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| 8/4/2012 12:00:00 AM

Desde Rusia, el rock de la prisión

Tres jóvenes enfrentan penas hasta de siete años de cárcel por cantar contra el gobierno de Vladimir Putin. Es el nuevo abuso de un régimen que no tiene escrúpulos a la hora de reprimir la oposición.

Tres jóvenes mujeres se han convertido en el mayor desafío al gobierno de Vladimir Putin: Nadezhda Tolokonnikova, 22; María Aliojina, 24; y Yekaterina Samutsevich, 29, integrantes del grupo punk Pussy Riot, presencian desde el 30 de julio, dentro de una jaula, el juicio que se les sigue por haber realizado el 21 de febrero, días antes de las elecciones presidenciales, una "plegaria-protesta" en el púlpito de la Catedral de Cristo el Salvador, cantando: "Virgen María, llévate a Putin".

Llevan cinco meses presas, dos de ellas sin ver a sus hijos, acusadas de 'hooliganismo' o vandalismo, y pueden ser condenadas hasta a siete años de cárcel. El juicio, a medio camino entre la Inquisición y el stalinismo, se desarrolla en un ambiente represivo. "Van cuatro días de la mañana a la noche, las levantan a las cinco de la mañana, las devuelven a las dos de la mañana, y casi no les dan de comer", dijo a SEMANA Nikolai Polodov, abogado de una de las acusadas. "La sentencia depende de las condiciones políticas, porque los jueces trabajan, no según la Ley, sino según lo que les dice el poder", agregó.

Las Pussy Riot nacieron en 2011 como parte de una nueva vanguardia cultural y de protesta. Se hicieron conocidas en la campaña electoral por realizar actos relámpago con guitarras eléctricas y vestidas de colores, en la Plaza Roja, encima de un tranvía, sobre el techo de una cárcel, en una estación de metro.

El proceso se realiza en la misma sala donde fue juzgado el oligarca Mijail Jodorkovski, exdueño de la petrolera Yukos, arrestado desde 2003 y condenado a 14 años de prisión. Pero mientras el millonario no desató simpatía popular, en este caso la sociedad rusa se ha dividido entre los que proponen duras penas para las tres jóvenes, además del fuego eterno en el infierno, y entre los que, sin apoyar su acción, consideran que merecerían apenas una sanción administrativa. Una encuesta del Centro Nevada encontró que 43 por ciento de los rusos consideraban desproporcionada la posible sentencia, y 33 por ciento que era adecuada.

El caso ha desatado la solidaridad de casi toda la intelectualidad rusa, incluyendo muchos partidarios de Putin, y el apoyo internacional de músicos como Faith No More, Red Hot Chili Peppers, Peter Gabriel y Sting, así como de parlamentarios y dirigentes europeos, mientras Amnesty International las declaró prisioneras de conciencia.

El de Pussy Riot no es el único caso. La justicia ha decidido procesar por delitos económicos al abogado y bloguero Alexéi Navalni, uno de los principales líderes opositores, incluido en los cien personajes más influyentes por la revista Time. Navalni decidió denunciar la corrupción de una forma particular: compró acciones de empresas estatales y empezó a asistir a las asambleas de accionistas. Fue él quien bautizó al partido oficial Rusia Unida como el "de los bandidos y ladrones", una acusación que el partido no se ha podido sacar de encima. Su última denuncia fue contra el jefe del CIFR, Alexandr Bastrykin, excompañero de estudios de Putin, que tiene propiedades en la República Checa, algo muy cuestionable para el jefe del organismo equivalente al FBI.

Los procesos contra Navalni y Pussy Riot se suman a una serie de medidas cada vez más represivas. Tras la asunción de Putin, la Duma adoptó leyes que obligan a las ONG que reciban financiación internacional a identificarse como 'agentes extranjeras', e incrementan las multas y sanciones por actos no permitidos. Otra ley autoriza por primera vez bloquear sitios de internet, y se volvió a incluir la calumnia como delito, que había sido excluido del Código Penal por el ahora expresidente Dmitri Medvédev. .

Es que Putin ya no las tiene todas consigo. A pesar de haber ganado con un 64 por ciento en marzo, su popularidad ha caído, la economía empieza a tener problemas, y hay una verdadera fuga de divisas, se calcula que han salido 42.000 millones de dólares en los primeros cuatro meses de 2012.

La repercusión del caso Pussy Riot ha sido tan grande, que al llegar a Londres, el viernes por las Olimpíadas, Putin tuvo que señalar que si bien no aprobaba lo que habían hecho, consideraba que no había que condenarlas "tan severamente". Es irónico que el hombre de acero, el James Bond ruso, haya sido puesto a prueba por tres jóvenes mujeres vestidas de colores.
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