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| 10/26/1987 12:00:00 AM

CON LAS MANOS EN LA MINA

Los primeros disparos norteamericanos en el Golfo, calientan la guerra fría entre Estados Unidos e Irán

Con las manos en la mina". Así, tal como lo describió un títular de la prensa inglesa, fueron atrapados la semana pasada los tripulantes de la embarcación de bandera iraní, Iran-Ajr, por un navío de guerra norteamericano, en lo que ha sido el hecho más grave hasta la fecha, dentro de lo que se conoce como "La crisis del Golfo". Por primera vez desde la guerra de Corea, un buque de los Estados Unidos atacó otro en aguas internacionales y sin mediar una provocación específica.
Semejante hecho ocurrió el lunes pasado en aguas del golfo Pérsico, enfrente de la costa de Bahrein. Según el Departamento de Defensa norteamericanó, dos helicópteros pertenecientes a la fragata Jarret, encontraron a eso de las 11:30 de la noche, en medio de una misión rutinaria de patrullaje, a una embarcación sospechosa. Equipados de aparatos de detección infrarroja, los helicópteros pudieron identificar "con certeza" la actividad del navío iraní: sembrar de minas las aguas. Acto seguido y después de recibir la luz verde del contra almirante Harold Bernsen, comandante de la flota de los Estados Unidos en el Medio Oriente, se ordenaron varias descargas de cohetes aire-mar y de metralla. Siete horas más tarde, con la luz del día, los marinos norteamericanos procedieron al abordaje y encontraron a tres marinos iraníes muertos y 20 heridos. Adicionalmente, en el puente de la nave había por lo menos 10 minas pintadas de negro, con el código M08 marcado en ellas, y al lado de un deslizador supuestamente usado para plantar los explosivos en el océano.
El incidente, como es de suponer, causó impresión en Occidente. Por un lado, los iraníes fueron sorprendidos en trance de hacer lo que por tanto tiempo habían dicho que no hacían: colocar minas. Al mismo tiempo, el hecho elevó sustancialmente la presión en el área, y bastante elevada. Pocas horas antes de la "captura" del Iran-Ajr, el petrolero británico Gentle Breeze fue atacado por un bote rápido de la marina iraní, con saldo de un marinero muerto (una de las granadas lanzadas cayó en los camarotes de la tripulación), varios heridos y daños considerables a la embarcación.
Pero aunque Teherán prometió una respuesta "adecuada", las hostilidades se vieron una vez más en el terreno diplomático. El pasado martes en Nueva York, el presidente iraní Alí Khamenei, lanzó una virulenta diatriba contra los Estados Unidos, en medio de la asamblea general anual de las Naciones Unidas. Con su túnica oscura y hablando en farsi, el jefe del gobierno de Teherán sostuvo que la acción norteamericana era "abominable" y que la historia de las minas era tan sólo un montaje para desprestigiar a la revolución chiíta.
Como protesta, la delegación norteamericana se levantó en medio del discurso y abandonó la sala, ante las miradas inquietas de los demás asistentes.
El encendido discurso de Khamenei acabó siendo la conmemoración perfecta del aniversario de la guerra que su país sostiene con Irak. Al cumplirse el séptimo aniversario desde que el 22 de septiembre de 1980 las tropas iraquíes invadieran a Irán, los desfiles de guardias revolucionarios en Teherán fueron opacados por la retórica del presidente persa.
Este, a su vez, continuó el tono impuesto la víspera por el presidente norteamericano Ronald Reagan quien atacó fuertemente a Irán. Como de costumbre, el gran punto de conflicto, en el terreno diplomático, fue la actitud de ese país frente a la resolución 598 del Consejo de Seguridad de la ONU, en la cual se exige un cese al fuego inmediato dentro de la guerra Irán-Irak. Tal como está contemplado en la Carta de la Organización, la resolución tiene carácter obligatorio y, debido a que Teherán no se ha pronunciado en favor de ésta, la Casa Blanca insiste en que hay que imponer sanciones ejemplares, como sería, por ejemplo, un bloqueo para impedir que Irán compre armas en el mercado.
En tal sentido se estaban inclinando la mayoría de las potencias occidentales que se han sentido "burladas", pues si alguien resultó ganador hasta ahora con la crísis del Golfo fue Irán. Aparte de aumentar su presión militar sobre Irak, Teherán pudo vender más petróleo y, al mismo tiempo, sabotear la navegación en aguas del golfo Pérsico, gracias a que ganó tiempo "carameleando" con la posibilidad de aceptar la resolución del Consejo de Seguridad. Con este antecedente, se cree que un embargo a los envíos de armas a Irán sería un golpe al régimen chiíta donde más le duele. Hasta el momento, Teherán se ha podido sostener en la guerra gracias a una red de proveedores europeos y a los israelíes. Si se adopta el embargo, Irán se vería limitado al mercado negro de armas donde las cosas son mucho más caras.
Mientras tanto, en el terreno militar la cosa seguía tranquila. Después de los ataques del lunes pasado y de uno que otro incidente menor, la "tranquilidad" había vuelto a las aguas del golfo Pérsico. La prometida respuesta de Irán no había llegado hasta el momento de escribir esta nota y aun Radio Teherán suavizó un poco el tono al pedir que los tripulantes de la embarcación fueran devueltos. Estos, con excepción de los heridos graves, fueron mostrados a la prensa, custodiados por los marineros de la fragata Jarret.--
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