Lunes, 23 de enero de 2017

| 2007/10/27 00:00

El Bolívar de Correa

Montecristi será la insólita sede de la Asamblea Constituyente. Santiago Torrado, de SEMANA, visitó esta ciudad, cuna de Eloy Alfaro, el ídolo del Presidente ecuatoriano.

El presidente Rafael Correa ha dicho que su revolución es alfarista y la sede de la Constituyente, inspirada en la figura de un cóndor, contendrá el mausoleo de Eloy Alfaro.

Para llegar hasta Montecristi hay que darle la espalda al mar y recorrer los 22 kilómetros que la separan de Manta. La carretera corta un paisaje seco, con árboles deshojados y espinosos a ambos lados del camino. Allí, en el cerro conocido como el Centinela, se levanta a marchas forzadas 'Ciudad Alfaro', la sede de la Asamblea Constituyente encargada de echar a andar la "refundación" que ha prometido el presidente Rafael Correa, quien este martes 30 presenta el complejo al mundo. La actividad es febril. El ruido de las mezcladoras no da tregua, las luces de soldadura centellean y los obreros pululan como hormigas. La escena se antoja una metáfora de Ecuador, un país en obra por cuenta de la "revolución ciudadana" que ha prometido su gobernante.

Abajo, en la falda de la montaña, se desparrama Montecristi. En un país donde el poder ha estado tradicionalmente dividido entre Quito, en la sierra, y Guayaquil, en la costa, esta ciudad olvidada por años parece una opción extravagante. Carece de infraestructura, apenas tiene un par de hoteles y hasta hace poco solo era conocida por los famosos sombreros de paja tojilla y por una estatua de la Virgen a la que se le atribuyen milagros. Pero durante los seis meses que tienen los asambleístas para redactar la nueva Constitución se convertirá en la capital política del Ecuador. Basta llegar a la plaza central para notar el motivo. Montecristi es la cuna del caudillo liberal Eloy Alfaro, como lo recuerda una estatua en la mitad del parque y un enorme mosaico con su rostro al lado de la iglesia. El hijo ilustre parece omnipresente. Su retrato decora casi todos los locales comerciales y hasta el 'cybercafé' toma su nombre prestado.

Desde los días de la campaña presidencial, Correa dijo que era hora de hacerle justicia a la memoria de Alfaro. Si el presidente venezolano, Hugo Chávez, hace constantes referencias a Simón Bolívar, Correa las hace a Alfaro. Se dice que el actual mandatario es descendiente del caudillo y, como muchos sectores de izquierda en Ecuador, lo idolatra.

El 'viejo luchador', como apodaron a Alfaro, fue la figura protagónica de la revolución liberal de comienzos del siglo XX. Desde joven se opuso a la dictadura de Gabriel García Moreno. Con sus 'montoneros' combatió por décadas a los conservadores. Conoció la derrota, la prisión y el destierro. Deambuló por varios países de Centro y Suramérica para después llegar al poder en 1897, aclamado por el pueblo.

Sus obsesiones, ambas polémicas para la época, fueron separar la Iglesia del Estado y construir el ferrocarril para comunicar la sierra con el litoral. Fue una revolución con un fuerte contenido social, que otorgó derechos a las mujeres y estimuló la educación pública. También tuvo una vocación latinoamericanista, pero su audacia le costaría caro. Algún obispo quiteño lo comparó con Satanás, en medio de la dura reacción de los conservaduristas. Tras dos turbulentos gobiernos, fue linchado en 1912 por una enfurecida turba que lo desmembró y lo quemó al grito de "¡Viva la religión!".

Correa ha sido muy hábil en sus mensajes y gestos simbólicos. Antes de posesionarse recibió un bastón de mando indígena y, en la ceremonia, una réplica de la espada de Bolívar. En sus discursos hace referencias a Manuelita Sáenz y viste camisas con diseños indígenas. Pero, más que nada, exalta la figura de Alfaro. En más de una ocasión ha dicho que su revolución es alfarista y la Constituyente, su principal promesa, le rendirá tributo.

El simbolismo no está sólo en el lugar escogido. La construcción, que costará 3,5 millones de dólares y ha sido levantada en un tiempo récord, está llena de referencias. Al frente del edificio principal estará un mausoleo en forma de vasija invertida, como tributo a la forma como los antepasados hacían sus entierros. Allí, además de los restos de Alfaro, habrá un museo y una escultura de más de cinco metros donde unas manos lo elevan al cielo. Todo esto ayuda a darle una dimensión histórica a la Constituyente en un país que ha redactado una nueva Carta política cada 10 años.

"Nadie apostó que lo íbamos a lograr. Apenas llevamos trabajando nueve semanas. Aquí ha habido esfuerzos más allá de lo que se considera humano", afirma, parado sobre el lugar donde va a quedar la plaza de banderas, Emily Martín, el director técnico del proyecto. Asegura que muchas veces ha caminado hasta el borde de la terraza y es el lugar ideal para llevar su país hacia mejores días, pues invita a meditar y a tener ideas.

Francisco Aguilera, el diseñador de 'Ciudad Alfaro', repite por su parte, "Yo soy producto de un cambio de época aquí en Ecuador". Cuenta que se inspiró en La muerte del Cóndor, el libro del colombiano José María Vargas Vila sobre el 'viejo luchador'. De ahí que, desde el aire, el complejo tenga la forma de un cóndor. "Alfaro fue el guerrero-Apóstol; la encarnación del Héroe Idealista, en su más prodigiosa y noble realización;/ solo tres Hombres Significativos, tres encarnaciones de pueblos, han surgido en América, después de Bolívar./ Benito Juárez./ José Martí./ y, Eloy Alfaro", escribió Vargas Vila.

"Es una figura heroica que no descansó en su lucha. A veces se le admira más por su sacrificio que por sus ideas. Usarlo es apelar a lo profundo de la memoria histórica", asegura Simón Pachano, analista de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). Correa parece haber entendido el activo simbólico del 'viejo luchador'. Aunque no alcanza los niveles de culto de Bolívar en Venezuela, Alfaro siempre ha estado en la memoria de los ecuatorianos, quienes lo identifican como el único líder que hizo una verdadera revolución, al punto que en 2005 ganó un concurso de Ecuavisa para escoger al mejor ecuatoriano de la historia.

Los réditos para Correa son palpables. "La sede tiene que ver con razones de política mucho más inmediata, como la necesidad de fortalecer su proyecto político en Manabí (donde quedan tanto Montecristi como Manta)", asegura César Montúfar, catedrático de la Universidad Andina Simón Bolívar. Se trata de la tercera provincia del país por población, llamada a ser un polo de desarrollo por el puerto de Manta y el proyecto de una nueva refinería. Pero también era uno de los lugares donde era fuerte el Prian, el partido del magnate Álvaro Noboa, enemigo político y rival de Correa en las presidenciales. La estrategia dio resultado, pues en las elecciones para la Constituyente el Prian se derrumbó. Como ocurrió en el resto de Ecuador, Alianza País, el movimiento oficialista, arrasó.

Cuando la Constituyente comience a sesionar, las luces de 'Ciudad Alfaro' se verán desde las carreteras que conectan la región. El proyecto contempla otras etapas complementarias, de las cuales la idea más llamativa es la de fijar en el cerro un rostro de 20 metros del 'viejo luchador', que se podría ver no sólo desde las autopistas, sino también desde los buques que llegan al país que siguen las rutas marítimas internacionales. El caudillo se podría convertir, tanto para los marineros como para los asambleístas, en el faro que tanto necesita Ecuador.

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