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| 8/5/1996 12:00:00 AM

DETRAS DEL ANTIFAZ

Los mexicanos se preguntan si el Ejército Popular Revolucionario es un grupo guerrillero, una treta de Salinas de Gortari o un espectáculo de pantomima.

La ocasión no pudo ser más acertada: la efemérides de la masacre de Peñas Blancas, en la cual 17 campesinos opositores fueron asesinados por la fuerza pública. La ceremonia, en la que estaba presente el ex candidato presidencial Cuauhtémoc Cárdenas, fue interrumpida por 38 encapuchados armados que dijeron ser miembros de un 'Ejército Popular Revolucionario' -EPR- y leyeron un comunicado para señalar que se alzaban en armas para "derrocar a un gobierno antipopular". Era la segunda vez que surgía en el estado de Guerrero un grupo insurgente: en mayo de 1967 el comunista Lucio Cárdenas fundó allí el Partido de los Pobres, desarticulado en 1974. Desde aquella época las condiciones no han cambiado: campea la pobreza y los organismos de seguridad intentan reprimir sin éxito el delito.Los analistas señalan que el surgimiento del EPR es una bofetada para el gobierno mexicano, que durante dos años ha sostenido que lo sucedido en Chiapas es un incidente aislado. Pero a diferencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que combatió en enero de 1994 con escopetas viejas y machetes, el Ejército Popular Revolucionario está dotado de fusiles AK-47 y R15, los mismos que han utilizado las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.Por otro lado, mientras que el grupo dirigido por el subcomandante Marcos está integrado por campesinos de Chiapas, el EPR está conformado por forasteros: el alcalde de Coyuca de Benítez, Ezequiel Zúñiga Galeana, aseguró que se trataba de un grupo de "facinerosos y delincuentes" que "ni siquiera tenían un buen acento guerrense al hablar. Su tono de voz parecía mucho al de los centro y suramericanos, pero, bueno, a veces ese modito se escucha también a quienes viven en el Distrito Federal". Además, para evitar conjeturas, los zapatistas antes de iniciar la ronda de negociaciones definitiva para su incorporación a la vida civil emitieron un comunicado en el que señalaban que nada tenían que ver con los insurgentes de Guerrero.Es por esa serie de características que la aparición del EPR tiene sorprendido a México. Mientras que las fuerzas armadas han sido movilizadas contra los asaltantes, en círculos políticos surgen hipótesis sobre sus orígenes: algunos aseguran que es el brazo armado de la Unión de Organizaciones de la Sierra del Sur, un grupo político de izquierda. El Partido de la Revolución Democrática, de Cárdenas, considera que es una respuesta a las arbitrariedades del Ejército, en tanto que ex guerrilleros de la desaparecida Liga del 23 de Septiembre no descartan que se trate de un comando dirigido por el ex presidente Carlos Salinas de Gortari. Por su parte, voceros oficiales del gobernante PRI consideran que se trata de una organización de pantomima, y los círculos académicos advierten que puede ser una irrupción del narcotráfico.Pero la verdad es que lo sucedido en Guerrero parece ser mucho más que un hecho aislado de inconformidad ciudadana: el semanario Proceso divulgó en agosto de 1995 apartes de un documento de inteligencia militar en el cual se advertía de la presencia de insurgentes en la zona y del posible envío de un embarque de 2.000 fusiles AK-47 desde Estados Unidos.Tal vez haya más luces sobre quiénes son realmente estos insurgentes cuando sus acciones vayan más allá del simbolismo y pasen a la acción, lo que según dijeron en un comunicado enviado a los medios de comunicación podría ser pronto.
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