Martes, 24 de enero de 2017

| 1989/08/28 00:00

CULPABLE

Dudas sobre veredicto en asesinato de Palme.

CULPABLE

En medio de una tormenta de dificultades, dudas y testimonios cuestionables, Christer Petter son fue hallado culpable del asesinato del primer ministro sueco, Olof Palme, ocurrido el 26 de febrero de 1986.Petterson fue condenado a cadena perpetua, que en Suecia significa 8 años físicos de cárcel.
El veredicto condenatorio al que llegó el jurado el jueves pasado, dejó a la sociedad sueca"virtualmente insatisfecha"y con un sentimiento general de que Petterson, un vagabundo, alcohólico y drogadicto, que robaba espaguetis para sobrevivir, no es más que una víctima de la necesidad de encontrar un culpable del crimen, que conmovió a Suecia y al mundo entero. El jurado, escogido por una Corte de Estocolmo, contaba con 2 jueces de alta jerarquía y 6 ciudadanos comunes. Estos últimos decidieron la culpabilidad del acusado, en tanto que los jueces creyeron en su inocencia. El caso será llevado a la Corte de Apelaciones en donde, al ser juzgado sólo por jueces, puede tener un desenlace distinto.
Christer Petterson fue señalado por la esposa del primer ministro, Lisbet Palme, 3 años después de la oscura noche de invierno en que ella y su esposo se dirigían a casa después del cine, y de comer un "perro caliente" en un puesto callejero. Durante el reconocimiento, la señora Palme identificó a Petterson de entre varios, como el individuo que vio correr al oírse los dos disparos que alcanzaron a Olof Palme en la espalda. El otro testigo es el vendedor de "perros calientes", quien asegura que Peterson venía siguiendo a la pareja. Hasta ahora, el arma homicida no ha sido encontrada.
Con antecedentes criminales, tras haber herido a un amigo con bayoneta y cometer varios delitos comunes, tráfico de drogas, entre otros, Petter son ha negado vehementemente el crimen máximo de que se le acusa. Los suecos, quienes en primer lugar se sorprenden de descubrir que en su sociedad hay tal tipo de personas, no ven ninguna razón por la que alguien así asesine a su primer ministro.
Tampoco la ven las autoridades, que, desde un principio, buscaron afanosamente un complot internacional, auspiciado tal vez por la CIA, la KGB o hasta una organización de Kurdos, de los que tantos tienen como inmigrantes.
Hoy por hoy, tanto los servicios secretos suecos como el público en general, no pueden admitir que Oloi Palme, abanderado de los derechos humanos, primer ministro de un pequeño país modelo de la perfección socio-económica en el mundo, haya sido asesinado por un "don nadie" salido de esa perfección social y convertido en escoria. Un comentarista polítíco dijo en la televisión sueca e jueves en la noche:"Como estan las cosas, a falta de un buen culpable ,bueno es un drogadicto".

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