Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1989/04/10 00:00

CON PALOS Y PIEDRAS

Se sublevan los tibetanos contra la ocupación china.

CON PALOS Y PIEDRAS

Cada año, desde 1959, los tibetanos recuerdan con piedras y palos, la primera revuelta contra sus amos chinos, que les invadieron en 1949, tras la llegada de la República de Mao, y que implicaba el exterminio de cualquier creencia o práctica religiosa, en China y sus vecinos.

La primera manifestación de descontento en ese año, instigada principalmente por los lideres budistas, le significó al Dalai Lama, sumo representante de esta corriente en el Tibet, su retirada hacia la India en donde vive y lucha desde entonces.

El viernes 10 de marzo se cumplieron 30 años de aquella época, y a diferencia de las anteriores "celebraciones" antichinas, la de este año se caracterizó por la ferocidad de la represión de parte del gobierno. Los reportes, que dejaron de llegar desde el pasado jueves, hablaron de 40 muertos, la gran mayoría a manos del ejército. Hasta ese momento, no obstante, las agencias noticiosas oficiales admitían sólo doce muertes causadas por balas oficiales.
La sublevación tibetana empezó el pasado domingo y terminó brutalmente el jueves con al imposición de "la Ley Marcial" que significó la expulsión de todos los extranjeros residentes, turistas y periodistas que suelen deambular por las calles de Lhasa, Esto ha creado un total aislamiento de esta región que, según el Dalai Lama -quien habla desde su exilio en Delhi-, "traerá consecuencías aún más desastrosas a los habitantes, que no tendrán voz a sus quejas desde los paredones de ejecución". Muchos turistas que han llegado apresuradamente, desmintieron las versiones del gobierno chino en las que se alega que los tibetanos atacaron con armas.
"Solo vimos palos y piedras contra una descarga tras otra de artillería" comentó un corresponsal de televisión inglesa.

En el 59, la primera y única revolución tibetana armada, fracasó ante la fuerza represora del ejército chino, y dejó un saldo de 84 mil tibetanos muertos a lo largo de ese año. El Dalai Lama escapó milagrosamente a un bombardeo en su residencia de Norbulingka y se refugió en la India. Desde allí, defiende la independencia de su gente y en constantes apariciones en Occidente, esgrime su frase "ningún grado de represión, no importa lo brutal que sea, podrá callar los gritos de justicia y libertad". -

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