Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 1/15/1990 12:00:00 AM

CUESTION DE DIAS

El retroceso del comunismo se acelera al perder el partido la mayoría en el gabinete del nuevo primer ministro Calfa.

"A Polonia le costó 10 años, a Hungría 10 meses, a Alemania Democrática 10 semanas y nosotros lo vamos a lograr en 10 días", era la interpretación optimista de un miembro del Foro Cívico ante la pregunta de un periodista de televisión europea sobre si aceptaban al gobierno que encabezaba Gustav Husak, después de la renuncia del archiodiado por el pueblo checo Milos Jakes.
Aunque el nuevo gobierno solucionaba temporalmente la crisis que originó la ola de manifestaciones del "Otoño de Praga", impulsadas por el Foro Cívico y el Foro Público contra la Violencia, las manifestaciones de los lunes no cesaron y al parecer la única salida que queda es la de nombrar un presidente no comunista, mientras se convoca a elecciones libres antes de que se acabe el primer semestre de 1990.
Los comunistas, en una especie de política de cuentagotas, comenzaron a aflojar poco a poco las posiciones que después de la "Primavera de Praga" habían conquistado. Pero precisamente el hecho de que los líderes del socialismo con rostro humano aplastado por los tanques del Pacto de Varsovia en 1968, esten encabezando el movimiento renovador de Checoeslovaquia, hace que los responsables de la represión de Praga se encuentren cada vez más en desventaja. A pesar de sus regateos, de 16 ministros comunistas contra 5 de la oposición, pasaron en menos de 10 días tener 10 contra 11 de las fuerzas representadas en el Foro Cívico.
Pero el clamor popular no quiere saber prácticamente nada de los comunistas. A pesar de que Milos Jakes nego toda responsabilidad con los acontecimientos de la brutal represión a las manifestaciones estudiantiles del 17 de noviembre, ha sido expulsado del Partido Comunista de Checoeslovaquia y está a punto de ser procesado por el "castigo" de 18 policías contra los manifestantes del mes pasado. Y es posible que corra con la misma suerte de su colega alemán Erich Honecker y de su colega búlgaro Todor Zhivkov.
Pero los episodios de posesión de nuevo gobierno, abolición de leyes represivas, amnistía para presos políticos, renuncia de los viejos dirigentes de la cúpula comunista, renuncia de los recien elegidos, anuncio de elecciones y convocatoria de manifestaciones, se han comenzado a conocer ciertas intimidades del proceso checo, que contribuyen a confundir el panorama. Se ha revelado que el presidente Milos Jakes cavó su propia tumba al tratar de ponerle conejo a Gorbachov.
Según esta información, luego de una serie de consultas y de intercambio de opiniones entre el líder soviético y el dirigente de Checoeslovaquia, este último se comprometió a expulsar a todos los miembros del Politburo que habían participado en la sangrienta represión de la "Primavera de Praga", con excepción de sí mismo.
En estos acuerdos Gorbachov habría manifestado a Jakes la necesidad de condenar la invasión de 1968 y de rehabilitar a más de 460.000 miembros del partido que el propio dirigente checo había ordenado purgar. Jakes, quien temía que ese proceso de "autocrítica" terminara por arrollarlo, se negó sistemáticamente a cumplir lo pactado y, por el contrarlo, insistió en los metodos represivos, aunque disfrazandolos, como hizo el 17 de noviembre cuando, en lugar del ejército, saco a las "milicias populares" para reprimir a los estudiantes.
El miedo de Jakes ha contagiado a la mayoría de los dírigentes y particularmente al sector de la policía secreta, la cual, ante la posibilidad de que sea acusada de actos depresivos, se ha dado a la tarea de destruir cuanto documento puede resultar comprometedor. Curiosamente, este organismo no ha sido visto como un objetivo de las manifestaciones y protestas populares y sus más fieros exponentes aun siguen paseandose como Pedro por su casa en las calles de Praga.
Mientras se comienzan a hacer toda clase de rectificaciones, que incluyen la retirada de los soldados soviéticos, el pueblo checo ha logrado que se nombre un triunvirato en el poder, compuesto por un comite "de nuevo tipo", Marian Calfa, nombrado primer ministro, Waltr Komarek, social demócrata,y el abogado católico Ian Carnogurski (cuyo juicio puede haber sido uno de los últimos del régimen anterior).
Los dos últimos fueron nombrados vicepresidentes del gobierno y a ellos les cabe la responsabilidad de estabilizar la situación que, en la medida que no se solucione,tiende a agudizar las contradicciones entre los sectores extremos.
Como ministro de Relaciones fue nombrado el periodista dirigente del grupo "Carta 77", Jiri Dienstbier. En medio de esta revolución se yergue como favorito a la Presidencia de la nueva Republica Federal Checoeslovaca el escritor y dramaturgo Vaclav Havel, quien cuenta con un amplio apoyo de la población. Al contrario del líder de la "Primavera de Praga", Alexander Dubcek, tiene la imagen de haber luchado sin tregua contra la cupula comunista. Pero, paradójicamente, tiene nuevas resistencias entre los comunistas, por el mismo hecho de no ser un símbolo de ese movimiento. Sin embargo, ahora la pelea parece ser la de evitar, a toda costa, que el Partido Comunista saque partido de la jornada electoral, porque, en primer lugar, cuenta con un buen candidato, Ladislav Adamec, antiguo primer ministro, quien cuenta en su haber con ser el artifice de la transición. Pero, ante todo, la pelea más importante es la de que los propios dirigentes de la oposición se unan en torno a la elección. En cualquiera de los dos casos, el problema es el fantasma comunista.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1829

PORTADA

Gran encuesta presidencial

Vargas Lleras arranca fuerte, Petro está estancado, Fajardo tiene cómo crecer y los partidos tradicionales andan rezagados. Entre los uribistas, Ramos se ve fuerte. Y Santos tiene 35 por ciento de aceptación. Gran encuesta de Invamer para Caracol Televisión, Blu Radio y SEMANA.