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| 3/25/1996 12:00:00 AM

EL COCO A LA PRESIDENCIA

EL EXITO DEL EXTREMISTA BUCHANAN EN NEW HAMPSHIRE POR LA CANDIDATURA REPUBLICANA A LA PRESIDENCIA DE LOS ESTADOS UNIDOS, PONE A TEMBLAR A TIRIOS Y TROYANOS.

El Coco a la presidenciaEl éxito del extremista Buchanan en New Hampshire por la candidatura republicana a la presidencia de Estados Unidos, pone a temblar a tirios y troyanos.Hace un par de semanas, el precandidato que animaba la campaña por la candidatura presidencial del partido republicano era Steve Forbes, un millonario que parecía capaz de comprarse el tiquete a la Casa Blanca. Pero la semana pasada, después de las primarias del estado de New Hampshire, se apoderó de la camiseta de líder el comentarista de televisión Pat Buchanan, quien obtuvo el 27 por ciento de los votos frente al 25 del muy golpeado Bob Dole _hasta hace tres semanas el seguro candidato_ y al exitoso 23 por ciento de Lamar Alexander, un ex gobernador de Tennessee que se consolida como una tercera opción posible. Pero ese éxito produjo una conmoción que ninguno de los demás hubiera desatado. Porque Patrick Joseph Buchanan es un político agresivo y populista, que esgrime un ultraconservatismo tal, que se estrella con conceptos tan capitalistas como el libre comercio internacional. La posibilidad de que Buchanan se convierta al final del semestre en el candidato republicano produce temor en casi todo el mundo: entre sus copartidarios republicanos, porque muchos sostienen que un candidato tan extremista podría dividir al partido, aparte de que le consideran incapaz de atraer a los millones de indecisos que son la clave de las elecciones. Entre los analistas, porque el temor de que sus tesis hagan carrera entre el electorado norteamericano y, como consecuencia, obliguen a los demás candidatos a salir con propuestas semejantes para subirse al hipotético nuevo tren triunfador. Y entre los jefes de Estado del mundo, porque no tiene inconveniente en declarar su intención de que Estados Unidos se atrinchere dentro de sus fronteras y deje de jugar su papel de único líder en el concierto internacional. Su mensaje no puede ser más extremista. Aunque es católico, su posición en temas religiosos está a la derecha de los grupos protestantes más conservadores. En un ataque muy de su estilo, hace unas semanas describió a los burócratas del Departamento de Educación como intelectuales de "sandalias y collares" interesados en cambiar la Biblia por la revista Playboy en los colegios públicos. "Vamos a poner al verdadero Dios donde le corresponde, y vamos a expulsar de nuestras instituciones las falsas deidades del humanismo secular". Buchanan, quien ya fue candidato de protesta en 1992, _cuando causó un daño fatal a las posibilidades de reelección de George Bush_ no sólo no ha cambiado de actitud, sino que ha tenido tiempo para expresar otros muchos puntos de vista. En cuanto a su relación con las razas distintas a la suya, ha sido acusado de ser antisemita y enemigo de los negros y latinos. En esta categoría clasifican sus críticos la medida que anunció según la cual Estados Unidos negaría la entrada legal de inmigrantes durante un período mínimo de cinco años. Sus palabras traslucen un velado ataque contra la comunidad hispanohablante:"detendré en seco la inmigración ilegal, y para eso voy a poner una doble pared de seguridad a lo largo de toda la frontera con México. Yo reuniré a todo el país para volver a ser una sola familia, y para eso requerimos lo que existió entre1924 y 1965: una moratoria para poder asimilar a los inmigrantes en nuestra cultura, nuestras tradiciones, nuestro lenguaje. Tenemos que volver a ser un solo país de nuevo". Además de su tema de inmigración, el aislacionismo de Buchanan se traduce en su ataque contra el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Canadá y México y el Acuerdo General de Tarifas y Comercio, también conocido por su sigla en inglés Gatt. Esos ataques se cifran en dos aspectos. Por un lado, el nacionalismo político: Buchanan sostiene que esos y todos los acuerdos internacionales han dado como resultado "la continua pérdida de soberanía a favor de las instituciones de lo que yo llamo "el nuevo orden mundial", a las que ha identificado, entre otras, como la Organización Mundial del Comercio, el Concilio de Relaciones Exteriores y, por supuesto, las Naciones Unidas. Sobre este, el máximo foro mundial, no sólo ha manifestado su disposición para que "se vaya de Nueva York", sino para que Estados Unidos se retire del mismo. Al respecto, algunas de sus palabras son muy dicientes: ¿Para beneficio de quién fue la fianza por 50.000 millones de dólares para Ciudad de México? No para los trabajadores de Estados Unidos, sino para los banqueros de Wall Street. Citibank, Chase Manhattan Bank, J.P. Morgan y Goodman Sachs se bajaron del gancho y nos pusieron en él a todos nosotros. Si soy elegido, tienen mi palabra: voy a cancelar toda la ayuda externa, y no habrá mas garantias por 50.000 millones para regímenes socialistas en ninguna parte del mundo". Por el otro lado, los ataques se basan en el nacionalismo económico. Buchanan dice que los acuerdos comerciales están costando puestos de trabajo en Estados Unidos. "Es inmoral y antinorteamericano forzar a los trabajadores textiles de este país, quienes ganan nueve dólares la hora, a competir con obreros chinos que ganan 25 centavos". Buchanan impondría fuertes derechos aduaneros para las importaciones provenientes de algunos de los países que hacen negocios con Estados Unidos y especialmente los asiáticos, incluido Japón, su mayor socio comercial, al que acusó de "estar atacando nuestras industrias de la misma manera que atacó a Pearl Harbor". La victoria en New Hampshire hizo que Buchanan se convirtiera, a diferencia de 1992, en un aspirante serio y peligroso. La reacción de la prensa mundial, que fue muy desfavorable, consideró que sus posibilidades de llegar a la Casa Blanca son remotas. Aun si eso fuera cierto, el daño potencial que podría hacer su mensaje xenófobo y racista, sobre todo entre los estadounidenses que culpan del desempleo al comercio internacional, está lejos de ser medido.
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