Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1984/07/30 00:00

DURA LEX, SED LEX

Tachan de racista al proyecto de Simpson-Mazzoli

DURA LEX, SED LEX

Después de dos años de esquivar el espinoso tema de los inmigrantes ilegales la Cámara Baja del Congreso norteamericano ha decidido tomar una posición definida en el asunto, antes de que la campaña presidencial se abra oficialmente. La introducción del proyecto de ley Simpson-Mazzoli en el órgano legislativo ha dado lugar a encendidas controversias que han ocupado la atención de los representantes en las últimas dos semanas y ha puesto de nuevo sobre el tapete uno de los problemas más complicados de la sociedad estadounidense.
El tremendo incremento en el numero de personas que tratan de cruzar la frontera subrepticiamente --consecuencia directa de los problemas sociales y políticos en el área centroamericana y del Caribe-ha llamado la atención del gobierno, el cual, desde 1977, está buscando actualizar las leyes de inmigración que se han mantenido más o menos con$tantes en los últimos 32 años.
Las recomendaciones de una comisión especializada nombrada por Jimmy Carter se concretaron en un proyecto de ley de marzo de 1982 cuando el senador por Wyoming, Alam Simpson, y el representante por Kentucky, Romano Mazzoli, presentaron conjuntamente al Congreso una serie de estrategias encaminadas a resolver "definitivamente la situación de inestabilidad".
En su versión original, el proyecto se dividía en tres partes: amnistía para los inmigrantes que hubieran entrado a Estados Unidos con anterioridad al 1° de enero de 1982, sanciones para los empleadores que contraten mano de obra ilegal, y permiso a los productores de fruta de California y a los Estados del sureste de contratar trabajadores fronterizos durante la época de cosecha. La idea contó con el respaldo del Senado, el cual votó a favor en 1982, en 1983 y en 1984. Empero, otra fue la opinión de la Cámara de Representantes, la cual a través de sus dirigentes utilizó una serie de juegos procesales para evitar que el proyecto fuera considerado en 1982 y 1983: Una suerte similar se esperaba este año cuando, sorpresivamente, el portavoz de la Cámara Thomas O'Neill decidió autorizar el pasó de la propuesta para que ésta fuera considerada por el órgano legislativo.
Lejos de ser debatido como lo hizo el Senado--informalmente--, el proyecto Simpson--Mazzoli recibió allí discursos emocionales y polémicas encendidas en los que se discutió punto por punto el texto. Si bien en un principio se consideraba como una iniciativa republicana, la propuesta creó amigos y enemigos en ambos bandos. Para los moderados de los dos partidos la solución era la más viable a pesar de no ser la ideal. En cambio, ni los más liberales ni los más conservadores estuvieron de acuerdo con la idea. Para los primeros, el proyecto contenía elementos racistas al imponer sanciones a los empleadores que utilicen mano de obra ilegal.
Representantes como Bill Richardson y Robert García, alegaron que la comunidad latina iba a ser la más afectada pues las empresas preferían no arriesgarse a las multas evitando contratar gente que "suene o parezca" extranjera.
Los segundos, se opusieron a la parte que promete amnistía pues ésta sería "una bofetada a la gente que ha esperado años para ingresar legalmente a Estados Unidos", según dijera el representante republicano Kent Hance. "Estaríamos premiando a la gente que ha entrado al margen de la ley y eso no es justo", agregó Hance.
Con todo, la discusión acabó centrándose en la posibilidad de que los trabajadores ilegales hayan desplazado a los trabajadores norteamericanos debido a que exigen un salario más bajo. Aunque la mayoría de los estudios revelan que los ilegales desempeñan el trabajo físico que los norteamericanos no están dispuestos a llevar a cabo (en jornadas de recolección de frutas de 14 a 16 horas diarias, por ejemplo), en Estados como California, Texas o Florida los ilegales se han convertido en el chivo expiatorio para explicar problemas como el desempleo.
En la misma forma, se argumenta que los ilegales demandan servicios de seguridad social que son subsidiados por el gobierno federal, mientras que no pagan impuestos. El tema divide también al ciudadano medio, pues al fin y al cabo Estados Unidos es una nación de inmigrantes. Hay quienes dicen que la idea tiene características eminentemente racistas; "Si los que estuvieran viniendo fueran europeos de ojos azules, sin duda los aceptaríamos", dijo en el Congreso uno de los enemigos de la medida.
De cualquier forma el proyecto fue finalmente aprobado 215 votos contra 211. Aún falta que se concilie la versión aprobada en la Cámara con la ratificada ya por el Senado.Todo indica que el año entrante Estados Unidos habrá tomado una de las más duras medidas para reprimir con dureza el flujo de inmigrantes ilegales. -

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