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| 4/17/2000 12:00:00 AM

De todo corazón

El papa Juan Pablo II hizo historia con su petición de perdón por los pecados del cristianismo. ¿A qué se refería?

Un acto como ese tenía que estar cargado de emoción y simbolismo. De hecho, nunca en la historia de la Iglesia Católica un sumo pontífice había reconocido en forma tan amplia e inequívoca los errores, las omisiones, las injusticias y hasta los crímenes de la cristiandad. Juan Pablo II escogió para dejar su mensaje milenarista de perdón y purificación hacerlo en la basílica de San Pedro, en cuaresma, vestido con el color del arrepentimiento, el morado, y en misa, rodeado de cardenales. La idea, reconocen los expertos, era que el arrepentimiento expresado fuera más allá de ser una manifestación política y secular para convertirse en un hecho teológico de enorme trascendencia.

“No podemos dejar de reconocer la traición al Evangelio cometida por algunos de nuestros hermanos”, dijo el Papa en su homilía. “Reconocer las desviaciones del pasado sirve para despertar de nuevo nuestras conciencias para los compromisos del presente”. Los oficiantes mencionaron algunos aspectos, como la intolerancia, la injusticia hacia los judíos, las mujeres, los pueblos indígenas y los pobres.

Sin embargo el hecho no ha carecido de controversia. Diez días antes el Vaticano había publicado un documento para delimitar los alcances de la manifestación papal. Allí quedó reflejada la posición de muchos prelados, para quienes una cosa era reconocer los pecados y otra poner en tela de juicio la condición “santa e inmaculada” de la Iglesia. Por eso el documento distingue entre las faltas cometidas por los “hijos e hijas” de la Iglesia y la institución en sí misma.

Eso, y la falta de mención específica del supuesto silencio ante el holocausto judío, hizo que la manifestación papal recibiera críticas de la comunidad judía y de quienes, dentro de la Iglesia, hubieran preferido una manifestación de responsabilidad concreta.

Por eso muchos se preguntan a qué pasajes de la historia se refieren quienes hablan de los pecados y equivocaciones de la Iglesia. Estos son algunos de ellos:



1. Sólo en la Iglesia hay salvacion
El papa Bonifacio VIII oficializó la persecución de los infieles cuando declaró en 1302 que era necesario para la salvación estar bajo la autoridad del obispo de Roma. Pero ya era cosa común. Gregorio I, Magno, por ejemplo, había aceptado en el siglo VI la violencia física para conducir a la verdad. La bula de Bonifacio se mantuvo esencialmente en vigencia hasta el siglo XIX, cuando Pío IX aceptó que en otras religiones se puede acceder a la salvación.



2. Las cruzadas
Durante la baja Edad Media los cristianos occidentales llevaron a cabo múltiples cruzadas contra territorios paganos. En España, la reconquista; en Campania, en Sicilia, el sur de Francia, en Hungría, Dinamarca, Suecia, Kiev, Polonia, Lituania y muchas otras. Pero las cruzadas por antonomasia son las ocho declaradas para la conquista del Santo Sepulcro y Tierra Santa, entre 1096 y 1270. El origen de ese derramamiento de sangre es el llamado hecho por el papa Urbano II en 1095.



3. Lutero y las guerras religiosas
Cuando Martín Lutero publicó sus 95 tesis en 1517, en las que abogaba por regresar la Iglesia a sus orígenes de simplicidad y pobreza, ésta respondió de manera intransigente y lo excomulgó. Lutero se declaró en rebeldía y su movimiento, impulsado además por factores políticos en contra de la autoridad romana, tuvo eco en otras partes de Europa como Suecia, Alemania e Inglaterra. El siglo XVI se vio bañado de sangre por cuenta de esa división.



4. La Inquisicion
Desde fines del siglo XII, con el surgimiento de herejías como el maniqueísmo, el valdeísmo y más tarde el catarismo, el papa Luciano III instituyó la primera Inquisición y Gregorio IX le permitió usar la tortura para que el hereje renegara de sus creencias. En otra etapa, desde 1478 Sixto VI autorizó a los reyes católicos para nombrar una Inquisición, la cual fue usada contra los judíos y para consolidar el poder político contra los musulmanes. El fenómeno tuvo repercusiones en América.



5. La esclavitud
La esclavitud, que tras el imperio romano había desaparecido en Europa, reemplazada por la servidumbre, revivió hacia el siglo XIII a raíz de las guerras con los musulmanes. Este fenómeno, que duró hasta el siglo XVII, es considerado una mancha en la historia de la Iglesia. El descubrimiento de América ocasionó un renacimiento de la esclavitud, esta vez desde Africa. El papa Pablo III prohibió esclavizar a los indios y sólo Urbano VIII corrigió el error en 1639.



6. Los judíos
Desde que la expansión del cristianismo dejara atrás sus raíces judías, y aunque no fue nunca doctrina oficial, la leyenda de que los judíos son un pueblo maldito por haber ‘asesinado’ a Cristo justificó toda clase de atropellos y masacres. El Concilio Vaticano II en 1965 la negó expresamente. Y la polémica por la supuesta indiferencia del papado de Pío XII ante el holocausto de la Segunda Guerra Mundial aún no termina.



7. La conquista de America
El papa Alejandro VI concedió a España el derecho de conquista de los territorios descubiertos por Cristóbal Colón. El papel de la Iglesia en la conquista de América, marcado por la intolerancia y la conversión forzosa, es muy controvertido por sus efectos de aculturación y pauperización de las poblaciones indígenas afectadas, con resultados catastróficos.
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