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| 7/16/2001 12:00:00 AM

De armas tomar

Hugo Chávez anuncia comités al estilo cubano, reincorporación de reservistas y rearme militar.

Despues de concentrar en sus manos los poderes públicos el presidente Hugo Chávez pretende controlar ahora a la sociedad venezolana. No sólo se trata de la formación de los ‘Círculos Bolivarianos’ sino del reenganche de 43.000 reservistas de las Fuerzas Armadas para este año. Muchos venezolanos, que creían haberlo visto todo en los dos años y medio de gobierno de Chávez, no salen de su asombro.

La semana pasada, con su nivel de popularidad en un punto bajo ante el retraso de la prometida reactivación económica, el mandatario formalizó su plan de dirigir personalmente desde el Palacio de Miraflores el Comando Político de la Revolución. En su proclama dice que será “una gran red humana” integrada por células o “Círculos Bolivarianos de siete a 11 personas en cada cuadra, en cada esquina y en cada sitio de trabajo para defender al gobierno. Todo el pueblo será bolivarianizado”. Según el mandatario las células estarán bajo la tutela política del MBR200, la organización con la cual encabezó la rebelión de 1992. Como si lo anterior no le diera suficiente tono totalitarista Chávez amenazó con expulsar a los extranjeros que “digan una afrenta contra el gobierno”, pues “a Venezuela se la respeta”, en una clara identificación de la nación con su régimen.

La comparación con los cubanos Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y los nicaragüenses Comités de Defensa Sandinista (CDS) resultó inevitable. Los CDR se establecieron en Cuba en 1961 con una consigna casi igual. Se crearon en cada cuadra para vigilar a los vecinos y llevar un control de su vida, movimiento y pasos, familia, visitas, sitio de trabajo y estudio. Han sido “los ojos y los oídos de la Revolución” durante 42 años y, para muchos, han sido cruciales en el sostenimiento del gobierno comunista.

Pero no se trata sólo de una referencia. El propio alcalde de Caracas, Freddy Bernal, pasó unos días en La Habana para conocer el funcionamiento de los CDR y envió a funcionarios venezolanos para que recibieran instrucción. Sin embargo, cuando fue preguntado por SEMANA, dijo que “no tenemos porqué imitar los CDR cubanos. Tenemos nuestro propio tiempo y nuestra propia cara”.

Y por su parte el comunista Radamés Larrazábal, representante del Ministerio de Energía y Minas, explicó a esta revista que “la idea es que todo el que esté resteado con los cambios se organice por sitios de trabajo, por cuadras, barrios, urbanizaciones y edificios para rescatar las calles, plantear demandas y enfrentar con coraje la conspiración de la derecha”. Para el ministro de Defensa, José Vicente Rangel, no se trata de círculos de “espionaje ni de inteligencia, sino de movilización de la sociedad para la defensa de sus derechos”.

Pero no todos opinan lo mismo. “Vamos a vivir en un clima de terror”, anticipa el economista Emeterio Gómez. Sin embargo, el vicepresidente de la Asamblea Nacional, Leopoldo Puchi, del Movimiento al Socialismo, dice a SEMANA que Chávez “no puede usar recursos y personal del Palacio de Miraflores para organizar movimientos con fines políticos. El artículo 67 de la Constitución lo prohíbe y si lo hace estaría violando el texto constitucional y cometería el delito de peculado de uso”.

En todo caso el llamado a inscribirse en los círculos ha superado las expectativas. Cientos de simpatizantes y curiosos, la mayoría desempleados, se agolpan a las puertas del Palacio para registrarse con la esperanza de recibir algún sueldo pero sin tener claro lo que deben hacer para merecerlo.



Ejercito de reservistas

El otro componente son las ‘Brigadas Zamoranas’ que anunció Chávez para el reenganche de “un millón de reservistas”. La semana pasada también afirmó que “la meta para este año es de 43.000 reservistas para adiestrarlos para la producción y defensa del país”.

La idea de las ‘Brigadas Zamoranas’ es que las empresas incorporen a sus miembros a su nómina. Según el mecanismo el programa Bolívar 2000, administrado por los militares, paga el sueldo de los reservistas los primeros tres meses. Las empresas deben permitir que trabajen de lunes a jueves y darles permiso los viernes para la instrucción militar. Empresas como Cementos de Táchira, del grupo francés Lafarge, y otras de Maracay han recibido la extraña oferta de las guarniciones.

Diego Salazar, diputado del gubernamental Movimiento V República, dice que es “absurdo pensar que los reservistas vayan a ser milicias populares. Van a impulsar el programa social y a contribuir con el desarrollo del país”. Pero para el vicealmirante (r) Iván Carratú, el ejército de reservistas busca “controlar a las Fuerzas Armadas desde abajo para neutralizar el poder militar que se le puede oponer; formar grupos armados de reacción social con los círculos bolivarianos en cada cuadra; e infiltrarse en las empresas, en las Pymes y las fábricas para formar los comités de reacción en las empresas y destruir lo que queda del aparato productivo”. Se trata de un debate que suscita grandes pasiones y angustias en Venezuela.
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