Jueves, 18 de diciembre de 2014

| 2013/03/08 00:00

“El cadáver está con uniforme militar y boina roja”

Una reportera de ‘El País’ entra a la capilla ardiente de Chávez y hace su descripción.

El ayaúd que lleva el cuerpo del fallecido presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Foto: AP

“El Hugo Chávez del ataúd no se parece al de la última imagen pública de su convalecencia. Luce diez años más joven, como si nunca hubiese sido tocado por la enfermedad que el martes 5 de marzo, a las 4:25 p. m. y a casi dos años del diagnóstico, provocó su muerte en el hospital militar de Caracas. Le han sido devueltos sus labios carnosos, de cuando besaba a las señoras que ahora se asoman para verle a través del cristal del féretro a medio abrir. Los pómulos, afilados, ya no acusan la tirantez y la inflamación de los últimos meses de tratamiento médico, de los esteroides. Su rostro embalsamado tiene la piel morena, mate, sin brillo, pero con la expresión serena de todos los difuntos: parece dormido”.

Esta es la descripción que hace Maye Primera, reportera de El País de España, quien entró a la capilla ardiente en donde reposa el cuerpo de Hugo Chávez, a quien este viernes 33 jefes de Estado y de Gobierno le rindieron homenaje en una solemne, colorida y emocionante despedida final.

“Chávez se lleva a la tumba todas sus insignias militares. La boina roja del cuerpo de paracaidistas del Ejército que utilizó el 4 de febrero de 1992 cuando, siendo teniente coronel, comandó un fallido golpe de Estado contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Las charreteras adornadas con dos palmas doradas y una estrella, diseñadas especialmente para él hace tres años, cuando su Gobierno reformó la ley para otorgarle al presidente el grado militar de comandante en jefe”, relata.

“Cruzándole el pecho, la banda roja de la milicia, quinto componente de la Fuerza Armada desde la enmienda a la Constitución de 2011, un cuerpo heterogéneo de combatientes que atendía a sus órdenes directas. Las divisas y condecoraciones que en la tradición de los funerales militares suelen colocarse sobre la urna, en un cojín, para que los familiares las conserven, se las llevará también puestas en su uniforme de gala, verde olivo, con camisa blanca y corbata negra: dos palmas doradas en las solapas, sobre fondo de fieltro rojo, y sobre el lado izquierdo del pecho, las alas de paracaidista mayor”, describe en su crónica.

La periodista dice que el ataúd de Chávez estaba en el centro del salón de honor Simón Bolívar de la Academia Militar, custodiado por dos parejas de oficiales, una cruz dorada y cuatro cirios blancos. “Allí ha estado hasta este viernes, expuesto a las miradas de sus dolientes -soldados, niños, hombres, mujeres del pueblo- que desde la tarde del miércoles formaron filas de varios kilómetros en los alrededores del velatorio y avanzaron en lenta procesión, de cuatro, diez, doce horas, para ver por última vez a este Hugo Chávez apacible y rejuvenecido”.

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