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| 10/15/2010 12:00:00 AM

China: ¿momento de cambios?

La economía está en el centro de la agenda del congreso anual del Partido Comunista de China. Pero hay voces que demandan hablar de reformas políticas.

El secreto acostumbra rodear al congreso anual del partido Comunista de China, que inició este viernes en Pekín.
 
Por lo general, los detalles de la reunión -de cuatro días de duración- sólo empiezan a circular una vez concluido el encuentro, en el que participan los 300 miembros del Comité Central del partido de gobierno.
 
Y la única pista brindada hasta la fecha por los medios oficiales es el anuncio de la presencia del presidente Hu Jintao y el primer ministro Wen Jiabao, "para discutir propuestas para el próximo programa económico quinquenal de la nación".
 
Así las cosas, la economía está seguramente llamada a ocupar un lugar preponderante en la agenda.
 
Después de todo, como explicó el corresponsal de la BBC en Pekín, Martin Patience, China está muy interesada en reducir la brecha entre ricos y pobres, a la que ve como una posible fuente de inestabilidad social.
 
Al mismo tiempo, sin embargo, el camino hacia el congreso anual también estuvo marcado por cada vez más numerosos llamados a una mayor apertura política, lo que ha hecho pensar que algunas propuestas de reforma podrían ser parte de la discusión.
 
Y el encuentro seguramente también arrojará pistas acerca de quién será el próximo líder del gigante asiático.
 
Los líderes del futuro
 
El gran favorito para asumir las riendas de China a partir de 2012 -cuando se espera que siete de los nueve miembros del politburó, incluyendo al actual presidente Hu Jintao, sean remplazados- es el actual vicepresidente Xi Jinping.
 
Y la confirmación que muchos esperan es su nombramiento como subdirector de la Comisión Central Militar, el cargo que ocupó Hu antes de llegar a la presidencia de la nación.
 
Otro posible candidato, aunque con menos posibilidades, es el ex secretario del partido comunista en la provincia de Liaoning, Li Keqiang.
 
Li se ganó un asiento en el politburó gracias a sus esfuerzos por revitalizar la economía de la provincia, una de las más afectadas a raíz de las reformas económicas.
 
Y en un discurso pronunciado en febrero anticipó lo que muchos creen será el eje del nuevo plan económico quinquenal: la necesidad de cambiar la estructura económica de China para estimular el consumo local.
 
Efectivamente, el notable crecimiento económico experimentado por China en los últimos años ha sido impulsado por sus exportaciones.
 
Pero estas podrían verse afectadas por la polémica en torno al bajo valor del Yuan, que podría motivar sanciones por parte de EE.UU.
 
Además, las autoridades están interesadas en reducir la creciente desigualdad económica y social.
 
Y es que, en los últimos años, los bajos salarios que también han sido claves para mantener la competitividad de los productos chinos en el mercado global, han provocado huelgas y protestas que el partido teme puedan terminar erosionando su autoridad.
 
Para hacerle frente a estos retos muchos anticipan medidas como un aumento del salario mínimo y la ampliación de la red estatal de protección social.
 
¿Y la reforma política?
 
Menos claro es el panorama de las posibles reformas políticas, a pesar de que el propio primer ministro Wen reconoció a inicios de mes que las demandas por mayor democracia y libertad en China "terminarán siendo irresistibles".
 
En agosto, Wen también había declarado a la prensa internacional que "sin reforma política, China puede perder lo que ya ganó gracias a su reforma económica".
 
Y a inicios de la semana circuló una carta firmada por 23 viejos militantes del Partido Comunista chino, demandando el fin de las restricciones a la libertad de expresión.
 
La carta, que describió la censura en China como "un escándalo" y "una vergüenza", se hizo pública pocos días después que se anunciara la elección del disidente chino Liu Xiaobo como nuevo premio Nobel de la Paz.

Pero la entrega de ese premio, denunciado en China como un intento de presión, podría más bien terminar dificultando la discusión sobre reformas políticas a lo interno de un partido al que no le gusta sugerir signos de debilidad, señalan analistas.
 
Al mismo tiempo, no deja de ser sintomático que las declaraciones de Wen -que en su momento fueron desestimadas por algunos como un simple intento por aplacar a sus críticos occidentales- no fueran nunca reproducidas a nivel local por los medios oficiales.
 
Y, por el contrario, son bastante conocidas estas declaraciones del vicepresidente Xi:

"Algunos extranjeros que tienen los estómagos llenos y nada mejor que hacer nos señalan con el dedo. Pero, en primer lugar, China no exporta revolución; en segundo, no exporta hambre y pobreza; y en tercero, no se mete con nadie. ¿Qué más hay que decir?".
 
La respuesta, el próximo lunes, al final del congreso anual.
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