Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2016/03/21 09:39

Barack Obama se reune con Raúl Castro en La Habana

Minutos antes del esperado encuentro, el mandatario de EE. UU. también cumplió con una ceremonia protocolaria y rindió un homenaje al prócer cubano José Martí en la Plaza de la Revolución de La Habana.

Barack Obama y Raúl Castro en Cuba. Foto: EFE

Barack Obama y Raúl Castro se estrecharon las manos y sonrieron ante las cámaras, al comenzar este lunes su reunión en el simbólico Palacio de la Revolución, en La Habana.

Ambos mandatarios, que se encuentran por tercera vez desde que decidieron normalizar la relación entre sus dos países en diciembre de 2014, intercambiarán sobre el futuro de sus vínculos, marcados por profundas diferencias.

Obama, junto con su esposa Michelle y sus hijas Sasha y Malia, cumple en Cuba una visita de tres días, la primera de un presidente estadounidense en 88 años.

La reunión este lunes en el Palacio de la Revolución constituye el primer encuentro con Castro desde su arribo a La Habana el domingo por la tarde. A su llegada al aeropuerto, el gobernante estadounidense fue recibido por el canciller Bruno Rodríguez. 

Antes de ingresar al Palacio de la Revolución, Obama depositó una ofrenda floral ante el monumento al prócer cubano José Martí, ubicado en la Plaza de la Revolución.

El gobierno cubano ya le hizo saber a Obama que no está dispuesto a negociar ningún cambio en su política comunista por pedido o presión de Estados Unidos, su otrora rival por más de medio siglo.

Temas sensibles

El mandatario de Estados Unidos quiere, sin embargo, aprovechar su histórico viaje para tratar de frente con Castro temas tan sensibles como el de los derechos humanos, en un ambiente enrarecido por la detención temporal de decenas de disidentes cubanos que protestaron el domingo poco antes del aterrizaje de Obama.

"Tenemos todavía diferencias significativas sobre derechos humanos y libertades individuales en Cuba. Creemos que ahora podemos potenciar nuestra capacidad para promover más cambios", dijo Obama al canal ABC en La Habana.

"Va a haber un cambio aquí y creo que Raúl Castro entiende eso", indicó Obama, aunque reconoció que esto no ocurrirá "de la noche a la mañana".

En pasados días el mandatario se comprometió por escrito con las Damas de Blanco, cuya líder Berta Soler fue detenida por varias horas el domingo, a hablar con Castro sobre "los obstáculos" en esos temas.

Obama se reunirá el martes con disidentes en la embajada, en un encuentro al que está invitada Soler, quien critica a Obama por sus "concesiones" a Castro sin que a cambio hayan cesado "la persecución y violencia" contra opositores.

Los cubanos, entretanto, se mostraban sorprendidos por las pocas imágenes que han tenido hasta ahora de Obama en la isla.

"El pueblo cubano no lo ha visto. Nos sorprendió la mínima cobertura que ha tenido en la prensa" oficial, señaló a la AFP Maricela Castillo, de 28 años, exoperadora de una empresa estatal.

El reclamo cubano

Anteriormente, Obama, de 54 años, y Castro, de 84, se encontraron dos veces desde que lanzaron a finales de 2014 el proceso de normalización de las relaciones bilaterales.

La primera reunión se produjo en abril de 2015 en el marco de la Cumbre de las Américas, en Panamá, y la segunda, cinco meses después, en el seno de Naciones Unidas en Nueva York.

Raúl Castro lo espera para seguramente tocar el tema que más le preocupa a Cuba en su relación con Estados Unidos: el embargo económico vigente desde 1962.

Obama, que está a favor del levantamiento del embargo, ha recurrido a sus atribuciones ejecutivas para relajar algunas de las medidas que castigan a los cubanos, pero el Congreso, en manos de la oposición republicana, es el único que puede desmontar el entramado de restricciones.

Las autoridades insisten en que Obama podría hacer más en contra del embargo, tras restablecer los vuelos comerciales directos, autorizar algunas inversiones importantes y facilitar los viajes de los estadounidenses, que todavía no pueden hacer turismo libremente.

"No creo que la visita de Obama tenga un impacto inmediato en la política cubana, mucho menos en decisiones puntuales del régimen en el corto plazo", comentó a la AFP Michael Shifter, presidente del centro de análisis Diálogo Interamericano.

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