Viernes, 20 de enero de 2017

| 2010/01/30 00:00

Clásico

Clásico

El pintoresco primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, genera polémica incluso sin abrir la boca. El domingo pasado, para celebrar la victoria 2-0 del Inter sobre el A. C. Milán en el clásico de la ciudad, el defensa Marco Materazzi se puso una máscara con el rostro de Il Cavaliere, quien es además dueño del equipo rival. Aunque la broma sólo le costó una tarjeta amarilla, el jugador, famoso por recibir un cabezazo de Zinedine Zidane en la final del Mundial de Fútbol 2006, tuvo que llamar al político para presentarle disculpas. El futbolista insistió en que el chiste no tenía trascendencia política y dijo que seguramente Berlusconi también se había reído al ver la careta.

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