Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1987/08/17 00:00

CHOQUE ESOS CINCO

Reunión de tú a tú entre el patriarca de Aracataca y el líder de la URSS.

CHOQUE ESOS CINCO

Un García Márquez de cabeza sorprendentemente blanca, se entrevistó el pasado 15 de julio con el líder de la Unión Soviética, Mijail Gorbachov. Fue un encuentro, cordial en el que muy poco tuvo que ver la especialidad de García Márquez y mucho la de Gorbachov.
En la reunión, el secretario general del Partido Comunista, que no pierde oportunidad para ventilar sus tesis sobre la perestroika (reestructuración) y la glasnost (apertura), tuvo en el Nobel a un interlocutor más político que intelectual. "Nunca me había imaginado ser más anciano que un secretario general de un Partido Comunista", dijo con evidente buen humor García Márquez, con lo que reflejaba el tono amistoso de la entrevista.
Ante el asedio permanente de los periodistas que le montaron guardia en el Hotel Roffia, el mejor de Moscú, y que lo siguieron como perros falderos, el Nobel aceptó finalmente realizar una rueda de prensa en la que volvió a hacer gala de un gran sentido del humor, y evadió cualquier pregunta por fuera del supuesto motivo de su visita a la Unión Soviética, el XV Festival de Cine de Moscú. Se abstuvo de comentar sobre "Crónica de una muerte anunciada" a cuya exhibición asistió, pero disfrutó explicando el proyecto de cine que adelanta en La Habana.
Lo que muy pocos sabían era que, un mes antes en Madrid, habia sostenido prolongadas entrevistas con Adolfo Suárez y Felipe González. Estos encuentros y el despliegue que se hizo de su reunión con Gorbachov demuestran el peso que la opinión del escritor tiene en ciertas esferas internacionales.
Algún observador norteamericano comentaba en alguna oportunidad que Colombia debía ser un país interesante, en la medida en que su héroe nacional era un escritor. Aunque el comentario fue hecho poco después de que García Márquez recibiera el premio Nobel, no ha perdido mucho de su validez, así sus posturas políticas produzcan escozor en ciertos sectores de opinión. Para bien o para mal, García Márquez se pasea por el mundo como Pedro por su casa, alternando con lo más granado de los artistas, intelectuales y políticos, a la manera de un embajador plenipotenciario de lo real maravilloso.






¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.