Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1994/08/01 00:00

¿CON RUSIA O CONTRA ELLA?

Las elecciones de Ucrania y Bielorrusia demuestran que esos países están claramente polarizados entre los nostálgicos y los independentistas.

¿CON RUSIA O CONTRA ELLA?

EL 23 Y EL 26 DE JUNIO SE realizaron elecciones presidenciales en Ucrania y Bielorrusia. Junto con Rusia, las tres hermanas eslavas conformaban el polo más industrializado, de mayor nivel cultural y desarrollo económico de la antigua Unión Soviética. Pero desde 1991, cuando desapareció la URSS, estalló la crisis económica, y se abrió un debate que divide a Ucrania y Bielorrusia hasta hoy: nacionalistas versus partidarios de unirse a la Santa Madre Rusia.
En Ucrania, una peligrosa grieta telúrica parte el país en dos mitades: el lado occidental, nacionalista, dio el triunfo a Leonid Kravchuk, actual presidente del país, y el lado oriental, prorruso, vio ganar abrumadoramente al ex primer ministro Leonid Kuchma.
Esto no sería nada si Ucrania no fuese el segundo país más grande de Europa, con 52 millones de habitantes, con el segundo ejército más poderoso del continente, con el tercer arsenal nuclear del mundo, con una pavorosa crisis económica, y en conflicto permanente con su hermana mayor, Rusia.
A nivel nacional, Kravchuk obtuvo alrededor de un 40 por ciento y Kuchma un 35 por ciento. Por eso se realizará una segunda vuelta este domingo 10 de julio, que definirá al futuro presidente.
En el occidente, Kravchuk, presidente desde la independencia en 1991, obtuvo hasta el 70 por ciento en algunas regiones. Fué apoyado en su campaña por el movimiento nacionalista Rukh y por los partidos democráticos.
En el oriente, la región fabril, aquejada por la parálisis y poblada mayoritariamente por rusos, se impuso Kuchma en forma aplastante. Quien fuera el director de la fábrica Uralmach, la más grande productora de misiles, hizo su campaña alrededor de la idea de la unión económica con Rusia.
Tan marcada división pone de presente los viejos peligros que acechan a la joven república. Sólo después de 1939, cuando Adolfo Hitler y Josef Stalin se repartieron a Polonia, se configuró la actual Ucrania. Las provincias occidentales, ex polacas, se unieron a territorios de mayoría rusa. Durante 50 años la unión se mantuvo pero el hilo se ha podrido y la costura se empieza a deshacer.
En Bielorrusia, el duelo electoral produjo distintos resultados, con una humillante derrota del primer ministro Viacheslav Kebich, quien obtuvo sólo el 17 por ciento de los votos. El primer lugar fue para el diputado Alexandr Lukashenko, quien logró un sorprendente 45 por ciento.
Como en Ucrania, en Bielorrusia la disputa entre nacionalistas y prorrusos atravesó las elecciones. Durante algunos años, la población creyó en las promesas del entonces presidente del Parlamento, el reformista Shushkevich, y respiró los aires nacionalistas que.venían de los países del Báltico, encarnados por el Frente Nacional de Zenón Pozniak. Pero tres años después las fábricas cierran por falta de suministros, los carros no circulan por escasez de gasolina, y el "conejito", como se denomina popularmente a la moneda, vale 10 veces menos que el rublo ruso.
De manera que los votos no fueron ni para los unos ni para los otros, sino para un tercero inesperado, como fue en Rusia Vladimir Zhirinovski. Sin las ideas expansionistas y racistas de éste, Lukashenko, de 39 años, es un populista. Se hizo conocido por su lucha contra la corrupción, por sus declaraciones en las que acusaba al 70 por ciento de los altos funcionarios del gobierno de tener las manos manchadas, y ganó las elecciones tras prometer despedir y encarcelar a los funcionarios deshonestos.
Probablemente este domingo 10 de julio se realice la segunda vuelta de ambas elecciones. Pero no es ocioso preguntarse si este segundo turno se llevará a cabo, y si será válido. En caso de que no se realice, el presidente Kravchuk de Ucrania seguirá en su puesto, aunque ello se estima improbable.
Pero en Bielorrusia, la cuestión es más complicada. De no participar el 50 por ciento de los votantes, las elecciones no serán válidas y continuará ejerciendo las funciones de Jefe de Estado el presidente del Parlamento Miacheslav Grib. El primer ministro Kebich continuará en su cargo.
Lukashenko representa una grave amenaza para el establishment conservador -de Minsk, y no sería raro que se obstaculizara la segunda vuelta. ¿Cómo? Una buena manera es realizar las elecciones el domingo, cuando los bielorrusos estarán en sus dachas. Shuskevich y Pozniak, por su parte, llamaron a boicotear la segunda vuelta, lo que aumentó la incertidumbre.
El diario Nezavisimaya Gazeta, de Moscú, comentó el triunfo de Lukashenko diciendo que los hechos de Bielorrusia son de gran importancia para Rusia. "En Rusia, como en Bielorrusia, las esperanzas de que el país pudiera salir de la crisis de manos de uno de los actuales dirigentes, o de mano de algún político serio y creíble, se han perdido. En tal situación sin esperanzas sólo se puede clamar por un milagro... En Rusia, ZhErinovski es tal hombre, y la similitud entre él y Lukashenko es obvia... El éxito electoral de Lukashenko es una 'segunda campanada' para el presidente de Rusia. La primera sonó en las elecciones de diciembre. La campana sólo suena tres veces. Luego se levanta el telón, y el nuevo escenario y los nuevos actores entran en escena". -

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