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| 11/14/2009 12:00:00 AM

El colmo del descaro

En otro intento para evitar condenas, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, propuso una controversial norma para cambiar la jurisprudencia italiana. Sus opositores critican una justicia “hecha a la medida.”

Il Cavaliere Berlusconi no se da por vencido. Después de que el mes pasado la Corte Constitucional italiana le revocó la inmunidad legal de que disponía por un decreto suyo, no se ha quedado quieto y esta semana dio, otra vez, un golpe bajo. Sus aliados en el Senado pasaron una norma que, de ser aprobada, traería consecuencias graves. El texto ordena que ningún proceso penal puede durar más de seis años, dos por cada instancia de apelación. Esta norma, apoyada por la mayoría conservadora que critica la lentitud del sistema judicial italiano, tiene la peculiaridad de ser retroactiva, clave para el caso personal de Berlusconi, quien tiene tres procesos pendientes en su contra: el caso Mills y el caso Mediaset, en ambos acusado de corrupción y evasión de impuestos. Si la norma pasa, esos casos, que empezaron en 2005 y 2006 y que aún no han sido finalizados, se archivarían de inmediato. Los opositores del premier italiano, ya cansados de sus abusos, no se han quedado callados. Dicen que es otro de los múltiples intentos desesperados de Berlusconi para lograr inmunidad, burlar la ley y escapar a sus condenas. Esta batalla no tendrá salida fácil, pues en ella se enfrentan un peso pesado de la política italiana que todavía goza de inmensa popularidad, contra las instituciones y la legalidad. La más perjudicada podría ser otra: la democracia italiana.
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