Martes, 21 de octubre de 2014

| 1990/11/19 00:00

Dancing days

Como en una novela brasileña, dos ministros se enamoran y producen crisis en el gobierno de Collor de Mello.

Dancing days

Es la primera cabeza que cae por amor. Después de muchas semanas de chismes y rumores el ministro de la Justicia brasileña, Bemardo Cabral renunció "espontáneamente" a su cargo la semana pasada a través de una carta dirigida al presidcnte de la república. En su lugar fue nombrado un senador del Amazonas, Jarbas Passarinho, un ex coronel que participó en el golpe militar del 64 y fue tres veces ministro durante la dictadura militar.
El pobre ministro Cabral, un maduro "don Juan" de 57 años, casado desde hace 35 con doña Zuleide, cayó en las redes del amor de Zelia Cardoso de Mello, la superministra de Economía, autora del plan económico que tiene más que la inflación (340% o anual actualmente), noqueado al país entero.
La historia de amor entre los dos ministros se había convertido en un secreto de dominio público, tema obligado de caricaturas y bromas pesadas en diarios y revistas.
La credibilidad del gobiermo de "indiana-Collor", amenazada ya por estos siete meses de gestión, se estaba desgastando aún más en el momento en que su equipo económico discutía uno de los puntos más complicados y delicados de su plan de estabilidad, la renegociación de la deuda extema que llega a 120 mil millones de dólares. Una negociación que comenzó hace pocos días en Nueva York y Washington y en la que Brasil en particular Zelia-presentó un esquema que debería liberar al país del peso de al menos 60 de los 120 mil millones de dólares de deuda a través de complicadísimos mecanismos que los banqueros acreedores se han precipitado a rechazar "con indignación". La negociación será pues, larga y difícil. Y se necesitará mucho corazón y cerebro para llevarla a cabo. No hay dudas de que sobre el amor deberá predominar dinero y poder.
Pocos meses atrás el anuncio de un amor secreto hecho la propia ministra en una entrevista en un programa de televisión, fue convirtiéndose en un "hecho político". La caza en pos del "amor secreto" de Zelia, una mujer de 37 años, atractiva, interesante, con sex-appeal y al mismo tiempo cuadrada e inflexible, ocupó las páginas de los más influyentes diarios brasileños. "La mujer más famosa y dura que jamás haya conocido", como la presentó el presidente del Fondo Monetario Internacional... estaba involucrada en un amor fulminante. Nombres iban y venían en la incesante búsqueda del enamorado de la ministra. Y mientras ella prometía revelar el nombre si la inflación bajaba al 3 por ciento cuando la inflación segura y sigue por encima de la dos cifras la prensa comenzaba a sospechar de su vecino de apartamento en Brasilia, el ministro de la Justicia.
Después de una pomposa y polémica fiesta de cumpleaños de la ministra hace tres semanas, y junto con el ponqué, los invitados del jet set, la orquesta y los brindis, estaba el ministro Cabral, cual anfitrión entre los presentes, incluidos conocidos columnistas de las páginas sociales de la prensa. Luego del ponqué y del beso, la pareja terminó por sorprender a los presentes lanzándose en el baile apasionado del inmortal bolero "Bésame mucho".
El amor entre los ministros comenzaba así a entrar en el territorio peligroso donde se mezcla la vida privada con el interés público. El romance entre Zelia y Cabral, descrito con pormenores en los diarios, llegó a incomodar tanto al presidente Collor ("ese romance golpea al gobiernó , dijo") que hizo que el ministro Cabral perdiera la cabeza y presentara renuncia a su cargo, además de acusar al equipo económico de montar una patraña en su contra. La comprensiva doña Zuleide, su mujer, callaba prudentemente ante las aventuras de su impetuoso marido considerado una especie de "tombeur de femmé" .
En verdad, el romance fue la gota de agua que hizo derramar la copa que permitió su alejamiento, pues el presidente estaba poco satisfecho, por sus errores. Escogido como hábil mediador en el Congreso y por sus conocimientos en los temas de justicia, muchas de las medidas provisionales tomadas por el nuevo presidente en marzo, tuvieron que ser reescritas rápidamente, porque contenían crasos errores jurídicos que las convenían en inconstitucionales.
El "affaire" con Zelia fue la gola final. Y un golpe también para Collor de Mello que había prometido un gobierno "nuevo", donde "no habrá lugar para gente del pasado, menos un ministró", decía durante los felices días de su posesión. Ahora nombró un coronel de la reserva, Jarbas Passarinho, tres veces ministro durante los gobiernos de los generales Costa e Silva, Medici y Figueiredo. No contaba con la fuerza del amor.
"La salida de Cabral es una pérdida para la sociedad y el gobiernó", fue el débil lamento de la ministra que de todos modos sigue en pie, tranquila, con los sondeos de opinión favorables. Y sin tener ni siquiera que negar que el objetivo de sus sentimientos sea el desafortunado Cabral.


















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