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| 2/27/2014 12:00:00 AM

Los horrores de los campos de prisioneros en Corea del Norte

El exguardia norcoreano Ahn Myong-chol declaró ante la ONU los horrores que presenció durante su estadía en un campo de prisioneros en el país asiático.

La ‘noticia’ de que el tío del dirigente norcoreano Kim Jong-un –ejecutado por traición– habría sido arrojado a una jauría de 120 perros que llevaban cinco días sin comer resultó ser una sátira de un portal chino. Sin embargo, el escenario descrito por el cómico de ese país Choi Seongho podría tener tintes de realidad.

Así lo sugieren testimonios que disidentes norcoreanos dieron en una conferencia de Ginebra para los activistas de Derechos Humanos el pasado 26 de febrero.

Ahn Myong-chol, un exguardia norcoreano que huyó de su país en 1994, le dijo a la agencia AFP que en los campos de prisioneros en donde laboró, presenció cómo niños eran despedazados por perros y luego enterrados vivos.

El hombre afirmó que tres perros atacaron a cinco niños de un ‘campamento escolar’. Aunque tres de los menores murieron inmediatamente, los guardias “enterraron a los otros dos mientras seguían respirando”. Al día siguiente, continuó, en vez de sacrificar a los animales, los guardias los acariciaron y premiaron con ‘comida especial’.

“Las personas en los campamentos no son tratadas como seres humanos, (sino) como moscas que pueden ser aplastadas", dijo con ojos tristes enmarcados por unas gafas de montura de acero, reportó el DailyMail.

El hombre de 45 años es uno de los desertores que brindaron sus testimonios a favor de una investigación ordenada por la Organización de Naciones Unidas (ONU), que la semana pasada emitió una acusación de 400 páginas por abusos graves contra los DD. HH. en Corea del Norte.

Después de huir del país hace dos décadas, Ahn trabajó por años en un banco en Corea del Sur, pero poco a poco se involucró en el trabajo de denunciar el sistema de campos de prisioneros del vecino del norte. Hace tres años dejó de trabajar en el banco para dedicarse por completo a su organización no gubernamental, Free NK Gulag.

"Es la misión de mi vida, difundir el conocimiento sobre lo que está sucediendo en los campos", dijo a través de un traductor.

Se estima que hay entre 80.000 y 120.000 presos políticos en Corea del Norte, nación con 24 millones de habitantes.

Ahn, quien hoy está casado y tiene dos hijas, conoce muy bien la mentalidad brutal de los guardias de los campos. Él mismo, hijo de un funcionario de alto rango, llegó al prestigioso cargo de guardia en 1987, pero asegura que fue sometido un lavado de cerebro para ver a todos los presos como "malvados”.

En este dibujo presentado por la ONU, un exguardia no identificado relató que "en esta posición, llamada 'la tortura de la paloma', los prisioneros son golpeados en el pecho hasta que vomitan sangre". Foto: ONU.

En su primer trabajo en el campo 14, en Pyongyang –capital de Corea del Norte-, al entonces guardia se le incentivó a que practicara sus habilidades de Taekwondo con los prisioneros. Además, recuerda cómo sus colegas eran instados a disparar a cualquier preso que tratase de escapar.

“Nos dejaban matarlos. Y si volvíamos con los cuerpos nos premiaban con estudios en la universidad". Ahn agregó que algunos guardias sacaban a los prisioneros del campamento y los mataban para presentarlos como fugitivos y así tener acceso a una educación superior.

El hombre admitió haber golpeado a muchos prisioneros, pero dijo que, hasta donde sabía, no había matado a alguno de ellos.

A pesar de haber presenciado numerosas ejecuciones, niños desnutridos y los efectos de la tortura extrema, no fue sino hasta que lo ascendieron a conductor que comenzó a cuestionar el sistema.

Durante sus viajes entre un campamento y otro, entabló conversaciones con los presos y se sorprendió al descubrir que "más del 90 %" decía no tener idea de por qué habían sido condenados.

Ahn se topó con el sistema norcoreano de aprisionar a varias generaciones de una misma familia por las reglas de ‘culpabilidad por asociación’ de su país. Y vivió esa ley en carne propia.

Durante una licencia de trabajo en 1994, volvió a su casa para encontrar que su padre se había suicidado por haber hecho comentarios negativos sobre el gobierno mientras estaba borracho.

La madre, hermana y hermano de Ahn fueron detenidos y enviados a campos, sin embargo, no sabe con exactitud cuál fue su destino.

Ahn volvió a su trabajo, pero temía ser arrastrado. Así que condujo su camioneta hasta las orillas del río Du Man y nadó hasta China.

Una vez involucrado en el trabajo de las ONG en Corea del Sur, comenzó a inquietarse por conocer a exprisioneros que se hubieran escapado, como Chol Hwan Kang.

A los 9 años, Kang junto con su familia fue enviado al Campo 15 -donde Ahn sirvió una vez- y permaneció allí 10 años por la supuesta traición de su abuelo. Ahn se acordaba de él. Pero Kang, como la mayoría de los sobrevivientes, comprendió que el antiguo guardia no había elegido su trabajo, así que aceptó su petición de perdón.

'Me recibió con un amable apretón de manos", dijo Ahn.

El informe emitido por la ONU la semana pasada fue vital para difundir la realidad de los campamentos, dijo Ahn, y comparó lo que sucede en su país con los gulags de la era soviética.

“La diferencia es que en Corea del Norte todavía hablamos en tiempo presente. Estos horrores siguen sucediendo ", dijo.


En este video -en inglés-, exprisioneros y guardias relatan sus experiencias en los campos donde fueron recluídos.
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