22 diciembre 2012

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El asesino misterioso

ESTADOS UNIDOS Días después de la masacre infantil de la escuela de Connecticut el mundo se sigue preguntando quién era Adam Lanza y qué lo llevó a cometer semejante crimen. Entre rumores y medias verdades, esto es lo que se sabe hasta ahora de él.

El asesino misterioso. Adam Lanza tenía 20 años y vivía en una zona acomodada de Newtown, Connecticut. El viernes 14 de diciembre asesinó a su madre y a otras 26 personas en la primaria Sandy Hook. Veinte de sus víctimas fueron niños. La masacre tiene conmocionado a este pequeño pueblo estadounidense.

Adam Lanza tenía 20 años y vivía en una zona acomodada de Newtown, Connecticut. El viernes 14 de diciembre asesinó a su madre y a otras 26 personas en la primaria Sandy Hook. Veinte de sus víctimas fueron niños. La masacre tiene conmocionado a este pequeño pueblo estadounidense.

Tímido, retraído, inteligente, antisocial, raro. Todas estas cosas se han dicho de Adam Lanza en los últimos días. El retrato del asesino de la escuela Sandy Hook Elementary se ha ido armando a punta de comentarios de sus compañeros de clase, de una tía que habló con la prensa y de autoridades de la secundaria donde estudió. Pero el diagnóstico final no es definitivo. En realidad, nadie sabe todavía por qué Adam Lanza mató a su madre y a otras 26 personas, 20 de ellas niños, antes de suicidarse.

Camisa abotonada hasta el cuello, metida dentro del pantalón. El pelo castaño le caía sobre sus ojos grandes y claros. Adam no iba al colegio con morral, como los demás, sino que usaba un maletín negro que apretaba nerviosamente cuando se sentía incómodo. Era delgado y pálido y aunque tenía 20 años, todavía parecía un adolescente. En el anuario de la secundaria Newtown High School, donde estudió, no hay fotos suyas, solo aparecen su nombre y la frase “tímido ante las cámaras”. Tampoco tenía perfil de Facebook ni cuenta de Twitter.

Nadie ha dicho que fuera su amigo o siquiera que lo conociera bien. Adam nació en Kingston, Nuevo Hampshire, en 1992 y se mudó a Newtown poco después. Quienes lo recuerdan dicen que era tímido y retraído pero muy inteligente. De hecho, una de las únicas cosas que se han confirmado de Adam es que era excelente con los computadores, hacía parte del club de tecnología y a los 16 años asistió durante un tiempo a la Universidad Estatal Western Connecticut. Pero luego de graduarse de bachillerato Adam no volvió a estudiar.

Vivía solo con su madre desde 2009, cuando sus padres se divorciaron. Según los récords de la Corte el proceso no tuvo complicaciones y el bienestar de Adam fue la principal preocupación de ambos. Peter Lanza, que trabaja para General Electric en Stamford, un pueblo cercano a Newton, pagaba a la madre de Adam alrededor de 240.000 dólares anuales de pensión. Con ese dinero vivían tranquilos en una casa de varias habitaciones y jardín amplio, en una zona acomodada de Newtown.

La madre de Adam, Nancy Lanza, es otra incógnita. Según los primeros comentarios de sus vecinos era una mujer educada, amable y alegre que cuidaba muy bien de su hijo. Días después de la masacre comenzaron a sonar nuevas teorías sobre Nancy, sobre todo cuando se supo que eran suyas las armas que Adam usó: un rifle semiautomático Bushmaster calibre .223, una Sig Sauer 9mm y una Glock 10mm. Al parecer, en la casa también encontraron un fusil de repetición Henry, un fusil Lee-Enfield y una escopeta. Quizá por la cantidad de armas se ha dicho que Nancy era una “prepper”, una persona que se está preparando para el fin del mundo. Aparentemente, le gustaba llevar a sus hijos a disparar al polígono y les había enseñado respeto y responsabilidad por las armas.

Un amigo de Nancy, con quien se veía normalmente en un bar del barrio, contó al Daily News que pocos días antes ella le había dicho que estaba preocupada por su hijo. “Simplemente miró su vaso y dijo ‘No sé. Estoy asustada de que lo estoy perdiendo’. También dijo que estaba poniéndose peor y que tenía problemas para acercarse a él”. Esta declaración echó más leña al fuego de la creencia de que Adam tenía una enfermedad mental. Se ha dicho que había sido diagnosticado con síndrome de Asperger, una condición que hace parte de los trastornos del espectro autista. El síndrome permite a quienes lo padecen tener una vida bastante normal, pero dificulta la interacción social.

Para muchos, una enfermedad mental era la única respuesta posible ante semejante tragedia, pero en realidad el síndrome de Asperger no está relacionado con la violencia. Richard Novia, exdirector de seguridad de la secundaria de Adam, recuerda que este iba al psicólogo del colegio y que “si ese joven se hubiera quemado, no lo habría sabido ni sentido”. Sus comentarios también sugieren que Adam tenía alguna enfermedad, al igual que los reportes de Fox News según los cuales cuando Nancy Lanza pensaba internar a su hijo en un hospital psiquiátrico, lo que habría disparado su violenta reacción. Otros conocidos de la familia han dicho todo lo contrario: Adam parecía estar bien y su madre pensaba mudarse con él a Washington para que pudiera ir a la universidad.

El plomero de los Lanza, Peter Wlasuk, dijo a la prensa que Adam vivía en el sótano de su casa, donde tenía baño, cama, televisor y computador, pero ni una ventana. “Los niños eran fanáticos del Ejército. Tenían afiches en todas las paredes del sótano. Podían hablarte de armas de los años cuarenta y cincuenta, que nunca habían visto”, dijo Wlasuk a The Sun y agregó que su conocimiento venía del video juego Call of Duty, que Adam aparentemente jugaba todo el tiempo. En Call of Duty, el jugador debe cumplir misiones que por lo general tienen que ver con asesinar a alguien o explotar bases militares enemigas. World of Warcraft era otro de sus juegos preferidos, en él el jugador se mueve en mundos de fantasía donde combate magos, ogros y monstruos.

La Policía encontró el computador de Lanza y su disco duro destruidos en el sótano de la casa. El FBI tiene días intentando recuperar la información pero, según han dicho a la prensa, aún no han logrado encontrar nada. Un antiguo compañero de clases de Adam dijo a los medios que adoraba al demonio y tenía una página web dedicada a rendirle culto. Ni el FBI ni la Policía local han confirmado que esta información sea cierta.

El resto de la familia también estuvo involucrada en la enorme confusión de los primeros días. Inicialmente se dijo que Ryan Lanza, hermano mayor de Adam, era el culpable. Luego se supo que este vivía en Hoboken, Nueva Jersey, donde trabaja en finanzas. Al padre, Peter Lanza, lo dieron por muerto antes de que siquiera se enterara de la tragedia. Fue una periodista quien le contó, cuando este llegaba a su casa el viernes a mediodía. Horas después, el padre desapareció junto a su esposa. Nadie los ha visto volver al hogar pero la Policía ha dicho que están colaborando con la investigación.

El lunes después de la masacre Peter Lanza finalmente habló con la prensa: “Nuestra familia está de luto junto a todos los que han sido afectados por esta enorme tragedia. Estamos en un estado de incredulidad, tratando de encontrar respuestas. Nosotros también nos preguntamos por qué?. Su declaración no esclarece la personalidad de Adam ni la posibilidad de que tuviera trastornos psicológicos. Una hermana de Peter Lanza habló con la prensa y aunque dijo que Adam era “el reto de la casa”, no aseguró tampoco que se le hubiera diagnosticado alguna enfermedad mental.

En Newtown la vida continúa difícilmente entre funerales de niños de seis y siete años. La interrogante que es Adam Lanza hace más difícil explicar por qué sucedió algo tan violento en un pueblo tan sereno. Las casas del pueblo tienen jardines extensos, techos a dos aguas y ventanas coloridas. Sus 26.000 habitantes están acostumbrados a vivir en tranquilidad. De hecho, desde 2005 no había habido un asesinato. Christopher Mulligan, de 18 años, murió hace unas semanas en un accidente que conmocionó todo Newtown, un lugar popular por sus juegos de fútbol americano y sus celebraciones de Halloween. “Ahora es conocido como un pueblo de asesinatos” dijo Ellen Atkinson, de 16 años.
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Los habitantes de Newtown han pasado los días posteriores a la masacre buscando entender qué fue lo que pasó y por qué. En medio del luto, el pueblo ha tratado de volver a la normalidad después de sobrevivir a la segunda peor masacre de la historia de Estados Unidos.

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