Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1988/11/28 00:00

CON LOS GRANDES

Hit diplomático con votación record de Colombia para el Consejo de Sequridad.

CON LOS GRANDES

En medio de noticias de ataques sabotajes y paros, hubo una que hizo sonreir con satisfacción a muchos colombianos: tras 20 años excluida de cualquier posibilidad de hacer parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Colombia había sido elegida para integrar ese el organismo político más importante de la ONU, durante el periodo de dos años que comienza el primero de enero próximo.

Con una votación sin precedentes.
Colombia fue escogida por 154 de 15 votos posibles.

El Consejo de Seguridad es el organo de la ONU encargado de evitar por todos los medios--desde el diálogo hasta la intervención armada--, e uso de la fuerza como solución de los conflictos internacionales. Esta integrado por cinco miembros permanentes: Estados Unidos, Union Soviética, China, Gran Bretaña y Francia, que disponen del derecho a veta cualquiera de las decisiones. Los diez paises restantes, se eligen entre los demas miembros de la ONU por períodos de dos años.

Colombia hizo parte por primera vez del Consejo de Seguridad en los albores de la organización, en el período 1947-48, y en los 20 años siguientes acumulo tres participaciones mas: 1953-54, 1957-58 y 1969-70.
Aunque su intervención nunca fue oscura, la que se recuerda mas en medios diplomáticos es la del primer periodo en el que el presidente de la delegación fue, inicialmente, Alfonso López Pumarejo, remplazado luego por Roberto Urdaneta Arbelaez. En esa ocasión se gesto el problema de Palestina y la posición de Colombia fue la de oponerse a la decisión de aprobar la creacion del Estado de Israel en condiciones que lo hacían inmediatamente enemigo de sus vecinos arabes--que ya habían expresado su total rechazo al proyecto--, y sin que hubiera de por medio una respuesta clara al problema del pueblo palestino. Para Colombia, allí podría estar el germen de una tercera conflagración mundial.

Un episodio, ocurrido en 1980 parecio alejar definitivamente toda posibilidad de que Colombia regresara, a cualquier titulo, al seno del Consejo de Seguridad. En esa ocasión el candidato latinoamericano era Cuba, país que tenía prácticamente asegurada la mayoría de dos terceras partes que se requiere para ser elegido. Los Estados Unidos iniciaron una campar a desesperada para evitar que su peor enemigo de la región, resultara sentado a la mesa en un organo de gran importancia estrategica. Pero para poder bloquear a Cuba, requería candidatizar, asi no hubiera la menor posibilidad de triunfo, a un país latinoamericano. Ese país, que de hecho lo que hizo fue prestar su nombre--o servir de idiota util--para boicotear las aspiraciones cubanas, fue precisamente-Colombia. Lo que siguió fue la serie más larga de votaciones que se recuerden en la ONU, en las cuales Cuba siempre estuvo a la delantera pero sin lograr la mayoría necesaria.
Al final, los Estados Unidos se salieron con la suya y debio elegirse a un tercer país.
Las consecuencias que ese episodio tuvo en la situación interna de Colombia pertenecen ya a la historia.
Cuba, que acababa de sacar al gobierno colombiano del problema de la toma de la embajada dominicana, aceptó ser a partir de entonces el santuario de entrenamiento del M-19 y apoyo la invasión de Narino en 1982. Al poco tiempo, se rompieron las relaciones diplomáticas con la isla del Caribe.

Pero si a nivel interno las consecuencias resultaron lamentables, en los medios diplomáticos internacionales el nombre de Colombia perdio peso específico al identificarse con una jugada, calificada de sucia, de los Estados Unidos. El panorama se completo con la actitud del gobierno colombiano ante el conflicto en las Malvinas, cuando hizo carrera el remoquete de "Colombia, Cain de América" .

En esas condiciones, no resultaba extraño para los analistas internacionales que Colombia se hubiera visto excluida durante muchos años del juego por el Consejo de Seguridad.
Por eso, la votación tan amplia que refrendo la escogencia del pais tiene un especial significado. Pocos creían que tras la ofensiva diplomatica del gobierno anterior, el del presidente Barco pudiera lograr un triunfo tan significativo. Pero tal vez como resultado de la consistencia en la posición independiente del país, la vieja imágen de nación excesivamente alineada ha dado paso, por fin, a la de un país equidistante y autónomo en sus decisiones. Para muchos no deja de ser significativo el hecho de que Nicaragua y Venezuela votaron a favor cuando ambos tienen disputas territoriales con Colombia y, en el caso del segundo, había tenido como política abstenerse en cualquier votación de esta naturaleza que involucrara a su vecino.

Hay quienes afirman que el apoyo cubano resulto vital para las aspiraciones de Colombia, pues el gobierno de Castro, olvidado ya el episodio de 1980, habria querido agradecer la actitud colombiana ante el reciente intento de los norteamericanos por condenar a Cuba por violaciones de los derechos humanos. Sea o no esto cierto, la verdad es que, por encima de toda otra circunstancia, la misión Colombiana en la ONU, dirigida por Enrique Peñalosa Camargo, tiene mucho que ver en el triunfo conseguido. La gestion de Peñalosa ha logrado convencer a los paises que aun no lo creían, que Colombia tiene la suficiente prestancia en el contexto internacional como para hacer parte del organismo más importante de las Naciones Unidas. --

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