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| 10/20/2012 12:00:00 AM

Desunión Europea

Justo cuando la Unión Europea acaba de recibir el premio Nobel de la Paz, regiones enteras se acercan cada vez más a la independencia y amenazan con volver a dibujar el mapa del Viejo Continente.

Paradójicamente y en medio de su peor crisis, la semana pasada la Unión Europea (UE) se ganó el Premio Nobel de la Paz por hacer "avanzar la reconciliación, la democracia y los derechos humanos desde hace 60 años". Muchos se burlaron y no entendieron el gesto del comité de Oslo, que reconoció que la UE acabó con siglos de guerras. Pero los separatismos que florecen ahora en varios países miembros amenazan la estabilidad del continente y explican la importancia de revindicar un modelo que trajo prosperidad, firmeza y equilibrio.

Hace unos años solo un lunático hubiera gritado en serio "Visca Catalunya", "Free Scotland" o "Vlaamse Republiek" en España, el Reino Unido o Bélgica. La independencia para flamencos, catalanes o escoceses no parecía ser más que una quimera. Pero muchas regiones de Europa están dando pasos firmes para romper con el Estado central.

La semana pasada barrió en las elecciones municipales belgas el partido secesionista Nieuw-Vlaamse Alliantie (Alianza Neo-Flamenca - N-VA). En Edimburgo el primer ministro británico David Cameron y el premier escocés Alex Salmond acordaron que en 2014 Escocia votará por su independencia. Y el 25 de noviembre los catalanes irán a las urnas para pronunciarse sobre su autodeterminación y para elegir un parlamento que promete ser nacionalista. Y esos son solo los procesos más avanzados. En todo el Viejo Continente hay nacionalistas con ganas de volver a dibujar el mapa.

Este sentimiento no nació ayer. Francia, Italia, Alemania o España tardaron siglos en construirse después de sangrientas batallas, conquistas y sometimientos. Pero la cultura dominante no siempre se impuso y subsistieron idiomas, culturas e identidades distintas.

Pero las turbulencias económicas han sido un detonador poderoso. Casi todos los países están endeudados y las regiones ricas no entienden porqué tienen que pagar los platos rotos. Consideran que la prioridad es resolver sus problemas y después ayudar al resto. La crisis también erosionó la confianza en los políticos nacionales . En los tres últimos años, casi ningún partido que gobernaba logró reelegirse. Si algunos mostraron su rechazo votando por la extrema derecha, en las regiones separatistas escogieron los independistas.

Cincuenta años de construcción de la UE también desgastaron a los Estados nacionales. El referente dejó de ser Madrid o Londres y ahora es Bruselas, donde se toman gran parte de las decisiones. Las capitales se volvieron un intermediario casi inútil. La secesión es además menos arriesgada, pues por más pequeña que sea la región, hay una moneda común, un mercado de 500 millones de personas y las protecciones que da la UE. No es claro, sin embargo, lo que pueda pasar con un territorio que se separa de un país miembro. En teoría quedaría por fuera de la Unión, y tendría que volver a ser admitido por todos los 27 países de la comunidad. Y no es seguro de que España dé su visto bueno a la entrada de Cataluña. Los siguientes son los casos más sobresalientes de separatismo.
 
¡Escocia libre!

Ingleses y escoceses siempre han tenido relaciones de amor y odio. Antes de que los países se unieran en 1707, los historiadores calculan que se enfrentaron en por lo menos 56 grandes batallas. En 2011 el Scottish National Party (SNP) obtuvo la mayoría absoluta en las parlamentarias locales y con la victoria llegó el momento de dar la batalla final por la independencia. El lunes pasado, después de meses de negociaciones, se fijó que en 2014 se organizará un referendo definitivo sobre el futuro de los cinco millones de escoceses. Escocia es más pobre que Inglaterra pero es el primer productor de petróleo de Europa, tiene un sector bancario, turístico y naval fuerte. El SNP quiere un país más ecológico, y más justo, pero que siga perteneciendo a la Corona británica y a la UE, y que use la libra esterlina. Aunque algunos le auguran a Escocia la ruina económica, el voto será de vida o muerte para los nacionalistas. Así lo entendieron en Londres, que esperan un ‘No’ rotundo y deshacerse así de la retahíla independentista.
 
Viva Cataluña

Aunque en Cataluña siempre ha habido un nacionalismo fuerte, la quiebra del estado catalán hace unos meses exacerbó los ánimos. Barcelona le pidió a Madrid un humillante rescate financiero y se propagó la idea de que les iría mejor solos. Desde hace años los catalanes le piden al gobierno recaudar y gastar sus impuestos como quieran. Dicen que Madrid les quita cada año 8 por ciento de su PIB, con lo que podrían pagar sus deudas y evitar la bancarrota. Poco después del rescate, 1 millón y medio de personas salieron a las calles al grito de “indepèndencia” para celebrar el día nacional de Cataluña. Por eso el presidente nacionalista catalán, Arthur Mas, decidió jugársela al todo por el todo y convocar elecciones anticipadas y un referéndum. Cataluña se ha ido dotando de los atributos de un Estado: educación en catalán, embajadas, parlamento. Tiene una economía robusta, con una fuerte tradición industrial, sectores turísticos, comerciales y financieros pujantes. La apuesta de Mas es que los nacionalistas arrasen en las urnas y que eso les dé la legitimidad para romper con España. Aunque eso es inconstitucional, dicen que la voluntad del pueblo es la verdadera fuente de legitimidad.
 
Flandes sin Bélgica

“Llegamos a un punto de no retorno en nuestra historia, los flamencos escogieron un cambio y vamos a seguir en ese camino”, dijo el separatista Bart de Wever poco después de ganar el domingo la alcaldía de Amberes, la primera ciudad de Bélgica. Su partido, el N-VA, logró con su discurso independentista implantarse en toda Flandes, la provincia más rica y poblada. Desde hace unos años en esta región donde se habla holandés hay una sensación cada vez más fuerte de que la unión con la Valonia francófona ya no funciona. Dicen estar cansados de que sus impuestos sirvan para subsidiar a los valones “perezosos”. Hay además una brecha ideológica entre las dos regiones: mientras los valones son de izquierda, los flamencos votan a la derecha. Flandes está históricamente ligado a los Países Bajos, de los que hizo parte hasta 1830. La región tiene un PIB por habitante superior al del resto de la UE y es uno de los polos económicos del continente con una pujante industria textil, petrolera, química, metalúrgica y automotriz. El N-VA, el partido más votado de Bélgica, busca ir paso a paso hacia la República Flamenca. De Wever dijo que su alcaldía va a ser la vanguardia de su movimiento, mientras espera las elecciones nacionales de 2014, donde prometió una “revuelta democrática”. Para el grupo de medios francófono Sud-Presse, no hay duda: “De Wever tomó el control de un tren de alta velocidad, cuyo destino es la muerte de Bélgica”.

¿Mejor separados?
 
Baviera

Es una de las regiones más ricas de Alemania, con una identidad distinta, más religiosa, más conservadora, más agraria. Hay movimientos que buscan la autonomía y este año demandaron el Estado federal pues les parece que dan en impuestos más de lo que reciben y ya no quieren subsidiar a los malgastadores. Como dijo el ministro bávaro de finanzas Markus Söder: “Cuanto más exitosos somos, más debemos pagar, es como un castigo y lo contrario de la solidaridad”.

Venecia

La Repubblica di Venezia fue por más de 1.000 años independiente. Ahora activistas quieren volver a crearla, sería una macroregión que comparte una historia y un dialecto distinto al resto de Italia. Un sondeo mostró que el 80 por ciento de los venecianos apoyan la independencia.

Padania

Desde mediados de los años setenta un grupo de nacionalistas sueñan con crear una federación en el norte de Italia. Aspiran a abandonar el sur pobre del país y convertirse en uno de los países más ricos del continente. Según un sondeo de 2011 en el norte de Italia, 30 por ciento apoyan la independencia total.

País Vasco- Euskadi

Es la comunidad más autónoma de España. Además de tener una lengua y tradiciones muy distintas al resto de la península ibérica, es una región rica. En 2011, después de 52 años de lucha, el grupo separatista ETA anunció que dejaba las armas. Ahora que independencia y violencia ya no son sinónimos, el nacionalismo puede salir beneficiado.
Córcega


Esta isla, que fue una república independiente a finales del siglo XVIII, se incorporó a la fuerza a Francia pero mantuvo una cultura y un idioma más cercanos al italiano. Por eso la reivindicación separatista siempre ha sido fuerte. Los partidos nacionalistas se mantienen con 25 por ciento por ciento de los votos y aún está activo el Frente de Liberación Nacional de Córcega, un brazo armado nacionalista.
 
En estas regiones, con lenguas propias y culturas únicas, también hay un nacionalismo vital: Cerdeña (Italia), Galicia (España), Bretaña (Francia) y Gales (Reino Unido).

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