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| 6/29/2014 1:00:00 AM

Las chuzadas que tumbarían al Primer Ministro británico

El escándalo del periódico británico ‘News of the World’ podría provocar la caída de David Cameron. Sus disculpas no parecen suficientes.

Las miradas de los británicos se clavan sin piedad en David Cameron. El primer ministro ha intentado evadir los micrófonos, pero el problema vendrá cuando tenga que enfrentar al país. Su ex portavoz y mano derecha, Andy Coulson, acaba de ser condenado a dos años de cárcel por el escándalo de interceptaciones ilegales que el tabloide News of the World protagonizó cuando el exfuncionario era su director hasta 2007. Aunque Coulson renunció en 2011 al gobierno, Cameron sabía de sus oscuros antecedentes y aún así lo invitó a hacer parte de su gabinete. Por ahora las disculpas no convencen el país y el peligro de que su cabeza pueda rodar comienza a preocupar hasta al Palacio de Buckingham. 

Que un periodista termine condenado por conseguir primicias a punta de chuzadas ya es suficientemente grave. De hecho si la prensa británica tiene algún estigma es el de ser sensacionalista. Pero que un primer ministro se vea salpicado es algo que el Reino Unido no vivía desde hace mucho tiempo. El último escándalo de esas dimensiones se dio en 1963, en el sonado ‘Caso Profumo’, cuando el entonces ministro de Guerra, John Profumo, se vio envuelto en una telenovela mediática luego de que se supo su romance secreto con la prostituta Christine Keeler, quien aparentemente había tenido relaciones sexuales con Yevgeny Ivanov, un reconocido espía soviético. Profumo renunció  y dañó gravemente la reputación del primer ministro, Harold Macmillan, que apenas tres meses después abandonó el cargo por supuestos ‘problemas de salud’. 

Cincuenta años después la historia se repite. Coulson, quien había renunciado a su cargo en el diario en 2007, le entregó la dirección a su amante de varios años, Rebekah Brooks, la consentida del gigante mediático Rupert Murdoch. Pero bajo su dirección el periódico terminó clausurado el 10 de julio de 2011, luego de 168 años de existencia, por cuenta del escándalo denunciado por The Guardian. Según este, el tabloide accedió al buzón de voz de Milly Downler, una estudiante 
desaparecida, y eliminó varios mensajes para abrirle espacio a la memoria de su celular con el fin de sacar falsas primicias,  lo que llevó a la familia a suponer que seguía viva. Tres días después del informe, el News sacó su última edición con un enorme titular que decía: “Thank you and goodbye” . Los británicos recibieron la descarada despedida con enorme indignación. Pero para sorpresa de todos, Coulson pasó de agache. 

Aunque su romance con Brooks solo duró hasta 2004, el fiscal del caso señaló que existían razones suficientes para pensar que entre ambos acusados había bastante confianza y que guardaron el secreto, alegando que jamás tuvieron conocimiento de las escuchas ilegales. El lío político llegó cuando cuatro meses después de su salida del dominical, Cameron, entonces en la oposición, contrató a Coulson como asesor de comunicaciones, antes de convertirse en primer ministro en 2010. Un año después, Coulson salió por la puerta de atrás, pues el fantasma del ‘Caso News of the World’ no dejó de perseguirlo. 

La cuestión es qué tanto este escándalo pueda poner en riesgo la posición de Cameron. Como le explicó a SEMANA un abogado londinense experto en medios, “no creo que sea un asunto de cárcel, pero claramente Cameron tenía conocimiento del tema”.  Sentados ahora en el banquillo de los acusados, Brooks terminó absuelta y salió radiante del juzgado, mientras su examante recibía una condena que deja varias preguntas. El primer ministro no tuvo otra alternativa que disculparse. “Asumo toda la responsabilidad por haberlo empleado. Le di a alguien una segunda oportunidad y resultó ser una mala decisión” señaló. A pesar del intento, la prensa inglesa no se contentó con esa explicación. Si el primer ministro sabía del pasado oscuro de Coulson, muchos no entienden cómo llegó a Downing Street. 

No hay que olvidar que el desaparecido periódico hacía parte del imperio de Rupert Murdoch y tampoco es la primera vez que Cameron es cuestionado por su estrecha relación con esta familia. De hecho, el hijo del magnate, James Murdoch, ya había revelado hace unos meses que se reunió unas 12 veces con él cuando estaba aún en la oposición y que una de esas reuniones ocurrió casualmente días antes de que su grupo mediático decidiera apoyar a los conservadores en las elecciones de mayo de 2010. 

La decisión de enviar a Coulson a la cárcel no solo es un campanazo para Cameron, sino un claro mensaje sobre los límites éticos de la prensa. “Las estructuras del poder mediático en Gran Bretaña – y en todo el mundo –  llevan a considerar la noticia como un producto sujeto a las leyes del mercado. Por eso la única ética que predominó en este caso fue la de hacer plata” le dijo María Teresa Herrán, autora del libro Ética para periodistas, a esta revista. 

Por ahora dos son las preguntas que trasnochan a los periodistas en Reino Unido. Por un lado, por qué Cameron mantuvo a Coulson y por otro, si realmente se hizo justicia al condenar solamente al ex portavoz, o si su amante simplemente tuvo mucha suerte. Lo único seguro es que ninguno de los dos periodistas se salvó de violar la regla de oro de los medios: “Cuando el periodista se convierte en la historia, está acabado”. 
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