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| 10/14/1991 12:00:00 AM

CHICOS DE MI BARRIO

Con victoria de Palito Ortega en Tucumán, el justicialismo de Menem se afianza como primera fuerza del país.

MUCHOS PIENSAN QUE DESde que Carlos Menem asumió la presidencia de Argentina, ese país lo ha visto todo. Las patillas del presidente han sido vistas jugando fútbol, baloncesto, corriendo en un Ferrari regalado, peleando con su esposa Zulema, ocultando el escándalo de su cuñada Amira.
La gestión presidencial aparecía en segundo plano, oculta tras un ambiente más bien farandulero.
La semana pasada, sin embargo, Menem se apuntó un triunfo electoral que viene muy bien a la política de ajuste económico de su ministro Domingo Cavallo. Pero, de nuevo, el toque farandulerono faltó. Dos personajes carentes de toda experiencia política fueron llevados por el justicialismo a las gobernaciones de las provincias de Tucumán y Santa Fe, respectivamente. Se trata de
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