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| 1/16/2005 12:00:00 AM

El autor material

El juicio a los implicados en las torturas de Abu Ghraib comenzó la semana pasada. Las nuevas revelaciones son impresionantes.

EL JUICIO A LOS CUATRO policías militares acusados de las torturas de la cárcel iraquí de Abu Ghraib comenzó la semana pasada en Fort Hood, Texas. No se pudo llevar a cabo en Irak porque no hubo militares que estuvieran dispuestos a ser jurados. El primero en pasar al estrado fue el soldado reservista Charles A. Graner, el hombre calvo de gafas que aparecía en la mayoría de las fotos al lado de los presos musulmanes sonriendo como si estos fueran su mayor trofeo. Graner, señalado de ser el promotor de estas humillaciones, fue encontrado culpable y tendrá que cumplir una condena de al menos 17 años y medio. En el juicio se presentaron nuevas fotos y videos de una crudeza impresionante, aunque no se publicaron. Pero la importancia de este juicio, que está teniendo gran despliegue en Estados Unidos, va más allá de demostrar quiénes fueron los directos responsables de estos actos repudiados en el mundo entero. Lo verdaderamente relevante será establecer qué responsabilidad tuvieron los oficiales superiores del ejército estadounidense en estos delitos, y hasta qué punto estaban enterados de que esos abusos se cometían en las cárceles iraquíes. Hasta el momento Graner, que se declaró inocente, ha dicho que él sólo hacía lo que le pedían los miembros del cuerpo de interrogadores. Según argumentos del abogado de Graner, Guy Womack, estas acciones contra los presos buscaban obligarlos a confesar. Esta información también ha sido respaldada por otros policías militares que han testificado en el juicio. Estos dicen que semanas antes de que las fotos fueran tomadas los funcionarios encargados de hacer los interrogatorios les habían ordenado realizar acciones que "ablandaran" a los presos. Y para tal motivo habían sugerido que los desnudaran, amarraran sus brazos en posiciones extremas, aplicaran dolor en partes sensibles, entre otras torturas. Por tal motivo, los abogados de Graner argumentaron que cuando él hacía que los presos se masturbaran en frente de los guardias, por citar uno de tantos abusos, estaba actuando bajo órdenes legales. Sin embargo varios testigos, entre ellos dos presos musulmanes que declararon en un video grabado un mes atrás en Irak, aseguran que lo de Graner era diferente. " Cantaba mientras me hacía comer cerdo y beber alcohol", declaró uno de los presos musulmanes.Incluso uno de sus compañeros lo ratifica: "Él estaba tratando de hacer bien su trabajo, pero también se estaba riendo y la pasaba muy bien", dijo Jeremy Sivits, que se declaró culpable de haber participado en los abusos. Otro que piensa que Graner abusó de su autoridad es el sargento Brian Lipinski, uno de sus superiores en la prisión, quien fue más allá en las acusaciones al declarar que no cumplía órdenes. Lipinski dijo ante el jurado que Graner, un reservista de 37 años que en su vida civil es guardia de prisiones, siempre llevaba el pelo demasiado largo, alteraba su uniforme y se negaba a separarse de la soldado Lindsay England, que aparece repetidamente en las fotos. Ella, quien también será juzgada, se encuentra aislada pues hace pocas semanas dio a luz un niño cuyo padre sería Graner. El veredicto de la culpabilidad de Graner no será el final de este escándalo. El grado de responsabilidad de otros miembros del ejército estadounidense está por resolverse, e incluso hasta qué punto el alto gobierno dio su visto bueno. Según declaración de otro de los implicados, alguna vez un interrogador les dijo a los policías militares que podían hacer cualquier cosa con los prisioneros siempre y cuando "no los mataran". harles A. Graner llegó a su juicio sonriendo. Él insiste en que no fue culpable de las torturas cometidas en Abu Ghraib, pues "sólo cumplía órdenes". Sin embargo las fotos demuestran que él (derecha) y su novia Lindsay England (arriba) la pasaban muy bien humillando a los presos
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