Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1990/04/09 00:00

CUESTA ABAJO

La situación económica de Argentina, más dramática que un tango.

CUESTA ABAJO

Ya va siendo hora de empezar a llorar por Argentina. Las cada vez más drásticas medidas de política económica tomadas por el Presidente Carlos Menem no han podido reducir la inflación ni bajar el desempleo, pero si han logrado enfurecer a miles de argentinos y resucitar el terrible fantasma de la intervención militar .
La pasada fue una semana más que agitada en el país austral. Luego del anuncio de un nuevo plan de austeridad por parte del gobierno, pobladores pobres de las ciudades del interior se lanzaron al saqueo de varios supermercados. El cierre del Banco Hipotecario Nacional, propiedad del Estado, llevó a una de las dos ramas en que está dividida la poderosa Confederación General del Trabajo a prevenir al gobierno sobre la realización de un paro general, que sería el primero en efectuarse desde la asunción del Presidente Menem. A lo anterior se agrega un grave deterioro de la situacion politica. Versiones en el sentido de que el gobierno estudia un plan para cerrar el Parlamento pusieron sobre alerta al opositor partido Radical, cuyo máximo dirigente, el ex presidente Raúl Alfonsín, aseguró que tal medida constituiría el fin del sistema democrático argentino. Alfonsín reiteró su llamado a un gran acuerdo político entre todos los partidos.
El gobierno tuvo que salirle al paso a reiteradas afirmaciones de la oposición en el sentido de que el Presidente Menem había firmado un decreto devolviéndole a los militares el poder que alguna vez tuvieron en asuntos de seguridad interna. El propio jefe del estado mayor del ejército, General Isidro Cáceres, leyó un mensaje dirigido a todas las unidades de la institución, en el cual afirmó que cumpliría todas sus funciones "amparado en las normas constitucionales, legales y reglamentarias".
En algunos medios políticos, sin embargo, hay preocupación por la creciente actividad proselitista del coronel retirado Mohamed Seineldin y el ex teniente coronel Aldo Rico, quienes han venido sosteniendo continuas reuniones con políticos y sindicalistas en ciudades del interior de Argentina. Con una inflación del 5.000 por ciento, sueldos que no llegan a cien dólares y desempleo en ascenso, muchos están optando por emigrar en busca de una nueva oportunidad. En enero se batieron todas las marcas históricas de entrega de pasaportes, con un promedio de dos mil diarios.
Más grave que la salida de la gente, sin embargo, sigue siendo la salida de capitales. Según el Banco Mundial, en los dos últimos años la fuga de dineros argentinos al exterior alcanzó los diez mil millones de dólares. En otras palabras, la mayoría de los argentinos no tienen plata y los que la tienen se la están llevando. No es raro por eso el estancamiento de la producción.Según distintas organizaciones empresariales, la capacidad ociosa de la gran mayoría de las empresas del país supera en la actualidad el 50 por ciento. Y el consumo sigue cayendo. Las ventas de alimentos cayeron en enero en un 60 por ciento con respecto al mismo mes del año anterior, y las de electrodomésticos lo hicieron en un 90 por ciento. En tales condiciones, cada día resultan más forzadas las palabras del Presidente Menem cuando dice, como sigue diciendo: "Todo está bajo control".

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