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| 7/24/1989 12:00:00 AM

DE LA HABANA VIENE UN BARCO

Se destapa el cartel cubano de la cocaína y comienzan a rodar las primeras cabezas.

DE LA HABANA VIENE UN BARCO, Sección Mundo, edición 373, Jul 24 1989 DE LA HABANA VIENE UN BARCO
"Cuando el río suena, piedras lleva", dice el refrán.
Y el río de la conexión cubana con el negocio internacional de la cocaína venia sonando desde hacia varios años. Prácticamente desde el mismo dia en que Ronald Reagan llegó a la Casa Blanca en 1981, él y sus más cercanos colaboradores no cesaron de vincular a altos funcionarios del gobierno de la isla con el tráfico de drogas. Y aunque en un comienzo el asunto fue visto más como parte de una guerra informativa contra el gobierno de La Habana, a medida que pasó el tiempo los hechos le fueron dando la razón a Washington. La culminación de este proceso se dio la semana pasada, cuando el propio gobierno de Fidel Castro resolvió lavar en público los trapos sucios y revelar que por lo menos cinco militares y altos funcionarios cubanos habían sido arrestados por sus actividades de apoyo al narcotráfico.

Que Washington lo hubiera denunciado, podía verse con beneficio de inventario. Pero que La Habana lo confirmara en forma tan tajante, ya no dejaba lugar a dudas. Sobre todo por la jerarquía de los acusados: un ministro, un héroe de la revolución un general, un capitán y un diplomático, todos ellos puestos en la picota pública en un interminable artículo de casi dos páginas enteras--con todo y la letra apretada--del diario Granma, un verdadero dossier sobre el cartel de La Habana, algunos de cuyos párrafos habrían sido escritos de puño y letra por Castro.

Ya en 1982, funcionarios del Departamento de Estado norteamericano y de la DEA habían vinculado al ex embajador cubano en Bogotá, Fernando Ravelo, y a otros diplomáticos y funcionarios cubanos en tratos con el reconocido narcotraficante y contrabandista de armas colombiano Jaime Guillot Lara. En ese entonces y aprovechando su cargo en el país, Ravelo no sólo habría participado en el envío de varias toneladas de marihuana y metacualona a Estados Unidos, sino que habría jugado un importante papel en el suministro de armas a la guerrilla colombiana. Otro colombiano, un barranquillero detenido por Estados Unidos y acusado de narcotráfico, se convirtió en colaborador de la justicia gringa y declaró que el embajador Ravelo y dos subalternos suyos, René Rodríguez y Gonzalo Bassols, se habrian reunido en noviembre del 79 en el Hilton de Bogotá con Guillot Lara, para organizar una red de envio de drogas a EE.UU. a través de Cuba, a cambio de armas para la guerrilla colombiana.

Pero como las relaciones entre Colombia y Cuba habían quedado rotas en 1981; no hubo posibilidad de que ambos países avanzaran en la aclaración de estos asuntos. Además, por basarse en el testimonio de un hombre como Crump, que afrontaba un condena superior a los 30 años y por ello mismo podía estar dispuesto a decir cualquier cosa por obtener una rebaja de la pena, las acusaciones de Washington nunca parecieron muy sólidas. A falta de certezas, los rumores se adueñaron del ambiente: publicaciones de prensa, declaraciones de funcionarios norteamericanos, documentos del Departamento de Estado, etc., fueron apareciendo en forma sostenida. Todos con una misma característica: mucha información de fuentes confidenciales y casi ninguna prueba. Se dijeron muchas cosas.

Que Pablo Escobar y Carlos Lehder se paseaban por Cuba como Pedro por su casa. Que los sandinistas también estaban metidos en la colada y que Nicaragua se había convertido en nueva escala técnica del narcotráfico.
Que el general panameño Manuel Antonio Noriega también estaba untado. Y, en fin, que los narcodólares estaban fluyendo a Cuba--que tantas divisas necesitaba y sigue necesitando--con gran facilidad.

SE DESTAPA LA OLLA
Fidel lo negó siempre todo, invocó reiteradamente la alta moral de su revolución y se basó en las múltiples detenciones de barcos y aviones cargados con droga que hicieron sus organismos de seguridad a lo largo de la década de los 80. Pero las cosas cambiaron radicalmente la semana pasada cuando los medios de comunicación cubanos dieron a conocer al mundo, con lujo de detalles y en una actitud poco usual en ellos, la noticia de la detención del general Arnaldo Ochoa Sánchez, héroe de la revolución, hombre de confianza de Fidel y veterano de la Sierra Maestra y de Angola, y de su ayudante, el capitán Jorge Martinez Valdés. Con ellos cayeron también los hermanos Patricio y Antonio de la Guardia Font, general y capitán de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, respectivamente. Y, para que no quedaran dudas sobre la envergadura de la operación, fueron detenidos el ministro de Transporte, Diocles Torralba, y el mayor Amado Padrón, ex cónsul en Panamá y ficha importante en los negocios internacionales del régimen de Fidel. Estos hombres están acusados de enviar a través de la isla, cerca de seis toneladas de cocaína a Estados Unidos, percibiendo ganancias que habrian ascendido a los 3.4 millones de dólares.

El periódico Granma, órgano oficial del gobierno cubano, en un kilométrico editorial publicado el jueves de la semana pasada, contó con pelos y señales los detalles de la captura e investigación, y reconoció públicamente que "por primera vez nos hemos visto verdaderamente afectados por el tráfico de drogas, por primera vez aparecen funcionarios cubanos implicados en el mismo, a pesar de la fortaleza de nuestro proceso revolucionario, de la solidez de nuestro Estado socialista y la pureza de nuestra sociedad "
El editorial del Granma pretende agotar el tema de la vinculación de Ochoa y los hermanos de la Guardia con el tráfico de drogas, con pasajes que parecen extraídos de una novela de espionaje. Como el mismo periódico lo reconoce, se basa en buena parte en el testimonio de los detenidos, la totalidad de los cuales se declaró culpable de los cargos que se le imputan.
En los casos de los generales Arnaldo Ochoa y Patricio de la Guardia, estos, fuera de aceptar su responsabilidad, colaboraron poco con los investigadores, mientras que los otros detenidos sí lo hicieron.

OCHOA, EL HOMBRE EN LA HABANA
Los devaneos de Ochoa comenzaron en 1986 cuando su ayudante, el capitán Jorge Martínez, fue tentado en Panamá para participar en operaciones de lavado de dólares. Por ese entonces, Ochoa estaba a cargo de la Décima Dirección del Minfar (Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias), encargado de la colaboración militar con varios paises, a excepción de Angola y Etiopía. Este primer contacto, hecho a través del ciudadano norteamericano Frank Morfa, no derivó en nada. Pero el bichito del narcotráfico ya había picado a Ochoa, quien le ordenó a Martínez que siguiera buscando contactos. Las cosas tomaron nuevo rumbo cuando el ayudante del general cubano conoció, a finales de 1986, al ciudadano colombiano Fabel Pareja, que según la publicación cubana es de la cuerda de Pablo Escobar. A comienzos del 87, Pareja le expresó a Martínez la necesidad de viajar a Medellín a hablar con su jefe para concertar los detalles de la operación.
Tanto Ochoa como Martínez estaban de acuerdo en que la gente de Medellín le facilitara a este último un pasaporte falso para ingresar a Colombia. Con el nombre de Fidel Buitrago, entre octubre y noviembre del 87, Martínez recibió un falso pasaporte colombiano.

Al mismo tiempo, y para hacer más difíciles las cosas para Arnaldo Ochoa, el general fue enviado por su gobierno a Angola a manejar el contingente cubano acantonado en la nación africana, y tuvo que dejar la operación en manos de Martínez. Hay que aclarar que Martínez también fue trasladado al Africa, pero que gracias a los buenos oficios de su jefe se le otorgaron todas las facilidades para moverse continuamente entre Luanda, La Habana, Panamá y otras partes del mundo, supuestamente en misiones oficiales de gran interés para su país. En abril del 88, en una reunión que se realizó en La Habana, Martínez se entrevistó con unos turistas colombianos, que no eran otra cosa que enviados de Escobar. En esa reunión estuvo presente otro alto oficial cubano, Tony la Guardia, quien ya estaba al tanto del asunto y habia recibido instrucciones desde Angola, enviadas por su hermano Patricio, para colaborar con Martínez. Lo que al parecer en ese momento no sabían Ochoa y Martínez, es que desde antes los hermanos de la Guardia tenían tratos con el cartel de Medellín y eran la rama más importante del cartel de La Habana.

¿HAY ALGO MAS?
Según el editorial de Granma, las autoridades cubanas fueron las primeras sorprendidas por los vinculos de sus funcionarios con el narcotráfico. Es más, en la parte final del artículo, el órgano oficial del gobierno afirma que la detención del 12 de junio se realizó por una investigación sobre hechos y negocios ilicitos, corrupción, inmoralidades y otras faltas, pero que lo del tráfico de drogas se vino a saber en pesquisas posteriores, en las que se encontraron documentos y dinero en las casas de los implicados .

Sobre este punto, del mismo editorial de Granma se pueden deducir ciertas incongruencias ya que, en uno de sus apartes, acepta que ante las reiteradas acusaciones norteamericanas y ante rumores provenientes de otras partes de Latinoamérica sobre oficiales cubanos involucrados en narcotráfico el mismo Fidel Castro ordenó una investigación a fondo del asunto. Si bien es posible pensar que en el momento del arresto no se conocían las verdaderas actividades de los detenidos, es poco probable que, dadas sus vinculaciones con el MC y sus reiterados viajes al exterior, fuera de los errores cometidos en varias de las operaciones, los eficientes servicios de seguridad cubanos no tuvieran sospechas fundadas --y muy posiblemente pruebas concretas-sobre el contrabando .

De otro lado, según lo pudo conocer SEMANA de boca de un dirigente político colombiano que estuvo en Cuba en el último año, lo del narcotráfico "era un secreto a voces en La Habana. Varias personas hablaban de esas operaciones y al parecer las justificaban por ser un medio para conseguir divisas para el país, sumido en los últimos meses en la crisis económica más fuerte de la era revolucionaria". En realidad, parece difícil que en más de dos años de actividades de los contrabandistas, el gobierno no se hubiera enterado de que la isla era utilizada como puente para llevar droga a Norteamérica, en especial cuando la inteligencia cubana es una de las más efectivas del mundo y sus tentáculos cubren todas las actividades de la isla, sobre todo cuando se trata de funcionarios, como los del MC, que tienen carta blanca para hacer transacciones en el exterior.

Para los analistas cubanos residentes en los Estados Unidos, sin embargo, lo del narcotráfico no fue otra cosa que una excusa de Fidel y Raúl Castro para deshacerse de un peligroso grupo de oficiales que estarían dispuestos a remover del poder a los hermanos Castro. Tales analistas se basan en una supuesta confrontación entre Raúl y los generales detenidos, luego que estos últimos, con algunos rones de más hablaran en una reunión de pedir la renuncia de los Castro. La noticia, con la típica efectividad cubana, llegó a oídos del jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, quien los habría citado en su despacho para una turbulenta reunión.
Se habla de que los detenidos pretendían implantar reformas de corte soviético en Cuba, para lo que era imprescindible salir de Fidel y Raúl.

Otros no descartan la posibilidad de que Fidel hubiera estado enterado de todo y que, ante las insistentes acusaciones e investigaciones de los gringos, se decidiera a darle contentillo a los sabuesos de la CIA y la DEA, denunciando él mismo a buena parte de su cúpula militar, en una actitud que lo dejaría fuera de toda sospecha.

No han faltado los que ven en el asunto una maniobra de Castro para buscar un acercamiento con Washington, ya que el gobierno del presidente George Bush no podria ser ajeno a un golpe tan severo contra una de los males que más ha combatido.
Además muchos no creen que sea casual que la semana antepasada un grupo de congresistas demócratas presentara tres proyectos de ley--que al parecer tienen buenas posibilidades de ser aprobados--, que permitiría el intercambio de medicina y equipos médicos con Cuba, el libre desplazamiento de ciudadanos norteamericanos a la isla con la posibilidad de gastar dolares de su bolsillo, cosa hasta hoy prohibida. Con esto quedaría levantado en buena parte el embargo que desde los primeros años de la revolución ha pesado sobre Cuba. Y, si lo anterior fuera poco, el pasado miércoles el gobierno cubano aprobó un visado especial para que norteamericanos de padres cubanos, con familiares en la isla, puedan ir a visitarlos. La novedad de esta medida radica en que ahora los trámites de visado, que antes podian durar meses en eros, se harán en 24 horas.

Por el momento, lo único que se espera es que rueden nuevas cabezas. El gobierno cubano afirmó estar dispuesto incluso a derribar cualquier avión extraño que ingrese en su espacio aéreo y a promulgar nuevas leyes antinarcóticos, de ser ello necesario.
Al cierre de esta edición los norteamericanos no se habían pronunciado sobre las detenciones y el Departamemo de Estado sólo atinaba a declararse sorprendido con los hechos de la Semana pasada.

Con respecto a las versiones sobre un complot contra los hermanos Castro, habria que decir que, teniendo en cuenta que Washington y La Habana parecen estar de acuerdo en que Ochoa, los la Guardia y compañia eran narcos, si además estaban conspirando para dar un golpe, con más razón Fidel tenia que ponerlos a la Sombra. La pregunta que muchos se hacen es qué castigo les espera a los miembros del cartel cubano. Algunas versiones afirman que el paredón podria revivir. Otras creen que el costo político de unas ejecuciones sumarias es demasiado alto para un gobierno que atraviesa hoy por graves problemas. Pero incluso si las autoridadede la isla se deciden a fusilar a los narcofuncionarios, a Washington le quedará difícil protestar, como lo ha hecho en los recientes casos de China o Irán.

Pero aparte de estas dudas, que se resolveran con el tiempo, lo que queda absolutamente claro es que, una vez más, se ha podido ver el alcance del largo brazo del narcotráfico. Su dinero es capaz de corromper incluso a quienes viven en un pais donde la plata vale pero no sirve, pues es muy poco lo que se puede comprar.-

¿QUE ES EL MC?
En el meollo de todo el escándalo de la semana pasada ha estado una dependencia del gobierno cubano prácticamente desconocida para la gran mayoría de la gente. Se trata del Departamento MC del Ministerio del Interior, creado en 1982 con el fin de superar el bloqueo norteamericano a Cuba. Gracias a su oficina en Panamá, donde contaba con la ayuda del general Noriega para adquirir alta tecnología, fue que el general Arnaldo Ochoa y los hermanos la Guardia realizaron sus contactos con el narcotráfico. Ahora, gracias a la publicación del pasado jueves en el diario Granma, se conocen detalles de su funcionamiento. A continuación SEMANA reproduce apartes del editorial del diario cubano, en los que se da cuenta de las actividades del SIC y se tustifica su existencia:

"¿Cuál era la función especial de este departamento? Una tarea relacionada con la lucha del pais contra el: bloqueo económico de Estados Unidos: adquisición y transporte a Cuba de productos como equipos médicos y de laboratorios, medicamentos y material sanitario, medios de computación y otros equipos, piezas, componentes y accesorios de equipos de procedencia norteamericana, cualquier cosa que pudiera ser útil a nuestro país, actividades absolutamente justas y morales frente al criminal bloqueo de Estados Unidos.
Para realizar estas mísiones, el departamento MC tenía conexiones con ciudadanos nortearnericanos o residentes en ese pais que disponían de medios navales y aéreos para transportar los productos a Cuba. El departamento MC estaba autorizado a realizar operaciones comerciales con ellos. No pocas necesidades pudieron ser resueltas por esa vía. Pero estaban obligados a trabajar bajo estrictas normas que prohibían rigurosamente cualquier nexo con elementos de un modo u otro relacionados con la droga.

El departamento MC tenía facultades para coordinar con las fuerzas de Guardafronteras y autoridades de la aeronautica sus actividades. Todo el mundo colaboraba gustosamente con ellos...." -

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