Martes, 6 de diciembre de 2016

| 2015/09/22 20:00

Cómo llegó Volkswagen a una de las peores crisis de su historia

La automotriz alemana enfrenta varias investigaciones en EE.UU., incluida una adelantada por el Departamento de Justicia que podría incluir cargos con severas penas contra la empresa y sus empleados.

El director ejecutivo de Volkswagen AG Martin Winterkorn (derecha) junto con la presidenta alemana, Angela Merkel, y el jefe ejecutivo de Porsche AG, Matthias Mueller. Foto: AFP
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BBC

El escándalo que afecta a Volkswagen, el principal fabricante de autos del mundo y un tótem de la industria del automóvil, alcanzó este martes una nueva dimensión.

La empresa reconoció que 11 millones de autos en todo el mundo podrían estar equipados con el programa trampa que utilizó para engañar a reguladores y usuarios sobre las emisiones contaminantes de sus vehículos diésel.

Y anunció que reservará US$7.300 millones en sus cuentas del último trimestre del año para cubrir parte de los costes del escándalo, así como "otros esfuerzos para ganar de nuevo la confianza de nuestros consumidores".

Aunque Volkswagen también admitió que esa suma podría ser mayor.

Para agregar más complicaciones legales para la automotriz alemana, ahora enfrenta múltiples investigaciones en Estados Unidos, incluida una criminal adelantada por el Departamento de Justicia.

Esta última podría ser muy seria, ya que las autoridades federales pueden presentar cargos con severas penas contra la empresa y sus empleados.

En efecto, en la tarde de este martes el fiscal general de Nueva York, Eric Schneiderman, dijo que colaborará con otros estados para hacer cumplir leyes del medio ambiente y para la protección del consumidor.

"A ninguna compañía debería permitírsele evadir nuestras leyes sobre el medio ambiente o prometerle a los consumidores datos falsos", dijo Scheneiderman en un comunicado.

Reconocimiento

"Hemos metido la pata completamente", reconoció este martes el jefe de la Volkswagen en Estados Unidos, Michael Harn.

Y a mediodía los títulos de la empresa ya habían caído un 20% en la bolsa de Fránkfurt, luego de haber visto su valor reducirse en 19% el día anterior.

Esto representa una pérdida de valor en bolsa de unos US$29.000 millones en solo dos días.

Y las repercusiones del escándalo también amenazan a toda la industria.

La existencia del programa, que se activaba durante las revisiones fue denunciado el viernes por la Agencia de Protección del Medioambiente de Estados Unidos (EPA).

Pero ese era sólo el inicio del escándalo que ha puesto a la empresa en el ojo del huracán y constituye una de las peores crisis de sus 78 años de historia.

VW reconoció este martes que la cifra de autos afectados no son 482.000, sino 11 millones.

Y también que la trampa no solo afecta a automóviles vendidos en Estados Unidos, sino en todo el mundo.

Las revelaciones están además afectando ya a otras empresas del sector del automóvil, a pesar de que no ha habido acusaciones contra ellas.

La canciller alemana, Angela Merkel, pidió a la empresa una "total transparencia".

En Francia, Peugeot y Renault caen este martes en la bolsa un 7,9% y un 5,6%, respectivamente.

El ministro de Finanzas francés, Michel Sapin, pidió una investigación a nivel europeo.

Y Corea del Sur inició su propia investigación, al igual que Suiza.

"Hemos metido la pata completamente"

La magnitud de los daños a la reputación y la situación económica de VW, a la luz de estas nuevas revelaciones, es aún mayor de la esperada.

Un miembro del comité de supervisión, Olaf Lies, le dijo a una radio alemana este martes que está "seguro" de que habrá "consecuencias personales". "No hay duda", afirmó
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Los directivos podrían enfrentarse a acusaciones criminales en Estados Unidos.

Y parece que las disculpas emitidas por el jefe de la empresa en Estados Unidos, Michael Harn, no serán suficientes para mitigar las consecuencias del fraude.

"Hemos roto la confianza de nuestros clientes y del público aquí, en Estados Unidos", dijo dijo Harn en un evento promocional en Nueva York celebrado el lunes.

"Seamos claros: nuestra empresa ha sido deshonesta", admitió.

Solo en Estados Unidos, VW podría enfrentarse a una multa de hasta US$37.500 por cada auto sometido a esta trampa, lo que situaría la multa total en US$18.000 millones.

La EPA acusa a la empresa de utilizar un programa que activa los controles de contaminación completos solo cuando el coche está siendo sometido a un control de emisiones.

La EPA calcula que, como resultado, los autos emiten en realidad hasta entre 10 y 40 veces más dióxido de carbono que el que indica la normativa de Estados Unidos, lo que supone una "violación muy grave" de la ley.

VW ha dejado de vender en el país los modelos fabricados en 2015 y 2016 con 4 cilindros 2.0 litros Tdi.
El escándalo llegó a la Casa Blanca, cuyo portavoz, John Ernest, dijo estar "muy preocupado" por lo sucedido.

La empresa había vendido estos vehículos como eficientes y respetuosos con el medioambiente.

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