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| 8/28/2011 12:00:00 AM

El activista indio anti corrupción Anna Hazare rompe su ayuno

La manifestación había desencadenado una masiva ola de simpatía popular en las principales ciudades indias en lo que se había convertido en la mayor movilización ciudadana en contra de la corrupción desde la independencia del país en 1947.

El activista Anna Hazare rompió el dominfo el ayuno que mantenía desde hace doce días en Nueva Delhi después de que el Parlamento indio anunciara la noche del sábado que adoptará sus exigencias para reforzar la lucha contra la corrupción.

Hazare finalizó su huelga de hambre bebiendo agua de coco mezclada con miel que le ofrecieron unas niñas antes de dirigir la palabra a decenas de miles seguidores congregados en la céntrica plaza de la capital india donde ha tenido lugar su protesta.

Tras agradecer su apoyo "a mis compatriotas", Hazare precisó que solo "he suspendido el ayuno... no lo he dado por concluido. La lucha va a continuar hasta que el parlamento apruebe la ley (anti corrupción) Lokpal", cuya enmienda exige el activista.

Ayudado por sus asesores y entre los vítores de sus simpatizantes, Anna Hazare se retiró a continuación del estrado en el que había mantenido su huelga de hambre para ser trasladado a un hospital donde será sometido a un chequeo médico.

De 74 años, el activista había rechazado durante su ayuno alimentación intravenosa pese a su decaído estado de salud.
 
El activista concluyó su protesta tras recibir una carta del primer ministro indio, Manmohan Singh, en la que le anunciaba que el parlamento aceptaba sus demandas, lo que medios locales interpretan como una victoria de la sociedad civil sobre la clase política.

Singh aseguraba en su misiva que "la voluntad de la cámara es la misma que la del pueblo".
 
Un 'indignado' contra la corrupción
 
El gorro gandhiano y el tradicional camisón y pantalón blancos típicos de la India dan pistas sobre las ideas que han inspirado al activista "Anna" Hazare, de 74 años, para guiar la mayor acción contra la corrupción en décadas en este país.

El activista, nacido no lejos de Bombay en 1937 con el nombre Kisan Baburao Hazare, es un ex militar que tras salvar dos veces la vida de manera casi milagrosa se comprometió a mejorar la existencia de los demás de acuerdo con el mensaje de "Mahatma" Gandhi.

El líder gandhiano concluyó el domingo un ayuno de doce día ante miles de seguidores para lograr la aprobación en el Parlamento de una ley contra la corrupción y ha concitado una fuerte atención mediática mundial, aunque en realidad lleva décadas concentrado en su activismo.

Hazare abandonó del Ejército indio en el año 1978, cuando ya conocía las obras del propio Gandhi y de otro de sus seguidores, Vinobha Bhave, e inició un proyecto gandhiano en el pueblo de Ralegan Sidhi, hasta entonces un foco de miseria y subdesarrollo.

Allí, guiado por los modelos rurales de Gandhi a comienzos y mediados del siglo XX, el ex militar implantó un sistema guiado por la participación y el consenso, y se embarcó en un proyecto de construcción de regadíos agrícolas y desarrollo sostenible.

No escapó, sin embargo, de algunos aspectos sombríos de la ideología gandhiana: aunque luchó contra la intocabilidad, presionó a los intocables locales -que ocupan el escalafón más bajo en el sistema de castas- hasta lograr que se hicieran vegetarianos.

Los nombramientos de Ralegan Sidhi son por consenso y no electivos, ya que para Hazare "las elecciones traen política partidista y dividen a la gente, y destruyen la unidad del pueblo", según el testimonio del autor Mukul Sharma, que prepara un libro de próxima aparición.

Tras prohibir -por "consenso"- el consumo de alcohol en Ralegan Sidhi, mantiene Sharma, Hazare y sus seguidores decidieron atar a columnas de los templos a quienes aparecieran borrachos, y allí eran flagelados, en ocasiones por el propio activista.

"¿No da una madre medicinas amargas para los niños enfermos cuando sabe que la medicina les puede curar? Al niño puede que no le guste, pero la madre lo hace porque quiere cuidarlo", dijo al respecto el activista, por lo demás un hombre querido y respetado.

Su visión autoritaria de la justicia le ha granjeado críticas a la izquierda y ese mismo liderazgo "benevolente" ha alimentado su popularidad a la derecha, pero con su "cruzada" contra la corrupción Hazare ha logrado conectar con amplios sectores de la población.

Hazare inició una campaña gandhiana en abril en Nueva Delhi para luchar por la aprobación en la India de una ley fuerte contra la corrupción, un mal endémico del país asiático que se ha hecho aún más evidente con la sucesión de escándalos que afecta al Gobierno.

Su iniciativa enseguida captó la atención de los medios indios y le dieron su apoyo activistas bien conocidos, como Arvind Kejriwal, Shanti Bhushan o Kiran Bedi, y populares gurús con fuertes instintos para atraer a las masas (y para los negocios), como Baba Ramdev o Sri Sri Ravi Shankar.

Tras varios meses de negociaciones infructuosas con el Gobierno, que proponía su propia ley anticorrupción, Hazare fue arrestado durante unas horas el pasado 16 de agosto por organizar un ayuno en Delhi pese a no contar con el permiso de la Policía.

Miles de personas marcharon en solidaridad con el activista hasta las puertas de la cárcel delhí de Tihar, y aguardaron su puesta en libertad, tras lo cual se dirigió con ellos ya con permiso oficial, a la explanada capitalina de Ramlila para continuar con la huelga de hambre.

Con la resolución de su pulso con el Gobierno aún pendiente, los medios han señalado que la protesta mostraba tanto un hartazgo de las clases medias con sus políticos, mal considerados, como el difícil encaje que tiene el "gandhismo" en una democracia.

Como ya hicieron otros activistas gandhianos, la apuesta por el ayuno de Hazare es decidida: "No pondré fin a mi huelga de hambre hasta que la Jan Lokpal (su proyecto de ley) sea aprobada en el Parlamento. Puedo morir pero no me someteré", había advertido.

Lo que planteó al Gobierno un dilema peliagudo: si no cedía, se arriesgaba a un creciente descontento social; si cedía, lo que ha ocurrido, la fuerza del ejemplo "gandhiano" podría ahora animar a otros activistas seguir su ejemplo paa lograr las demandas al Estado.

Por eso, Rahul Gandhi, a quien muchos analistas ven como futuro líder del gubernamental Partido del Congreso, aseguró esta semana en el Parlamento que la protesta de Hazare, por gandhiana que sea, sienta un "precedente peligroso" para la democracia en el país.
 
EFE
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