fin a ese singular culto y retirar del corazón del país la momia de Lenin.

Además de Lenin y Chávez, el culto a los líderes comunistas muertos se extiende a otros rincones del planeta. El último de ellos es Kim Jom-Il, embalsamado tras su muerte en 2011 tras un ataque al corazón a los 69 años de edad y tras 17 años en el poder.

El ‘Querido Líder’ seguía los pasos de su padre, Kim Il-sung, que fue precisamente preservado por embalsamadores rusos tras fallecer a causa de un infarto al corazón en 1994. “Se trata de idolatrar a la familia Kim. Preservan sus cuerpos para mantener el régimen intacto”, según dijo a Reuters el exembajador norcoreano en Tailandia después de fallecer el ‘Querido líder’. 



El diario ABC recuerda que el cuerpo embalsamado de Kim Jong-Il no fue mostrado al público sino hasta el primer aniversario de su muerte mediante una ceremonia especial y varios eventos en su honor. Su cuerpo, vestido con su tradicional traje color caqui y cubierto con un paño rojo, fue exhibido en el renovado mausoleo de la familia del Palacio del Sol Kumsusan, entre lágrimas y sollozos de los asistentes, que caminaron alrededor del ataúd de cristal. 


Tal es el culto que se rindió a Kim Jong-Il que, junto a su cuerpo, se exhibieron algunos objetos personales del fallecido líder, como sus inconfundibles gafas de sol y sus característicos zapatos de plataforma.

El matutino español también habla del culto a Mao. Y dice que Mao Tse Tung murió en Pekín, el 9 de septiembre de 1972, a los 82 años. Fue su vicepresidente, Lin Biao, el que se encargo de construir todo un culto a la personalidad del presidente. Fue el compilador de un libro de citas de Mao que se le exigía cargar siempre a cada miembro del Partido y consiguió que el retrato de Mao minara las oficinas del gobierno, los comercios y las viviendas.

Aunque muchos miembros del Partido Comunista consideran hoy que el maoísmo fue un pequeño desastre económico y político, aún hoy se conserva el cuerpo del fundador de la República Popular China en la parte sur de la tristemente célebre Plaza de Tiananmen para que sea visitado por decenas de miles de turistas al año. Allí lleva más de 30 años, rodeado de esculturas de soldados, obreros y campesinos. 



Cuenta en sus memorias el médico personal de Mao, Li Zhisui, que no sabía cómo embalsamar el cuerpo cuando recibió la orden. Y tampoco podía viajar al extranjero por motivos políticos, así que él y sus colegas hallaron una fórmula en una antigua revista europea que hablaba de inyectar en el cuerpo 16 litros de formol. Pero no se fiaron y terminaron inyectando 22 litros.

Confesó que “el resultado fue desconcertante –dijo Li Zhisui–. La cara de Mao se hinchó como una pelota y el cuello alcanzó el ancho de la cabeza. Tenía la piel brillante y rezumaba formol por los poros como si fuera sudor. Las orejas también estaban hinchadas y asomaban de la cabeza formando un ángulo recto. El cadáver era grotesco”.
Aterrorizados por la posibilidad de que los fusilaran, los médicos comenzaron a masajear el cuerpo para distribuir el formol, pero no dio buen resultado. Tal era el grosor del cuerpo que tuvieron que cortarle el traje para poder vestirlo.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.