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| 1/16/1984 12:00:00 AM

EL COSTO DE LA CELEBRIDAD

Después de la entrega del Nobel a Walesa, él y su familia son vejados por la policía polaca

EL COSTO DE LA CELEBRIDAD EL COSTO DE LA CELEBRIDAD
Pocos premios Nobel pueden vanagloriarse de haber suscitado entre los noruegos el entusiasmo y la unanimidad que despertó Lech Walesa. Los mismos sindicatos obreros enviaron a algunos de sus representantes a recibir a la esposa del líder polaco, Danuta y a su hijo mayor, Bogdán, cuando estos llegaron a Oslo a recibir, a nombre del presidente de Solidaridad, el prestigioso galardón. Con tal gesto los sindicalistas noruegos querían demostrar su satisfacción ante el hecho de que ésta sería la primera vez, en la historia del Premio Nobel, que un "trabajador es coronado ".
Walesa había enviado a su esposa no sólo porque temiera que las autoridades polacas le impidieran a él regresar a su patria, en caso de ir el mismo a recibir el premio, sino para evitar tener que "disfrazarse" y participar en un fastuoso banquete mientras sus compañeros de lucha siguen en la cárcel.
Visiblemente emocionada por la recepción que le dieron, Danuta Walesa declaró, en una rueda de prensa, que el Premio Nobel de la Paz no recompensaba únicamente a su marido sino a todos los militantes que luchan por los mismos objetivos en otras partes del mundo. En ese sentido resultó significativa la presencia en Oslo del lider sindical chileno Rodolfo Seguel, invitado a participar en la entrega del premio por Lech Walesa.
Danuta, una locuaz aunque cauta madre de familia de 33 años, confesó que su marido nunca le habla de los problemas de la estrategia del movimiento social de su país y que su papel se limita a ser una "pequeña consejera". Absteniéndose a responder a las preguntas de caracter político, ella habló a los periodistas como madre que es, de siete hijos y los hizo reir cuando dijo que con las preocupaciones nuevas que le ha creado el premio "ahora hay más gente en la casa y tengo menos tiempo para ocuparme de mis hijos".
A su regreso, Danuta y Bogdán se reunieron en Varsovia con Lech Walesa, desde donde partieron para Czestochowa. Allí el dirigente sindical depositó la medalla Nobel en, el monasterio católico de lasna Gora, en homenaje a la Virgen Negra. Volviendo de allí a Gdansk, lo que significó para ellos recorrer 450 kilómetros de carretera, fueron persistentemente hostigados por la policía. en 13 oportunidades los detuvieron para registrarlos y someterlos a revisiones íntimas. Con la familia viajaba el sacerdote Henryk lankowski, confesor de Lech Walesa. "Es todo tan deprimente, dijo Danuta en su casa, no sin precisar que "luego de volver de una bella ceremonia en Oslo, volvemos a tal caos".

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