Domingo, 22 de enero de 2017

| 2010/09/03 00:00

Ecuatoriano dice que hay 4 sobrevivientes en matanza de México

Hasta el momento, sólo se sabía de dos sobrevivientes.

Ecuatoriano dice que hay 4 sobrevivientes en matanza de México

El ecuatoriano Luis Freddy Lala, sobreviviente de la masacre de 72 migrantes en el norte de México, aseguró el jueves que fueron tres los migrantes que se salvaron de la matanza además de él, ya que los ejecutores no dispararon contra una mujer embarazada y su hija.

Hasta el momento, sólo se sabía de dos sobrevivientes: el propio Lala, que alertó a militares mexicanos de la masacre a pesar de estar herido, y un ciudadano hondureño no identificado.

Lala hizo la revelación durante una entrevista televisiva grabada el domingo en su regreso desde México a Ecuador en el avión presidencial.

En las declaraciones, que difundió la red Ecuavisa, señaló que "había una mujer embarazada como de nueve meses... y con una niña, pero a ella no la mataron. No se adónde se la llevaron, no la vi ahí".

Lala no dio detalles sobre la identidad ni la nacionalidad de la mujer y la niña.

Acerca del sobreviviente hondureño, Lala dijo que "estaba a salvo, se escondió, no avanzaron a ver a él para matar, estaba casa llena de hierbas y el se metió a la hierba, por eso se salvó... El era hondureño".

"Como cuatro personas quedamos salvadas, el resto estaba muriendo", precisó.

Previamente, el canal estatal GamaTV difundió más imágenes de Lala, de 18 años, que lo mostraban con cierta dificultad para hablar y el lado derecho del rostro cubierto con gasas. El joven usaba además un cuello ortopédico.

En entrevista con GamaTV, Lala señaló que 76 migrantes viajaban con él camino a Estados Unidos.

Las autoridades mexicanas han reconocido que Lala y un ciudadano hondureño sobrevivieron a la matanza en una hacienda del estado norteño de Tamaulipas, ejecutada por presuntos miembros del cartel de Los Zetas.

En una segunda parte de la entrevista con GamaTV, Lala confirmó que "conmigo eran seis ecuatorianos, mataron cinco", pero no dio detalles de las identidades de sus compatriotas.

Lala recomendó a los ecuatorianos "que no vengan, que hay muchos malos que no dejan pasar, que no vengan más. Les digo a todos, ecuatorianos, que ya no viajen más porque los Zetas están matando mucha gente".

Consultado acerca de sus razones para ir ilegalmente hacia Estados Unidos, explicó que "quería llegar donde mis papás pero no pude, ahora ya estoy regresando a mi Ecuador".

"Al cónsul de Ecuador, (le) pedía que me quería encontrar con mi papá, pero dijeron que no podemos", dijo entre sollozos. "Quería encontrarme con mi papá, con mi mamá, pero no, están (en Estados Unidos) hace cuatro años".

Lala precisó que la ruta de la migración ilegal hacia Estados Unidos pasaba por Honduras, Guatemala y luego a (la punta mexicana de) Santa Elena "y me crucé en una lancha a México", en la costa del noreste.

Señaló que al llegar a esa zona "el sábado, como a las diez de la noche, nos rodearon tres carros, salieron como ocho personas bien armados ... nos rodearon, nos bajaron del carro y nos metieron en otro carro", sin aparente motivo.

"Nos metieron en una casa y nos amarraron de cuatro en cuatro con la manos atadas para atrás. Ahí nos tuvieron una noche", relató.

Lala, oriundo de la pequeña y empobrecida población de Ger, 230 kilómetros al sur de la capital, describió la matanza.

"Nos botaron boca abajo y después ... escuché un ruido que disparaban, yo pensé que disparaban... a un lado, pero no, escuché que disparaba a mis amigos y luego llegó disparando a mí. Acabaron de disparar y se fueron, mataron a todos", señaló.

Consultado acerca de la razones de la matanza, relató que "no nos pidieron nada, sólo dijeron: 'Quieres trabajar con nosotros' y nadie quiso trabajar con ellos... No nos dijeron nada más".

Lala afirmó que "cuando se fueron, esperé dos minutos, me levanté, salí de la casa, (y) caminé toda la noche".

"Salí con un amigo, salí afuera... El amigo se separó de mí, pensando que me voy a morir, me fue botando, él era hondureño", contó Lala.

Contó que mientras se alejaba del sitio de la masacre vio una luz del alumbrado público y que cerca de allí "salieron dos hombres, pero no me quisieron ayudar".

"Corrí como 10 kilómetros, caminé, con dolor pidiendo auxilio, nadie me quiso ayudar", relató. Agregó que hacia las siete de la mañana vio a unos marinos, a quienes pidió ayuda.

Lala dijo que "me llevaron al hospital y me llevaron a México, ahí me tenían en el hospital. Le doy gracias a ellos que me ayudaron... Me dieron de comer, me cuidaron bien... Como 30 marinos me cuidaron a mí, que no se acerque nadie, me tenían bien cuidado".

Lala, que regresó la noche del domingo, se encuentra bajo un programa de protección de testigos de la Fiscalía ecuatoriana, medida extensiva a su familia.


AP.

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