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| 8/28/1989 12:00:00 AM

CON EL SOL EN LA ESPALDA

Detrás del remezón del gabinete, podría estar la designación del sucesor de la Thatcher.

La semana pasada la escena política británica estuvo bastante movida. La Dama de Hierro Margaret Thatcher, nombró nuevos secretarios de Relaciones Exteriores y de Educación, destituyó otros dos ministros y trasladó algunos más, en uno de los remezones de gabinete más grandes desde que asumió el gobierno hace más de diez años.
Según los voceros oficiales, la amplitud de los cambios que hizo en el gobierno reflejaron su interés en poner a su gabinete "en forma" para lo que promete ser una difícil campaña electoral para las elecciones generales que tendrán lugar dentro de los próximos dos años. Para muchos,la reciente derrota de los conservadores ante los laboristas, en la elección para el Parlamento Europeo,le probó a la Primera Ministro que su partido ha perdido esa aura de invencible que lo acompañó durante los primeros años de su mandato.
Pero la verdadera bomba fue la remoción de Sir Geoffrey Howe como ministro de Relaciones Exteriores y su nombramiento en el cargo de viceprimer ministro. En condiciones habituales, ese movimiento hubiera sido considerado un ascenso y, eventualmente, su designación como heredero del poder. Pero Sir Geoffrey, quien nunca había ocultado su esperanza de suceder a la Thatcher en el gobierno, pareció abatido cuando anunció su aceptación al cargo. Los observadores explican que el título de viceprimer ministro es prácticamente inocuo en un gabinete dominado por la fuerte personalidad de la señora Thatcher. Por otra parte, era claro que Howe no deseaba esa posición,sobre todo si significaba perder la poderosa Foreign Office.
Algunos observadores apuntan que Thatcher quería recuperar el pleno control sobre el manejo de la política exterior británica, que había sido manejada con cierta independencia por Sír Geoffrey. Esa tesis se confirma por los crecientes roces entre ambos personajes, sobre asuntos tan importantes como la integración de la Gran Bretaña al sistema monetario europeo, que es resistida por la Thatcher como una disminución de la soberanía del país. Howe, por el contrario, abogaba porque Gran Bretaña asumiera un papel menos obstructivo respecto del impulso de la Comunidad Europea hacia políticas económicas y monetarias coordinadas.
En cambio, el nombramiento de su sucesor en el ministerio, un hombre de 46 años sin experiencia diplomática fue recibido en algunos círculos como la designación de un heredero político. No de otra forma se explican el ascenso de un hombre prácticamente desconocido, pero que podría darle al gobierno una imagen popular que había perdido irremediablemente. John Major proviene de la clase obrera, tuvo grandes dificultades en su infancia y carece de educación universitaria. Para muchos, podría ser el personaje ideal para plantear las polítícas de la Thatcher, que cada vez son más resistidas por su población por su insensibilidad social, y acercarlas a las masas. La designación de John Major podría ser la demostración de que, tras tantos años de políticas exitosas pero impopulares, la Dama de Hierro comienza a sentirse con el sol en la espalda. ·
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