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| 12/12/1988 12:00:00 AM

EL AGUA SUCIA

El escándalo del lavado de dólares en el BCCI se extiende a bancos suizos, pero la reserva bancaria obliga a las autoridades a cruzarse de brazos.

Cuando se destapó el escándalo de la vinculación del Bank of Credit and Commerce International con el lavado de dólares, muchos analistas comentaron que, dadas las exorbitantes cifras que generan en el narcotráfico, no sería raro que otras instituciones bancarias del mundo estuvieran metidas también en ese tipo de operaciones. Dicho y hecho: la comidilla del medio financiero internacional es ahora la revelación de que los tres bancos de Suiza están involucrados también en el "reciclaje" de dólares sucios.
Para el diario de Zurich Tages Anzeiger, los implicados son nada menos que la Unión de Bancos Suizos, el Credit Suisse y la Société de Banque Suisse. La hipótesis de una gigantesca red organizada por narcotraficantes, que mueve dineros por varias partes del mundo incluído Suiza, se concretó después de la publicación en el diario Sonntag Blick de las fotocopias de documentos oficiales de los jueces de Zurich acerca de las actividades del libanés Mohamed Shakarchi, presidente de la Shakarchi Trading, una empresa de importaciones y exportaciones especializada en comercio de oro y con domicilio en un elegante barrio de esa ciudad. Lo peor es que el vicepresidente de esa firma era el abogado suizo Hans Kopp, quien resultó ser el marido de la actual ministro de Justicia y Policía, Elizabeth Kopp, quien antes del escándalo estaba destinada a ser, a partir de diciembre, vicepresidente de la Confederación Helvética y en el 90 la primera mujer presidente.
Pero la señora Kopp, que es además el ministro más popular según los sondeos de opinión, asegura que no piensa abandonar su cargo, recordando que fue justamente ella quien introdujo en la legislación la penalización de quien "lave" dinero sucio. Naturalmente, tanto Kopp como Shakarchi, rechazan toda implicación aduciendo que "conocen bien" a todos sus socios comerciales. Por ahora la justicia helvética no ha expedido ninguna incriminación a la sociedad Shakarchi con el argumento de que la investigación no se ha cerrado todavía y que está definiendo el papel de cada uno de los componentes del clan turco libanés que ha organizado esta colosal connection.
El procurador suizo Dick Marty confirmó hace pocos días en un documento oficial, que toda la investigación nació justamente por el hallazgo de heroína a dos turcos en Belliazone el 21 de febrero de 1987, que llevó posteriormente al arresto de los hermanos libaneses Begharian, propietarios de casas de cambio que operaban en Zurich, sin autorización de trabajo ni residencia.
A ellos, además, les tenían que llegar tres "curiosas" maletas con nada menos que tres millones de dólares descubiertas en el aeropuerto de Los Angeles. La dirección y el teléfono privado en Zurich de los Begharia fueron encontrados en la agenda de uno de los traficantes turcos de heroína arrestados el 21 de febrero del 87. Así pues, el canal de la droga y el de la maleta se empezaban a entrelazar. Siete meses después, agentes especializados de Estados Unidos, Italia, Francia y Suiza, se reunieron y llegaron a la conclusión de que en Zurich funcionaba una organización central para el reciclaje de dinero. Y que el dinero de la droga se "lava" no sólo en bancos sino también haciendo inversiones en oro, como quien dice, un negocio redondo. En sólo dos años los hermanos Begharian hicieron pasar por sus cuentas bancarias de Zurich más de mil millones de dólares. Parte del dinero llegó a través de consignaciones bancarias y de "mulas" cargadas de dólares. Para los servicios secretos era claro que se trataba de dinero del tráfico de la droga pero no sólo de heroína y morfina, en general proveniente del Medio y Extremo Oriente, sino también de cocaína, lo que se demuestra por las maletas repletas de dólares encontradas en Los Angeles. Según el documento del juez suizo, cerca de 300 millones de dólares pasaron de California, en Estados Unidos, a Suiza lo que se considera un envío de la mafia colombiana. Dichas sumas, después de haber sido depositadas en bancos suizos, fueron transferidas a cuentas en Panamá a nombre de "personas conocidas en el tráfico de la droga".
Todo parece indicar que un movimiento frenético de personas y de maletas, maletines y bolsas con dólares pasaba a través de las fronteras de medio mundo, desde Líbano hasta los Estados Unidos, destinados a engordar sociedades operantes en Suiza, incluída la "Shakarchi Trading".
Pero en Suiza la única grieta en ese muro que representa el secreto bancario es una norma de autodisciplina (aplicada en el 87 después del escándalo de la llamada "Pizza Connection", también un caso de reciclaje de dinero de la droga) que prevé que los bancos identifiquen a quienes depositan más de 100 mil francos suizos. Y es precisamente la aplicación del famoso secreto bancario, la ley seguramente más importante de Suiza, la que tiene a la policía con los brazos cruzados .
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