Jueves, 27 de noviembre de 2014

| 2013/08/15 00:00

Egipto: “Era inhumano, había muertos en todas partes”

Salma Bahgat fue la única mujer que participó del grupo de socorro de la Media Luna Roja. Contó su historia.

"Lo más terrible es no ser capaz de ayudar a la gente. Cuando eres inútil. Y ayer (miércoles) fue el peor día que yo recuerdo", dice Salma Bahgat, voluntaria de la Media Luna Roja de Egipto. Foto: Media Luna Roja de Egipto / BBC
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BBC

De los 25 voluntarios del equipo de acción de la Media Luna Roja egipcia que habitualmente recorren las calles de El Cairo, el miércoles sólo llegaron diez. Y de los diez, sólo una era mujer: Salma Bahgat.

Era un día complicado. Esa madrugada las fuerzas de seguridad egipcias habían comenzado a desalojar dos grandes campamentos de simpatizantes del depuesto presidente Mohamed Morsi y la ciudad pintaba para campo de batalla.

Los voluntarios son los encargados de prestar primeros auxilios a los heridos en las protestas, y en general son profesionales ligados al ámbito de la salud, como médicos, dentistas y enfermeros.

Salma es dentista y desde 2011 ha sido parte del equipo. Lo primero que aclara es que, como voluntaria de la Media Luna Roja de Egipto, es imparcial y puede contar su experiencia profesional, sin tomar partido por ninguno de los bandos.

La socorrista ha visto muchas cosas, según su propio testimonio a BBC Mundo, pero pocas como lo que tuvo que vivir el miércoles.

"(En ocasiones previas) hemos estado en la plaza Tahrir o en el área de Mohamed Mahmud , donde ha habido muertos y heridos, pero nunca como los de ayer", le relata la socorrista desde El Cairo, a través del teléfono, a BBC Mundo.

Los diez voluntarios que llegaron se dividieron en dos grupos. Al suyo le tocó cubrir el sector de la mezquita de Rabaa Al Adawiya, donde se había ubicado uno de los campamentos desalojados y foco de violentos enfrentamientos entre los manifestantes.

Llegaron a la 1 de la tarde, hora local, al sector y al principio trataron de mantenerse en la calle.

"Teníamos pacientes a cada minuto. Explotaban bombas y se oían disparos. Tuvimos que salir de ahí (la calle), movernos a un lugar más seguro. Nos abrieron una escuela para que pudiéramos atender. De pronto cada uno de nosotros comenzó a atender a cinco o seis heridos a la vez", le cuenta Bahgat a BBC Mundo.

De ahí en adelante, el panorama se tornó dantesco. "El ambiente era completamente inhumano, había cadáveres por todas partes", cuenta la voluntaria.

En las dos horas que estuvieron en la escuela, Bahgat calcula que atendieron a alrededor de 100 personas, todos hombres, adultos, la mayoría entre 20 y 30 años.

"Lo más terrible es no ser capaz de ayudar a la gente. Cuando eres inútil. Y ayer (miércoles) fue el peor día que yo recuerdo. Las ambulancias no podían llegar donde estábamos, los enfermos no podían ser llevados al hospital", relata.

Sólo a ella le tocó anunciar cuatro muertes.

"Les estaba dando respiración cardiopulmonar, pero al final estaba perdiendo tiempo para salvar a otra gente. Como socorrista uno tiene que tener prioridades y en estos casos son aquéllos que tienen más posibilidades de sobrevivir", explica.

Tras un par de horas en la escuela, el grupo volvió a salir a atender heridos en las calles por otras cuatro horas. Poco antes de las 18.00 hora local el gobierno egipcio decretó el estado de emergencia.
"Si lo pensara demasiado, no estaría aquí"

Entre los heridos que le tocó atender hay uno que se le quedó grabado en la memoria.

Un hombre de unos 25 años, con el hombro destruido por un disparo.

"Era un doctor que fue allí sólo para ayudar gente, como yo, y terminó herido. No quería irse al hospital, quería ir a ver a su esposa. Nosotros como Media Luna Roja no podemos llevar a los pacientes a sus casas, así que tuvimos que pedirle a la gente que lo hiciera", explica la socorrista.

Tal como su colega, Bahgat está expuesta constantemente al riesgo de recibir un disparo perdido en medio de los enfrentamientos entre los distintos bandos y la policía egipcia.

"Estoy totalmente consciente, pero no lo pienso mucho. Si lo pensara demasiado, no estaría aquí".

Pero va. Esta dentista de 29 años sigue asistiendo tal como cuando empezó a ser parte del grupo de avanzada, en 2011.

Y seguirá yendo, mientras las calles de Egipto se sigan llenando de heridos.

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