Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1983/03/14 00:00

EL CASO BEN BELLA

¿Hay motivaciones políticas internacionales en el allanamiento de la casa del ex presidente argelino?

EL CASO BEN BELLA

Dos tesis -asunto trivial de policía o maquinación política- han sido evocadas para explicar el allanamiento, del 25 de enero, por la policía francesa, en el número 78 de la calle Chevalier, de Montmorency, residencia del ex presidente Ahmed Ben Bella.
Las tensiones entre el gobierno francés y el líder argelino eran conocidas desde su llegada a Francia, en septiembre de 1981, tras 16 largos años de cárcel en Argelia, en razón de que el ex presidente había multiplicado sus contactos y declaraciones políticas sobrepasando, según las autoridades francesas, su "deber de reserva". Ante la insistencia en dicho silencio, Ben Bella habia tenido que establecerse por momentos en Suiza. Durante ese período, los servicios secretos franceses descubrieron que entre los guardaespaldas residentes en la casa de Ben Bella, figuraba un argelino de 25 años, Youssef Hachem, buscado desde junio de 1981, por haber participado en un atraco.
Además de la captura de Hachem, la policía detuvo y expulsó más tarde de Francia a otros cuatro guardaespaldas, a quienes encontró doce pistolas, una ametralladora, chalecos anti bala, municiones y diversos documentos del ex presidente.
La respuesta que dio Ben Bella ante el incidente plantea que él habría rechazado la protección ofrecida por la policía francesa (el líder argelino no olvida la desaparición del dirigente marroquí Ben Barka, en 1962, en pleno centro de París), y que la policía sabía que sus guardaespaldas estaban armados. Aseguró Ben Bella que del hombre arrestado, empleado por él desde hacía 8 meses, ignoraba sus antecedentes, pues él no pidió los anales judiciales de los que contrató para su protección. Preguntó además por qué ese individuo no habia sido arrestado antes, en julio del año pasado, cuando se presentó ante un tribunal como testigo en el proceso de uno de sus hermanos. Para Ben Bella, esas coincidencias parecen obedecer a un plan político minuciosamente preparado pues en el allanamiento "se apoderaron de listas de opositores al régimen (argelino) del coronel Benjedid y de gente que se mantiene leal a mí desde el golpe de Estado de junio de 1965 ". Ben Bella se inquietó, además porque entre esas personas -dijo- aparecen los nombres de los "portadores de valija", los famosos correos al servicio del Frente de Liberación Nacional Argelino, en la época de la guerra contra Francia, quienes podrían ahora ser víctimas de acciones vengativas. Por otra parte, según él, el gobierno francés sabía que el viaje de Francois Mitterrand a Marruecos. justamente a fines de enero, y en el cual se hablaría del futuro del Sahara Occidental irritaría profundamente a Argelia. A su vez, las autoridades de ese país tampoco habían disimulado la cólera la inquietud que les causaban las actividades y las declaraciones de Ben Bella a ese respecto en París.
El arresto del guardaespaldas, 48 horas antes del viaje de Mitterrand, servía pues -según el ex dirigente argelino- para desacreditarlo y suministraba al gobierno francés un buen pretexto para mantenerlo alejado de París, sobre todo en estos momentos en que se da una ola huelguística en los principales sectores automovilísticos (Renault, Peugeot-Talbot, Citroen) en la cual los obreros árabes han estado particularmente activos, lo que fue aprovechado por el primer ministro Pierre Mauroy y el ministro del Interior, Gaston Deferre, para decir que "los inmigrantes (árabes) son agitados por grupos políticos y religiosos", sugiriendo incluso que el mismo ayatollah Khomeini podría estar detrás de todo eso.
Aunque los ministros franceses no citaron nombres, nadie ignora que el ex presidente argelino es un ardiente militante islámico y preside la "Comisión Internacional Islámica de los Derechos Humanos", vinculada al Consejo Islámico. Ben Bella defiende, además, las revoluciones de Khomeini y de Khaddafi. También Paris y Argel saben que Ben Bella, revisando sus opciones anteriores de no luchar por el poder, según declaró a SEMANA el año pasado, ha decidido catalizar contra el régimen actual de Argelia, las "fuerzas sanas de (su) país" y que aspira en ello a jugar un papel provisional de primer plano -según explicó al diario parisino "Le Matin".
Otro detalle intriga a los observadores. Charles Villeneuve, un periodista francés que parece disponer de fuentes privilegiadas en este caso, dice que las tres pistolas Baretta descubiertas en la casa de Ben Bella podrían estar relacionadas con Libia. Sus números corresponderían a un grupo de armas cuya serie fue difundida por Scotland Yard después del asesinato en Londres de un periodista libio opositor de Khaddafi. Las autoridades francesas no han desmentido esa información.
La "pequeña frase" del primer ministro sobre los inmigrantes ha sido en cambio severamente criticada por algunos sectores obreros y por la prensa que, en términos generales, apoya al gobierno. "La metida de patas" (del primer ministro), escribe el director del semanario "Le Nouvel Observateur", "consiste en que tales propósitos son pronunciados en un contexto explosivo. La inseguridad, el desempleo, la pauperización, el resentimiento crispado de unos y otros: todas las condiciones están reunidas para que renazca cierta agresividad racista".
Por su parte, los huelguistas africanos han señalado que, lejos de estar orientados desde el extranjero, son simplemente obreros victimas de la discriminación salarial y de las condiciones de trabajo, por la simple razón de ser inmigrantes.
Las organizaciones de los trabajadores extranjeros, en particular de los árabes, han reaccionado advirtiendo al gobierno que las declaraciones de Mauroy y Deferre estimulan el racismo, mientras que los sindicatos se han mostrado sorprendidos e indignados por lo que califican de "tentativa de desembarazarse de los problemas reales".

TELEGRAFIADO DESDE ARGEL
¿Tiene el allanamiento del domicilio de Ben Bella, en París, alguna conexión con las revelaciones que el gobierno argelino ha hecho en los últimos días sobre un supuesto complot para "desestabilizar" ese país norafricano?
No es improbable que así sea, especialmente tras las declaraciones que fuentes oficiales argelinas expidieron en Argel, el 5 de febrero, en el sentido de que la detención, en la capital argelina, de Messaud Zeghar, un conocido magnate de las finanzas, "permitió poner al desnudo la existencia de una maquinación politica" tendiente a frenar el desarrollo económico del país, como parte de un esfuerzo de "manos extranjeras" deseosas de desestabilizar a Argelia "creando problemas a su economia" .
Zeghar, apodado "Rachid": es acusado de haber saboteado financieramente el complejo "GNL-1" unidad integrada de liquefacción dé gas natural ubicado en Arzew, ciudadela industrial a treinta kilómetros de Orán. "Rachid" es poseedor de ingentes capitales y propiedades en Argelia y tiene negocios en diversos sectores de Occidente, en especial en Estados Unidos.
Según el gobierno argelino, hay "ramificaciones exteriores" y "complicidades políticas y económicas" en este affaire, que tratan de estimular a algunas corrientes políticas internas del proceso argelino, como al movimiento de "los hermanos musulmanes", grupo éste al que le han detenido miembros en los últimos días bajo el cargo de haber "juntado bombas y armas con el fin de desencadenar la violencia."
La agencia menciona además a un "alto ex responsable" -refiriéndose al ex presidente Ben Bella- "liberado por gesto humanitario" pero que "vendió su alma a potencias extranjeras, que lo manipulan contra su propia patria", dice el comunicado de Argel .Ben Bella, de 1962 a 1965 fue primer ministro argelino, tras ser uno de los líderes centrales de la guerra de liberación de ocho años contra el coloniaje francés. Pero en 1965 fue derrocado y encarcelado por el coronel Houari Boumedienne, quien desmanteló el sistema de autogestión obrera erigido por Ben Bella para instaurar, a cambio, un régimen basado en el capitalismo de Estado. En 1981 Ben Bella fue dejado en libertad por orden del presidente Chadli Benjedid.
Altamente indignado por el allanamiento y detención de uno de sus guardaespaldas, Ben Bella dijo que tal operación había sido "teleguiada" por las autoridades argelinas. "Han habido presiones de Argelia, presiones muy fuertes para hacerme salir (de Francia). Y París ha cedido para no perder los jugosos contratos", agregó Ben Bella.

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