Lunes, 15 de septiembre de 2014

| 1990/04/16 00:00

DESCANSE EN PAZ

En histórica decisión, los comunistas italianos sepultan su partido.

DESCANSE EN PAZ

El Partido Comunista Italiano, el más grande de occidente y la segunda fuerza política italiana esta listo para desaparecer en medio de una metamorfosis histórica. Entre los días 10 y 14 de marzo, a través de un congreso extraordinario, realizado en Bolona, la llamada "capital roja" el histórico y anómalo partido comunista discutio su muerte, abriendo así el camino a una nueva organización de masas, democrática y reformista disponible a la colaboración y convivencia con los más distintos sectores de la izquierda así como con los católicos progresistas.
El próximo año, cuando realizara su XX Congreso, el PCI enterrará 70 años de historia y conmemorara el nacimiento oficial de una nueva organización cuyo nombre todavía no ha sido definido. Desde cuando en noviembre del 89, Achille Occhetto, el joven secretario general del partido, lanzó la propuesta de transformarlo en una nueva organización moderna y democrática, apasionadas discusiones movilizaron los diez millones de electores y el millón y medio de militantes. La propuesta discutida y votada durante los cuatro días de congreso extraordinario contó con el apoyo y la adhesión del 67 por ciento de los activistas inscritos.
El consenso fue obtenido mediante los congresos de las federaciones locales y sólo fue confrontado por otras dos propuestas, contrarías ambas a la liquidación del partido, de sus nombres y símbolos, defendidas por influyentes dirigentes del comunismo italiano como Pietro Ingrao, Alessandro Natta (secretario de transición del partido después de la muerte imprevista de Enrico Berlinguer, el ideador del eurocomunismo), Aldo Tortorella y Lucio Magri.
En la historia de los partidos políticos del mundo no hay nada parecido a esta. La idea de Occhetto de crear una "cosa nueva" a partir de las cenizas del PCI, en coincidencia con el desmoronamiento de los partidos comunistas del este europeo, fue presentada inicialmente en una reunión de veteranos de la resistencia y más tarde al Comité Central. Occhetto, que ya a comienzos del año pasado había tratado de hacer una serie de acercamientos y aspiraba a la fusión con el partido socialista (aliado del gobierno), aseguró a sus copartidarios que prefiere una nueva organización para tratar de romper la hegemonía democratacristiana, que se mantienen en el poder desde 1948. "Se respira un aire contaminado que no permite la rotatividad del gobierno"--dijo-y sólo una gran fuerza profundamente enraizada con la sociedad es capaz de representar los sectores populares y sacarlos de esta situación", declaró.
Sin embargo, todo el proyecto de reformas del lider comunista no se realizará este año. Tan sólo será discutido durante este período. Para muchos, las razones que indujeron al aplazamiento de la delicada decisión estan en las futuras elecciones administrativas que se realizarán en mayo próximo. Occhetto y sus sostenedores no quieren correr el riesgo de que la "cosa nueva" comience su existencia con una derrota electoral, como ha sido la tendencia del PCI en los últimos cinco años.
La definición sobre el tipo de organización y nombre del nuevo partido que sustituira al PCI esta pendiente. La pasión con que se llevaron a cabo las discusiones y los sentimientos durante la clausura del congreso extraordinario (fríos y estoicos miembros del partido llegaron a las lágrimas) caracterizó los debates en torno a la propuesta de su líder máximo e hizo cada vez más inevitables las profundas y dramáticas divisiones dentro del partido. Clausurado el histórico y sufrido congreso extraordinario con la música de la Internacional y las creativas formas de la hoz y el martillo que los comunistas italianos han inventado en estos años, quedó claro que el partido está dispuesto a someterse a una dura prueba de la cual no conoce el resultado.
Al hacer observaciones sobre la reforma interna del partido, Occhetto se comparó con la iglesia católica cuando "se reformula y se redefine a través del Concilio", sin que por ello pierda su esencia espiritual. La fama de independencia y modernidad del PCI no se desmiente. Primer partido comunista en romper con la dictadura del proletariado, generó uno de los movimientos más innovadores de la política europea, el eurocomunismo y conto en sus filas con intelectuales del calibre de Antonio Gramsci, muerto en 1937.
Al concluirse el XIX Congreso comunista, los delegados votaron la más importante regla transitoria de su história, según la cual bastara, durante el próximo congreso, el voto de la mayoría simple para decretar la desaparición del nombre y el símbolo del partido. Paradójicamente la gran victoria de Occhetto fue la de matar y sepultar el mismo partido en que se afirmó como político, al punto de llegar a ser lider y conductor de un radical proceso de renovación.

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