Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2016/08/16 15:28

El dramático pedido de Dilma Rousseff para frenar su destitución

La suspendida mandataria de Brasil se juega la carta del plebiscito al proponer consultar al pueblo si quiere elecciones anticipadas.

El dramático pedido de Dilma Rousseff para frenar su destitución
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AFP

En una carta abierta al pueblo brasileño, la presidenta Dilma Rousseff hizo el martes un llamado agónico para que el Senado extinga el proceso de impeachment que amenaza con destituirla a fin de mes, y pidió que "no condenen a un inocente".

El mensaje leído ante la prensa en el Palacio de Alvorada repasó su carrera política, su paso por la cárcel y la tortura durante la dictadura (1964-1985), y exhortó a los senadores a defender la democracia, a nueve días de que comience la etapa final del juicio, que según indican los sondeos, terminará con el ciclo de más de 13 años de la izquierda en el poder de Brasil.

"Pido a los senadores que no realicen la injusticia de condenarme por un crimen que no cometí. No existe injusticia más devastadora que condenar a un inocente (...). Será necesario que el Senado cierre el proceso de impeachment, reconociendo ante las pruebas irrefutables que no hubo crimen", señaló.

Rousseff, una economista y exguerrillera marxista de 68 años, prometió que si escapa a su destitución convocará a un plebiscito para que los brasileños decidan si quieren anticipar las elecciones presidenciales, previstas originalmente para 2018.

"Momento dramático"

Elegida en 2010 y reelegida en 2014, la primera mujer en presidir Brasil está acusada de violar la Constitución al autorizar gastos a espaldas del Congreso y fue reemplazada interinamente por su vicepresidente Michel Temer, a quien acusa de encabezar un golpe parlamentario.

"Brasil vive uno de los más dramáticos momentos de su historia (...). Daré mi apoyo irrestricto a la convocatoria de un plebiscito con el objetivo de consultar a la población sobre la realización anticipada de elecciones", anunció en su misiva titulada "Mensaje al Senado y al pueblo brasileño".

"Si se consuma el impeachment sin crimen de responsabilidad, tendríamos un golpe de Estado. El colegio electoral de 110 millones de electores sería sustituido por 81 senadores", dijo.

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Rousseff acusa a Temer, un abogado constitucionalista de 75 años, de haberla traicionado al articular un arco opositor para llegar al poder con el apoyo del Congreso.

Acorralada políticamente, Rousseff fue suspendida por el Senado el 12 de mayo y debió dejar el Palacio presidencial hundida en una gran impopularidad, responsabilizada por la crisis económica que golpea al país y con su partido ametrallado por acusaciones de corrupción.

Si el Senado la declara culpable, se convertirá en el segundo presidente en caer a manos del Congreso en 24 años. El anterior fue el hoy senador Fernando Collor, que apoya su destitución.

Impeachment y Juegos Olímpicos

El proceso para destituir a la ahijada política del exmandatario y leyenda de la izquierda latinoamericana Luiz Inácio Lula da Silva, blanco de investigaciones por corrupción ligadas al megafraude en Petrobras, coincide con la realización en Rio de Janeiro de los primeros Juegos Olímpicos en Sudamérica.

Rousseff escuchará su sentencia en torno al 31 de agosto, pocos días después de la clausura de la fiesta deportiva.

En una maratónica sesión celebrada hace seis días, en plenos Juegos, el heterogéneo arco opositor que articuló el impeachment de Rousseff logró cuatro votos más que cuando el proceso fue admitido para su análisis, y cinco más que la mayoría especial de dos tercios (54) necesarios para destituirla de manera definitiva.

Los aliados de Temer sostienen que la presidenta perderá su cargo entre el 28 y el 31 de agosto, y anticipan que el gobierno logrará aglutinar el apoyo de unos 60 senadores.

La defensa de Rousseff, en manos del exministro de Justicia José Eduardo Cardozo, estudia recurrir a la Corte Suprema por considerar que hubo fallos en el proceso, una medida de último minuto para intentar cambiar una dinámica muy negativa para el Partido de los Trabajadores (PT) fundado por Lula.

Desde que el pedido de juicio de destitución fue aceptado en la Cámara de Diputados en diciembre del 2015, los aliados de Rousseff no consiguieron ganar una sola votación para debilitar el proceso que busca destronar a la presidenta de la mayor potencia latinoamericana.

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