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| 6/2/2002 12:00:00 AM

De cara al país

A través de diferentes programas de cooperación la embajada británica llega a los rincones olvidados de Colombia.

Aunque poco se ha divulgado la ayuda británica en temas como la lucha contra la pobreza, la protección de la niñez y la inversión en el mejoramiento de vida para la población rural se ha convertido en uno de los pilares más importantes de la cooperación entre el Reino Unido y Colombia durante los últimos años. Gracias a diferentes programas que apuntan a la conservación del medio ambiente, el mejoramiento de la educación, la resolución de conflictos y la promoción de los derechos humanos el apoyo del Reino Unido en el campo social ha llegado a los colombianos más pobres en casi todos los departamentos del país y ha ido más allá de temas espinosos como la lucha antidrogas y el terrorismo.

Entre los más grandes esquemas de esa cooperación está el Proyecto Británico para el Fortalecimiento de las ONG en el sector agropecuario colombiano, que desde enero de 2000 viene apoyando a la Red de Fortalecimiento Institucional del Programa Nacional de Transferencia de Tecnología (Pronatta). En este marco se han destinado 2.400 millones de pesos para diferentes ONG del sector agropecuario colombiano que quieren fortalecer su capacidad de gestión y contribuir a la disminución de la pobreza rural y al mejoramiento de vida de los pequeños productores agrícolas. Entre los logros alcanzados hasta el momento vale mencionar la realización de eventos con 235 ONG, el desarrollo de talleres a nivel nacional y regional sobre el uso y el alcance de nuevas tecnologías para el agro y la puesta en funcionamiento de la página web del proyecto www.proyectodfidcolombia.org, así como la firma de convenios con universidades e instituciones del sector.

En otras áreas el Fondo de Solidaridad Colombo-Británico ha impulsado diferentes proyectos, que no solamente han llegado a las grandes ciudades colombianas, como Bogotá y Medellín, sino también a los pequeños municipios, comunidades indígenas y corregimientos en zonas de conflicto como el Chocó y el Urabá antioqueño. El Fondo, manejado por la embajada del Reino Unido en Colombia, ha financiado entre 25 y 30 proyectos anuales por un monto que asciende a 700 millones de pesos. SEMANA hizo un recorrido por algunos de ellos:

Sembradores de vida

En Colombia (Huila), un conjunto de 50 familias conformó el grupo asociativo y comunitario ?Sembradores de Vida? con el propósito de mejorar la calidad de su alimentación y de crear un proyecto autosostenible que les permitiera comercializar carne, leche y sus derivados. Los miembros de estas familias, en especial los niños, tenían problemas de malnutrición y gracias a la financiación de la compra de ganado para cruce han logrado mejorar la dieta de los pequeños y procurarse una fuente de ingresos.

El padre sol

Debido a las grandes distancias entre la cabecera municipal y las líneas de interconexión eléctrica los resguardos indígenas de Pialapi y Magüi, ubicados en Ricaurte (Nariño) carecían del servicio de luz. La ayuda del Fondo permitió la instalación de sistemas fotovoltáicos que hoy llevan el fluido eléctrico a las escuelas y a los puestos de salud. Estos aparatos, que además preservan el medio ambiente porque funcionan con energía solar, han beneficiado a 12 centros educativos y 12 centros de salud que, en total, prestan sus servicios a 393 familias indígenas.

Pisando Tierra Firme

Con el apoyo de la ONG británica Concern Universal se logró la construcción y dotación de un salón y un comedor en el barrio Tierra Firme, ubicado en las afueras de Ibagué. Gracias a este nuevo espacio se ha podido abrir una guardería para 56 niños, una biblioteca y se han adecuado espacios para dictar talleres y programas de capacitación en favor de la comunidad. La directora del proyecto, Siobhan McGee, fue escogida como la Mujer del Año Cafam por el departamento del Tolima durante el año 2000 gracias a su trabajo en favor de las comunidades más pobres.

Madres unidas en Cali

Otro proyecto social se viene adelantando en Cali bajo la dirección de la Asociación de Mujeres Cabeza de Familia de esa ciudad, quienes han recibido el apoyo británico para poner en marcha una iniciativa dedicada a construir huertas orgánicas y fabricar papel reciclado y cuadernos como una fuente de trabajo para los habitantes de barrios marginados. Igualmente, se dictan talleres a padres de familia, niños y profesores para que aprendan sobre el manejo de residuos, lombricultura y técnicas de mercadeo. Este programa se ejecuta en 24 escuelas públicas de estratos 1 y 2 y ha beneficiado de manera directa a 1.481 personas e indirectamente a cerca de 30.000.

Una mano para el Chocó

Ademas del abandono estatal el Chocó presenta graves problemas de desplazamiento entre la población que se ha visto afectada por la disputa territorial entre guerrilleros y paramilitares en zonas rurales de municipios como Baudó, Riosucio y Bellavista. Desde hace seis años la embajada británica ha hecho presencia en la zona, fomentando programas dirigidos a los campesinos que a pesar de haber abandonado sus lugares de origen quieren seguir trabajando en la agricultura y en la cría de animales. En este campo 170 familias desplazadas han recibido semillas y animales para el inicio de cultivos y granjas que permitan aliviar sus precarias condiciones de vida.

Igualmente, la ayuda británica llegó a la escuela San Agustín, de Istmina. en donde se mejoró la planta física gracias a la construcción de dos pisos que incluyen salones de clase, oficinas administrativas, baños y dotación para más de 70 niños y profesores del plantel. Los maestros tienen su propio salón y ya no se reúnen en la calle. En San Agustín ya no hay hacinamiento y los niños tienen tableros nuevos, pupitres y un comedor en buenas condiciones.
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