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| 12/14/1987 12:00:00 AM

CON RABO DE PAJA

La prensa de los EE.UU. esculca y encuentra en la vida privada de sus hombres públicos.

Quién creyera que en un país tan grande y poderoso es tan difícil conseguir un candidato idóneo para empleo, pero así es. El pasado 11 de noviembre, otra vez fueron llamados los periodistas a la Casa Blanca para que el presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, les presentara a la persona nóminada para ocupar una de las 9 sillas de la Corte Suprema de Justicia. Allí, enfrente de cámaras y reporteros, Reagan llamó al juez Anthony Kennedy (cuyo apellido no tiene que ver con la familia del ex presidente), un magistrado de Sacramento, California, quien para ser escogido por el mandatario tuvo que someterse a una entrevista de 10 horas, pero no con Top Management ni ninguna firma reclutadora de ejecutivos, sino con el FBI.
El motivo era simple. Kennedy es la tercera persona que presenta la administración en el espacio de cuatro meses para ocupar una vacante en el máximo tribunal del país del norte y los otros dos, no han tenido buena fortuna. El primero, el juez Bork, fue "despedazado" por la mayoría demócrata en el Senado, donde el nombramiento debía ser confirmado. Al cabo de una agria campaña orquestada por grupos liberales que veían en él a un peligroso reaccionario, Bork fue rechazado en la votación, obligando a la Casa Blanca a escoger un segundo nombre.
El siguiente aspirante era simpático, pero tuvo un problema. Denunciado por la prensa,el juez Ginsburg se vio obligado a reconocer que fumó varias veces marihuana durante los años 60 y 70 e inclusive siendo profesor de derecho en la reputada Universidad de Harvard. Semejante característica no le quedaba bien a una persona que de alguna manera iba a tener que ver con la aplicación de la ley y Ginsburg renunció a su candidatura.
Fue ese el motivo por el cual con Kennedy no se podían correr riesgos. Después de exhaustivas rondas de entrevistas, este juez de 51 años sostuvo que en su vida se había fumado un "varillo" y que sólo tenía vicios "menores" .
Las aptitudes profesionales y morales del candidato dejaron aparente mente cerrado el caso del nuevo juez de la Corte Suprema, pero abrieron otro más profundo. Después de la confesión de Ginsburg, cualquier reportero tiene una pregunta obligada para el primer político que se le presente. Pero esta no tiene que ver con sus ideas sobre el problema agricola ni sobre cómo va a hacer el mundo para evitar la gran recesión. Nada de eso. El gran interrogante de hoy en día es ¿Ha usted fumado marihuana?
Hasta el momento, la lista llena de respuestas afirmativas, es larga. Entre otros, el senador Albert Gore y el ex gobernador Bruce Babbitt, ambos precandidatos a la presidencia, el primero demócrata y el segundo republicano, han reconocido "darle a la yerba" en alguna época. Otros colegas suyos están en similar posición, pero tal como dijera la representante Connie Mack de Florida quien aspira a desbancar de su puesto en el senado al también consumidor pasado Lawton Chiles, "esto está yendo demasiado lejos".
No obstante, es dudoso que la petición de Mack sea escuchada. Sorpresivamente la prensa norteamericana se ha embarcado -como Diógenes hace mucho tiempo en Grecia- en la tarea de llevar el farol para encontrar el hombre justo.
El veredicto, hasta el momento no es bueno. Después de ríos de tinta todo parece indicar que los políticos gringos tienen un problema por encima de todos: son humanos. Algunos no le son fieles a sus esposas, otros de vez en cuando se toman más de un trago y siempre se encuentra quien no haya pagado sus multas de tránsito o se haya robado algunos dólares de sus impuestos. Obviamente, esas faltas son mucho más importantes para la prensa que las calidades profesionales de uno u otro político. En estos días nadie le presta atención a si tal o cual persona está a favor o en contra del desarme o quiere elevar los impuestos o piensa que a Nicaragua hay que dejarla en paz. De ninguna manera. Lo fundamental, está por otro lado.
Claro que hay faltas de faltas. En la punta de la pirámide se encuentran los lios de faldas, cuestión curiosa para un país que tuvo su revolución sexual, pero que no perdona ningún devaneo. Esa obsesión con la castidad es llamativa no sólo para otras naciones sino para los propios historiadores norteamericanos que indican cómo en otras épocas la cosa no era tan grave. Por ejemplo, los más eruditos citan el caso de Groover Cleveland, quien llego a la magistratura hace cerca de un siglo, a pesar de haber tenido un hijo natural. Otros en cambio se refieren a Franklin D. Roosvelt, cuyos problemas físicos no le impedian echarse una que otra cana al aire, o citan al venerado Ike Eisenhower. Todo eso sin hablar de Jack Kennedy, cuya extrema promiscuidad hizo temer que la Casa Blanca se volviera rosa e incluso su sucesor, Lyndon Johnson, se anotó algunos amorios.
Por eso, parece increíble que ahora la cosa sea a otro precio. Según algunos sociólogos, todo se debe a que los norteamericanos todavia no han olvidado que provienen de los puritanos ingleses. Otros dicen que se trata de una especie de retrato de Dorian Gray a la inversa, en el cual los electores se permiten pecadillos pero la gente que es elegida, los tiene vedados. Hay en cambio quienes sostienen que el sindrome de Supermán, según se espera que el político venga de Kryptón y no esté contaminado por ningún vicio humano.
Sea como sea, la lista de carreras truncadas ya es larga. Es por esa razón que SEMANA presenta a algunos de los candidatos y ex candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, con la que se supone que es su falta más grave:

GARY HART
Partido: Demócrata
Profesión: ex senador por Colorado
Señales particulares: primero de los "nuevos demócratas"
Cargos: conquistador incorregible.
Le jura a sus asistentes y a los periodistas que ninguna aventura extra conyugal va a dañar su carrera presidencial en la cual es archifavorito. Sin embargo, es cogido "con las manos de la Dona" (en Dona Rice, más exactamente) por los periodistas del Miami Herald. El Washington Post lo amenaza con publicar los detalles de otro de sus affaires.
Observaciones: Gusto exagerado por el peligro para alguien que quiere ser presidente.
Resultado: se retira el 8 de mayo de la carrera presidencial. Pide excusas públicas en septiembre.

JOSEPH BIDEN
Partido: Demócrata
Profesión: senador por Delaware
Señales particulares: se proclama candidato de los baby-boomers (generación de la postguerra)
Cargos: al tiempo que sus dotes de orador son considerados como su gran activo,se descubre que parte de sus discursos son un plagio de aquellos del líder laborista inglés Neil Kinnock. Reincidente. En la universidad fue obligado a repetir una materia por copiar un trabajo. Mentiroso. Dice cosas que no son sobre sus proezas académicas.
Observaciones: Biden es un candidato vacio que aparentemente no es ni él mismo.
Resultado: se retira de la carrera el 23 de septiembre.

JESSEN JACKSON
Partido: demócrata
Profesión: pastor evangelista y precandidato a la presidencia.
Señales porticulares: candidato de los negros y de las minorias
Cargos: aceptó hacer la publicidad para una institución privada de enseñanza durante su campaña presidencial. Los rumores sobre sus actividades extraconyugales circulan todo el tiempo. Tiene nexos de amistad con el líder negro extremista Louis Farrakhan, lo cual le ha ganado la antipatía de la comunidad judía, importante fuente de financiamiento demócrata.
Observaciones: Jackson debe ser juzgado como los otros así eso sea considerado como racismo.
Resultado: debe romper su contrato de publicidad.

ALBERT GORE
Partido: demócrata
Profesión: senador de Tennesse
Señales particulares: look presidencial.
Cargo: ha exagerado el impacto de su pasado como periodista de investigación, diciendo que sus artículos llevaron al encarcelamiento de un delincuente. La persona en cuestión fue condenada pero liberada bajo fianza. Reconoció haber fumado marihuana en la universidad pero dice que hace mucho tiempo no prueba la hierba.
Observaciones: pasa por esta vez, pero "ojo".
Resultado: sigue en la lucha, por ahora.

MICHAEL DUKAKIS
Partido: Demócrata
Profesión: gobernador de Massachusetts.
Señales particulares: tasa de desempleo del 2.6% en su estado, cuatro puntos menos que el promedio nacional.
Cargos: debió admitir, después de haberlo negado, que el videocassette que acabó con su colega Joseph Biden y en el cual estaban los extractos de los discursos del inglés Kinnock, fue preparado y enviado a la prensa por uno de sus más altos asesores.
Observaciones: Dukakis, el gran administrador, no puede controlar ni a sus propias tropas.
Resultados: debió aceptar la renuncia de los arquitectos de su campaña, sus consejeros de siempre. El 70% de los demócratas de Iowa, estado donde se escenificará la primera elección "primaria" opinan que fue desleal.

PAT ROBERTSON
Partido: Republicano.
Profesión: televangelista.
Señales particulares: habla regularmente con Dios.
Cargos: se casó con su actual esposa, sólo diez semanas antes del nacimiento de su primer hijo. Lejos de reconocer que se comió las onces antes del recreo, mintió sobre fecha de su matrimonio. Dijo haber participado en la guerra de Corea como combatiente, cuando en realidad nunca estuvo en acción.
Observaciones: aún menos confiable de lo que se pensaba.
Resultado: en entredicho, sus primeras semanas de campaña han sido catastróficas, pero las encuestas impiden descartarlo.

PAUL LAXALT
Partido: Republicano.
Profesión: ex senador de Nevada.
Señales particulares: intimo amigo de Ronald Reagan.
Cargos: ex propietario de un casino de Las Vegas. Arregló fuera de Corte un juicio contra un diario que sostuvo, que la plata de su campaña acabó dirigiéndose para hacerle mejoras al establecimiento. Según la prensa, tiene malas amistades y se dice que frecuenta a personajes del crimen organizado.
Observaciones: sin comentarios.
Resultado: decidió renunciar a su candidatura en agosto, antes de atreverse a comparecer ante la opinión y la prensa.

GEORGE BUSH
Partido: Republicano
Profesión: vicepresidente de los Estados Unidos.
Señales particulares: archifavorito para ser el nominado de su partido y dotado de muchos fondos para la campaña.
Cargos: dice bobadas. A la vuelta de un viaje por los países del este, aplaudió la calidad del trabajo de los mecánicos que construyen los tanques soviéticos. Afirmó que si estos buscan trabajo "los enviaremos a Detroit donde necesitamos de su talento". La observación fue juzgada insultante por la prensa y los poderosos sindicatos del automóvil. Ambivalente ante la administración Reagan. Jugó un oscuro papel en el Irangate.
Observadores: cuídese que lo están observando.
Resultado: condenado a pedir excusas por sus palabras. La campaña sigue pero los votantes no lo apoyan del todo.
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