Viernes, 21 de noviembre de 2014

| 2013/09/12 00:00

EE. UU. y Rusia negocian destrucción de arsenal químico sirio

Entretanto, el presidente de Siria, Bashar al Asad sirio mientras Asad pone condiciones.

El secretario de Estado de EE. UU., John Kerry, y el canciller ruso Sergey Lavrov. Foto: AP
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AFP

Estados Unidos y Rusia mantenían el jueves en Ginebra negociaciones cruciales sobre Siria poco después de que el presidente sirio, Bashar al Asad, se comprometiera a poner su arsenal químico bajo control internacional si Washington deja de amenazar a su país y de suministrar armas a los rebeldes.

Los cancilleres de Estados Unidos y Rusia, John Kerry y Serguei Lavrov, prometieron resultados tras su encuentro.

“Vamos a trabajar para llegar a un acuerdo de principio con el fin de resolver de una vez por todas el problema de las armas químicas en Siria a través de la adhesión de Siria a la Convención para la Prohibición de las Armas Químicas (...). Partimos del principio de que la solución de este problema hace inútil un ataque a Siria”, estimó Lavrov en conferencia de prensa junto a Kerry antes del encuentro.

“Estimamos que las palabras del régimen sirio sencillamente no son suficientes, por eso hemos venido aquí, para trabajar con los rusos”, dijo por su parte Kerry.

Ambos se reunían poco después de que el presidente sirio, Bashar Al Asad, se comprometiera a entregar su arsenal químico y a firmar la Convención contra las Armas Químicas, pero con condiciones.

“Cuando veamos que Estados Unidos realmente quiere estabilidad en nuestra región y deje de amenazar e intentar invadir, y además deje de suministrar armas a los terroristas, entonces podremos creer que podemos continuar con el proceso”, declaró en una entrevista al canal público ruso Rossia 24.

Al Asad aseguró además que “en unos días, Siria enviará un mensaje a la ONU y a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas que contendrá los documentos técnicos necesarios para firmar la Convención”.

Siria se adelanta

Casi al mismo tiempo, la ONU anunciaba haber recibido "una carta del gobierno de Siria" para la "adhesión" a la Convención sobre Armas Químicas.

"El documento sirio está siendo estudiado y hasta que esto no se complete no tenemos nada que decir sobre su acceso (a la Convención)", dijo a la AFP el portavoz de la ONU Farhan Haq, quien añadió que el proceso de adhesión puede tardar varios días.

La Convención para la Prohibición de Armas Químicas, firmada en 1993 en París y en vigor desde 1997, prohíbe la fabricación, almacenamiento y la utilización de armas químicas. Bajo la Convención, Siria tendrá 30 días para declarar su arsenal de armas químicas.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, "expresó la esperanza de que las discusiones en curso en Ginebra conduzcan rápidamente a un acuerdo". En su carta dirigida a la ONU, el gobierno sirio "expresó su compromiso de respetar las obligaciones de la Convención antes incluso de que ésta entre en vigor en Siria", agrega Ban en un comunicado.

El embajador sirio ante la ONU, Bachar Jaafari, afirmó que con el documento presentado su país formaba de aquí en más "legalmente" parte de la Convención. Agregó que Siria había acumulado un arsenal químico como "un simple medio de disuasión contra el arsenal nuclear israelí". Aunque no ha reconocido oficialmente que posea armas atómicas, Israel es considerado por los expertos como un potencia nuclear.

Un portavoz de la delegación estadounidense ante Naciones Unidas, Etin Pelton, declaró que "para ser creíble" el pedido sirio debía acompañarse de medidas inmediatas para revelar, poner a disposición y eliminar el arsenal químico sirio bajo control internacional".

Rechazo de los rebeldes al plan

La víspera de estas discusiones, el presidente ruso, Vladimir Putin, declaró que recurrir a la fuerza en Siria al margen del Consejo de Seguridad de la ONU sería "inaceptable" y "constituiría una agresión".

El presidente ruso también atribuyó a los rebeldes sirios la responsabilidad del ataque químico del 21 de agosto cerca de Damasco, que dejó cientos de muertos y del que los occidentales acusan al régimen sirio.

Las negociaciones de Ginebra suponen recuperar la vía diplomática en el conflicto en Siria, que dejó en dos años y medio más de 110.000 muertos, y pretenden evitar una posible intervención militar de Estados Unidos y Francia como castigo a la masacre cometida el 21 de agosto.

Naciones Unidas investiga esta matanza y su informe se publicará "probablemente el lunes", declaró el ministro francés de Relaciones Exteriores, Laurent Fabius.

Por su parte, el general del Ejército Sirio Libre (ESL, rebeldes), Selim Idris, rechazó el plan ruso por considerarlo insuficiente.

Asimismo, la Coalición Nacional Siria (oposición) calificó la iniciativa rusa de "maniobra política destinada a hacer ganar tiempo" a Asad.

Según un responsable del departamento de Estado, John Kerry se entrevistó el jueves con el general Idriss y el jefe de la Coalición Nacional Siria, Ahmad Jarba, y les aseguró que Estados Unidos no ha descartado totalmente la opción militar.

Lavrov dijo esperar que el encuentro con Kerry permita volver a impulsar la conferencia Ginebra-2 que desde hace meses la ONU, Washington y Moscú desean organizar para sentar en la mesa de negociación al régimen sirio y a la oposición.

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