Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/08/27 00:00

Enrique Peña Nieto ha vivido un año de calvario

El plagio en su tesis debilita aún más a un gobierno agobiado. Estas son las cinco plagas que asedian a los aztecas.

Desde la desaparición de 43 estudiantes al sur del país, su popularidad no ha parado de caer y hoy está por debajo del 25 por ciento. Foto: A.P.

El joven Enrique Peña Nieto creyó hace 25 años que nadie se daría cuenta de que había copiado un tercio de su tesis de maestría. Tal vez sintió que plagiar no era tan grave. Y quizás sigue pensando lo mismo. Esta semana, cuando la periodista Carmen Aristegui descubrió y denunció su estafa académica, Peña Nieto minimizó al asunto a través de su portavoz, Eduardo Sánchez, quien dijo que las “citas sin entrecomillar o la falta de referencia a autores” eran simples “errores de estilo”. Sin embargo, no cabe duda, el reciente escándalo sobre su honestidad es un nuevo revés para el presidente de México, que según una encuesta publicada por el diario Reforma a principios de agosto tiene una popularidad de menos del 25 por ciento (en noviembre del año pasado era del 42 por ciento). Pero sobre todo, son pésimas noticias para un país, que pese a su enorme potencial y a sus expectativas de desarrollo, sigue firmemente anclado en el tercer mundo debido a cinco plagas que no solo le impiden avanzar, sino que marcan el día a día de sus habitantes y tienen al país con la sensación de que en las próximas décadas les va a ir tan mal como a sus atletas en los Olímpicos, que no lograron ni una sola medalla de oro.

1. Una bestia desbocada

El asesinato de tres alcaldes y el secuestro de uno de los hijos del Chapo Guzmán en un restaurante de Puerto Vallarta a principios de este mes confirmaron las peores sospechas de los gobernadores de Sinaloa, Nayarit y Jalisco. Desde la captura del capo, estos han advertido que la violencia que ya azota a sus estados se podría recrudecer debido a la extradición de Guzmán a Estados Unidos y a la nueva repartición de los mercados y de las rutas de la droga. Las cifras no los contradicen. Según el Sistema Nacional de Seguridad Pública, los meses de mayo, junio y julio han sido los más violentos desde que esa entidad de la Secretaría de Gobierno comenzó a contar los asesinatos dolosos en enero de 2014. Con respecto al año pasado, el mismo indicador revela que en los primeros siete meses de 2016 los asesinatos han aumentado un 16 por ciento. Y aunque el Distrito Federal y otras regiones del país siguen con niveles de violencia muy inferiores a los de América Latina, en estados como Guerrero y Colima se cometen proporcionalmente más homicidios que en países en guerra como Irak. A ese flagelo se suma el drama de los 27.000 desaparecidos desde 2006, una cifra muy similar a la que alcanzó Colombia en más de 60 años de guerra.  

2. De oligarcas y miserables

La frase según la cual el 1 por ciento de la población tiene más que el 99 por ciento restante tiene tintes dramáticos en el país azteca. Allí, la fortuna de las cuatro personas más ricas (Carlos Slim, Germán Larrea, Alberto Baillères y Ricardo Salinas) asciende a casi el 10 por ciento del producto interno bruto (PIB) del país. Y es que pese a ser la cuarta economía del continente y a contar con polos tecnológicos de desarrollo industrial, la falta de regulación institucional ha hecho de México el país de los monopolios. Pero también, de la desigualdad. Pese al sostenido crecimiento del PIB en los últimos cinco años, el número de pobres ha aumentado durante el gobierno de Peña Nieto y hoy más de 55 millones de mexicanos viven en la escasez. Y lo que sigue no es alentador, pues la baja del precio del petróleo, la devaluación del peso y la debilidad en el crecimiento de Estados Unidos han afectado las exportaciones, disminuido el poder adquisitivo de los mexicanos y producido recortes presupuestales que están afectando justamente los programas contra la pobreza. Y si durante las vacas gordas no fue posible cerrar la brecha social, ahora que se acercan las flacas eso parece una misión imposible.

3. ‘Con dinero baila el perro’

Una investigación del diario británico The Guardian reveló a principios de mes que la primera dama, Angélica Rivera, usó un lujoso apartamento en Miami de propiedad de un grupo empresarial que participa en licitaciones con el gobierno. Aunque el reportaje no denunció delito alguno, el evidente conflicto de interés recordó no solo el rosario de escándalos de corrupción en los que se han visto envueltos Peña Nieto y su esposa, sino el impacto de ese flagelo en la economía nacional. Y es que la idea según la cual México es un país particularmente corrupto no es un mito urbano. Así lo confirmó la semana pasada el presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Gustavo Hoyos, al afirmar que en su país las pérdidas anuales por la corrupción ascienden a 100.000 millones de dólares, es decir, el 10 por ciento del PIB nacional (el promedio mundial es del 2 por ciento). Consecuentemente, México se encuentra en el puesto número 93 del escalafón de Transparencia Internacional, por debajo de Colombia y Albania. Y aunque tanto el gobierno como la gente reconocen que se trata de uno de los problemas más graves que enfrenta el país, también lo es que la ciudadanía lo considera un mal necesario.

4. ¿Dónde está la autoridad?

La huelga que desde hace tres meses mantienen los maestros mexicanos ha sido un duro golpe para el proyecto reformista que el gobierno de Peña Nieto impulsó hace cuatro años, cuando llegó al poder. De hecho, los bloqueos de carreteras, las manifestaciones violentas y los excesos de las autoridades han puesto en evidencia “la incapacidad política, administrativa y operativa del propio gobierno para hacer funcionar dicha reforma”, según le dijo a SEMANA el escritor Sergio González Rodríguez, autor de Huesos en el desierto y otros libros sobre la violencia en el país. Pese a dominar el Congreso y a haber aprobado decenas de iniciativas legislativas, estas tienen muy poco efecto en la vida cotidiana. Y aunque eso tiene implicaciones en todos los niveles, su impacto en el campo de la seguridad  es dramático. “Tal parece que la seguridad pública en el país ya es un asunto del azar: ni las Fuerzas Armadas ni las Policías Federales, Estatales y Municipales pueden contener el auge del delito y las acciones del crimen organizado”, dijo González Rodríguez.

5. La Justicia, para los de poncho

En los últimos meses han pululado en las redes sociales mexicanas decenas de videos de ‘ladies’ y de ‘lores’. Este es el nombre que los internautas les han dado a conductores de clase alta grabados ofreciendo sobornos o burlándose de la ley tras haber cometido infracciones. Se trata de la versión local del ‘usted no sabe quién soy yo’ y una muestra contundente de que en el país azteca la Justicia sigue siendo para los de poncho. Así lo refleja el Índice Global de Impunidad elaborado por la Universidad de las Américas de Puebla, en el que México ocupó la penúltima casilla entre los 70 países evaluados en ese indicador, superando incluso a Colombia. En un país en el que los homicidios no dejan de aumentar y los secuestros son el pan de cada día, eso significa que el “imperio del crimen se ha instalado en la sociedad, incluso entre aquellos que, como los gobernantes, deberían cumplir con la ley y convertirse en ejemplo para la sociedad”, dijo González Rodríguez. De hecho, salvo en el mediático caso de la fuga del Chapo Guzmán, en los últimos cuatro años no se ha encarcelado a los responsables de ningún proceso relevante.

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