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| 4/25/2004 12:00:00 AM

Ciudad peligro

Buenos Aires se encamina aceleradamente a ser la capital más peligrosa de Latinoamérica.

Viajar en automóvil o caminar por los barrios de clase media que rodean a la capital argentina produce una sensación de inseguridad a la que los porteños no están acostumbrados. Es que en los últimos años, el salto del delito en el gran Buenos Aires es impresionante: cada día, tres o cuatro personas son asesinadas, una persona es secuestrada y 143 carros son robados.

En el último año se cometieron 1.397 asesinatos, 291 plagios y 52.370 sustracciones de vehículos. En dos años, los secuestros aumentaron casi el 600 por ciento -en 2001 hubo 46 y en 2003, 306-. En los tres primeros meses del año, cuando por vacaciones el índice delictivo debería bajar, los secuestros siguieron la siguiente secuencia: 10 en 2001, 12 en 2002, 54 en 2003 y 65 en 2004.

Lo que causó la mayor movilización popular fue el caso de Axel Blumberg, de 23 años, secuestrado a mediados de marzo en el norte del gran Buenos Aires. El pago del rescate ya se había acordado -el equivalente a 18 millones de pesos colombianos- pero momentos antes de que el padre entregara la suma de dinero, la Policía, por orden del fiscal que tenía a su cargo el caso, empezó un tiroteo con los secuestradores. Los hombres volvieron por Axel, que había intentado escapar, y lo mataron. El padre de Axel, un empresario de origen alemán, organizó una cruzada nacional contra la inseguridad y convocó la más grande manifestación de los últimos años, a la que asistieron 150.000 personas.

Al día siguiente empezaron a rodar cabezas. Renunció el ministro de Seguridad bonaerense y fueron separados dos altos jefes policiales porque habían recibido información sobre los secuestradores y no la transmitieron a tiempo. También fue apartado del caso Jorge Sica, el fiscal jefe de la Unidad Antisecuestros, que estuvo a cargo de la investigación. Sica tenía en su escritorio el expediente del 'Oso' Peralta, responsable del secuestro de Axel y de un secuestro anterior, pero no lo había detenido.

La maldita Policía

Las bandas de secuestradores tienen estrechas conexiones con la Policía, como lo demuestra la impunidad con la que actuaba el 'Oso' Peralta y la lentitud de los comisarios en transmitir la información obtenida de un soplón, ahora detenido por complicidad en el asesinato de Axel. Este soplón, a su vez, estaba relacionado con los que armaron el carro bomba que estalló en la sede de la mutual judía Amia en Buenos Aires en 1994, que causó 85 muertes.

El doctor Fernando Maroto, titular de la Cámara Penal de San Isidro, que fue amenazado de muerte por sus denuncias contra la corrupción, le explicó a SEMANA las conexiones policiales con el crimen. "En el caso de Axel recibí una llamada telefónica en la que me informaban del auto de un suboficial de investigaciones de San Isidro que habría intervenido en el secuestro. Luego apareció la vinculación de la Policía de Moreno -el barrio donde estuvo el secuestrado- que omitió las llamadas de los vecinos cuando el chico escapó. Hemos llevado un testigo que contó cómo funcionarios de la DDI apoyaban y daban logística a los secuestradores, en una localidad donde ha habido cientos de secuestros. A esto hay que agregar que el anterior jefe de la Policía bonaerense Alberto Sobrado fue despedido al comprobarse que tenía una cuenta de 500.000 dólares en un paraíso fiscal".

La 'maldita Policía', como se conoce a la gendarmería bonaerense, tiene en su espalda un triste historial que viene desde la negra época de la dictadura militar, cuando las comisarías servían de 'chupaderos' donde la gente desaparecía y era torturada. Con la democracia, los jefes policiales continuaron moviéndose a sus anchas en el mundo del crimen, en el que el juego ilegal, la prostitución, el narcotráfico, los secuestros, los robos de autos y los asaltos a los bancos son manejados por una oscura alianza de policías, políticos de barrio y criminales.

Golpe de realidad

Si bien las cifras de secuestros son todavía bajas respecto de otros países como Colombia, a los argentinos les preocupa la 'latinoamericanización' del otrora próspero país. Rodeando a la Capital Federal con sus tres millones de habitantes, se encuentra un semicírculo de nueve millones de personas, el conurbano bonaerense. De ellas, más de la mitad -53,5 por ciento- son pobres y 22,8 por ciento, indigentes, es decir, cerca de dos millones de personas.

Hay 500 'villas miseria' en las que viven más de 700.000 personas. Desde 1998 hasta el año 2000 el crecimiento de las villas fue casi de 180 por ciento. Los contrastes son mucho más marcados que en otros lugares, porque no existe una separación geográfico-social, sino que conviven las mansiones con piscina y las casuchas de latas de las 'villas'.

En este escenario, la delincuencia juvenil ha crecido 142 por ciento en apenas cuatro años y cada dos días detienen a un menor acusado de homicidio.

La creciente marginalidad social se refleja en los 100.000 'cartoneros' que día a día se abalanzan sobre las calles del microcentro porteño para recoger papeles y basura, al grado tal que se han creado servicios de trenes especiales para llevarlos desde sus barrios hasta el corazón de la city.

El aumento del delito llevó al crecimiento de las agencias privadas de seguridad, que en la provincia de Buenos Aires tienen más efectivos que la Policía -70.000-, muchos de los cuales son los mejores informantes de secuestradores y asaltantes.

El plan del gobierno

La muerte del joven Blumberg marcó un antes y un después para el gobierno de Néstor Kirchner, que está por cumplir un año en el poder.

Tras la impresionante manifestación del primero de abril, Kirchner preparó un plan integral contra la inseguridad, que se presentó la semana pasada y que contempla un conjunto de medidas: la formación de una agencia para investigaciones y seguridad y de una superfuerza de 6.000 hombres que actuará en todo el país; cambios legislativos para ampliar varias figuras penales e incluir delitos cometidos por funcionarios o policías, incorporar la figura del arrepentido para todos los delitos y extender los juicios con jurados civiles para delitos castigados con más de seis años de prisión; se propone una amplia reestructuración de la Policía que permita que los cargos de comisarios sean ocupados por civiles mediante concursos, y se propone bajar la edad de la imputabilidad a los 14 años.

El juez Maroto cree que el plan del gobierno "es un buen comienzo, aunque opina que es un error reducir la imputabilidad porque es consagrar la criminalización de la juventud, pues la mayoría de jóvenes son inocentes y lo que debemos evitar es que continúe el drenaje hacia el delito. Por un lado llevamos a la pobreza a las familias de los jóvenes y luego los metemos presos".

Con el invierno por delante, ad portas de una crisis energética y la inseguridad que acecha, Kirchner tiene frente a sí un importante desafío: reconquistar la confianza de la clase media, cuya movilización ha probado ser decisiva a la hora de sostener o de voltear gobiernos.
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