Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2008/07/12 00:00

“Chile quiere recuperar el liderazgo perdido”

Sebastián Piñera es favorito en el comienzo de la carrera presidencial chilena. Con ocasión de su visita a Bogotá, SEMANA habló con él.

Sebastián Piñera

"Ya no me interesan los billetes. Me interesa la Moneda", dijo Sebastián Piñera durante la pasada campaña presidencial, en alusión al palacio de gobierno de Santiago. El multimillonario empresario convertido en político perdió en 2005 la segunda vuelta con Michelle Bachellet pero, según los sondeos, lidera las preferencias para las elecciones del próximo año, a las que la Concertación Democrática, en el poder desde la caída de Pinochet, llega debilitada. 

Piñera introdujo las tarjetas de crédito en Chile y es accionista de la aerolínea Lan Chile, del canal Chilevisión y del club de fútbol Colo Colo. El candidato del Partido Renovación Nacional votó 'No' en el plebiscito que acabó con la dictadura y representa a la derecha liberal. SEMANA lo entrevistó.

SEMANA: ¿Por qué viene a Colombia?

Sebastián Piñera: Tengo muchos amigos, pero básicamente voy por dos cosas: estrechar relaciones con el presidente Uribe y con muchas otras figuras con las cuales me voy a reunir, como el Canciller, el Ministro de Defensa, ex presidentes como César Gaviria y Andrés Pastrana, con el alcalde de Bogotá, el Alto Comisionado para la Paz, con la presidenta del Senado, y además voy a atender experiencias exitosas en materia de seguridad ciudadana, de modernización de la ciudad y otros temas.

SEMANA: ¿Quién es el núcleo de sus votantes, quiénes son los incondicionales suyos?

S. P.: Creo que hay una expresión muy generalizada que cruza todos los sectores que sienten que Chile necesita un cambio profundo para recuperar su liderazgo. Porque Chile tuvo 12 años de vacas gordas, entre los años 86 y 97; cuando la economía creció en promedio a 7,5 por ciento anual, se creaban más de 200.000 empleos por año, se fortalecieron los equilibrios macroeconómicos, se controló la inflación y además durante ese período recuperamos nuestra democracia. Ese cuadro cambió a partir de 1998 y Chile ha vivido 11 años de vacas flacas, la tasa de crecimiento cayó a la mitad, el esfuerzo de modernización se debilitó, la creación de empleos también. Chile perdió ese liderazgo y esa voluntad de modernizarse y yo creo que los chilenos quieren volver a tocar las estrellas, a recuperar un liderazgo que afuera se nos reconoce.

SEMANA: ¿Usted se considera un neoliberal?

S. P.: Yo soy un político que cree y aprecia la libertad integral de las personas, porque es un concepto que no se puede dividir y por tanto creo en la libertad política, económica y social. Esos conceptos de liberal o no liberal tienden más a confundir que a iluminar.

SEMANA: Muchos países de Suramérica están gobernados por presidentes socialistas, y se habla del fracaso del Consenso de Washington.

S. P.: Más que el fracaso del Consenso de Washington, es que no hemos sabido aplicar los principios de la libertad, en lo político, en lo económico y en lo social, y yo veo que en América Latina se empiezan a dibujar dos grandes vías o modelos. Un modelo basado en la democracia representativa, en la economía social de mercado y en la cual yo ubicaría países como México, Brasil, Colombia, Perú, Uruguay, Chile. Yo veo otro modelo basado en la democracia de características distintas y en un llamado nuevo socialismo y en ese modelo se ubican países como Venezuela, Bolivia, Nicaragua y, en cierta forma, Ecuador. Yo creo mucho en el derecho de los pueblos a elegir su camino, pero me identifico y pienso que es mejor el camino que ha tomado el primer grupo de países. Estoy seguro de que el tiempo me dará la razón.

SEMANA: ¿Cómo va a ser la relación con gobiernos como el de Hugo Chávez y el de Evo Morales?

S. P.: Yo tengo profundas diferencias de opinión y de concepción de la democracia, del desarrollo y de la sociedad, con presidentes como Chávez y Morales, sin embargo, yo también creo en la autodeterminación de los pueblos y, si soy presidente de Chile, voy a hacer todos los esfuerzos para mantener las mejores relaciones posibles.

SEMANA: Pero ¿usted va a privilegiar las relaciones con Colombia?

S. P.: Por supuesto uno siempre tiende a estrechar lazos con quienes comparte visiones, principios, valores y orientaciones, y desde ese punto de vista tengo especiales aprecio, cariño y admiración por Colombia.

SEMANA: Es inevitable hacer la comparación con Silvio Berlusconi. ¿Qué comenta al respecto?

S. P.: No comparto para nada esa opinión. A lo largo de mi vida he tenido muchas vocaciones, primero fue una vocación académica, soy doctor en economía de la Universidad de Harvard, fui profesor de muchas universidades; después tuve una vocación empresarial. Pero cuando se recuperó la democracia en Chile en el 89, yo tomé una decisión de vida que fue abandonar el mundo legítimo de la vida privada, de las empresas que había creado y dedicarme en cuerpo y alma al servicio público, que es mi verdadera vocación. La comparación no me parece justa ni me gusta. No es mi modelo político. Pero también porque encuentro que Berlusconi es más viejo, más pelado y más feo que yo.

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